'Lazos de sangre' convierte su tertulia en un espectáculo sin sentido

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Por Jorge Rabazo.- A Lazos de sangre no le está yendo especialmente bien esta temporada. El programa que repasa las biografías de grandes personalidades de nuestro país, conducido por Boris Izaguirre, marcaba el pasado martes uno de sus peores datos históricos con el documental sobre María Teresa Campos: 6,8% de cuota de pantalla y 839.000 espectadores. Esta semana, con El Fary, el espacio de La 1 mejoraba hasta un 9,4% y 1.082.000 espectadores, pero muy lejos de hacerse con el liderazgo en prime time.

Junto a estas flojas audiencias, Lazos de sangre se está enfrentando durante esta temporada a duras críticas por parte de los espectadores. Y es que el programa de la cadena pública ha cambiado radicalmente su naturaleza en los últimos episodios. Lo que antes era una tertulia de carácter blanco, alejado de polémicas y muy consciente de donde se emitía, ahora se ha convertido en un espectáculo más propio de las formas de hacer televisión de Telecinco, más centrado en buscar el titular a golpe de debate.

El último ejemplo lo vimos durante el especial tras el documental de El Fary. Bibiana Fernández, Carmen Alcayde, Fernandisco o Paloma Barrientos fueron algunos de los rostros invitados para repasar la trayectoria del famoso cantante. Sin embargo, la presencia de dos colaboradores llamo especialmente la atención de la audiencia, y no precisamente para bien: la periodista Elisa Beni y el cantante Omar Montes.

Lo cierto es que la presencia de Elisa Beni en plató ya estaba anunciada, y probablemente pensada para aportar perspectiva de género a la tertulia, pero muchos espectadores se sorprendiendo al ver que la periodista estuviera conversando con rostros como Fernandisco, Carmen Alcayde o Bibiana Fernández, haciendo debate sobre machismo hace décadas.

Y es que Beni es una de las periodistas más defensoras del feminismo en la actualidad. Pero también de las más polémicas. No se puede pasar por alto su oposición a ultranza de la Ley Trans impulsada por el Ministerio de Igualdad, ya que considera puede ser una forma de "borrado de las mujeres". Sobre este asunto ha publicado varios mensajes en Twitter que le han servido para ser duramente criticada por numerosos usuarios. De hecho, no pasó desapercibido por algunos espectadores que la periodista estuviera sentada al lado de Bibiana Fernández, una de las mujeres trans más celebres de nuestro país.

Ayer, en Lazos de sangre su presencia pareció justificarse en debatir algunos de los comentarios machistas lanzados por El Fary durante una época en la que dichos comentarios no llamaban la atención, motivo por el que tuvo un pequeño conflicto con Carmen Alcayde quien acertadamente recalcó la diferencia de recordar la sociedad y la era con la individualización del machismo. 

Sin embargo, Beni quería dejar claro hacia el final de la emisión que "no estaba atacando la figura de El Fary": "Me parece un señor muy simpático, con una música muy pegadiza que todos hemos bailado en algún momento. Estoy retratando una sociedad". Sin embargo, el debate ya se había abierto y las redes no entendían la tertulia del machismo de una era con tintes de discurso en un programa sobre el legado de una figura del pasado.

También ha sido muy sonada la aparición de Omar Montes. El cantante es un rostro que la mayoría de espectadores relacionan más con los programas de Mediaset que con los de RTVE, por lo que su presencia en un programa de estas características parece más un intento por llamar la atención de los medios de comunicación que por la validez de su discurso o lo que sepa sobre una figura como El Fary. 

Tal y como se analizó en el programa el joven comparte similitudes en la vida con el madrileño por su procedencia humilde y su fama de conquistador, llevando a que Boris le preguntara si el artista le había influenciado de alguna forma. "Para mi El Fary es como si fuera un padre y lo respeto mucho porque es como un manantial de sabiduría de donde todos los artistas hemos mamado porque él es una auténtica fuente de inspiración", declaraba el ganador de Supervivientes. 

Igualmente, compartía con todos un recuerdo familiar en el que estaba presente la figura del cantante. "Cuando iba de viaje con mis abuelos en el coche siempre sonaba sin parar un cassette con canciones del Fary y me las he llegado aprender de memoria", confesaba con un tono nostálgico a la vez que contaba que lo había conocido un día que apareció para comprarle un melón, regalándole luego 50 euros.

Pero más allá de esas anécdotas, su aportación al programa, de hecho, no fue excesivamente interesante y todas las polémicas que le rodean, desde verse envuelto en supuestas agresiones hasta organizar fiestas multitudinarias en plena pandemia, ponen en un aprieto a un programa que siempre se ha caracterizado por su tranquilidad. Por tanto, la presencia de ambos rostros -una abriendo polémica y el otro sin aportar relevancia- se antojaba bastante innecesaria.

Y la verdad es que no es la primera vez que Lazos de sangre trata de llamar la atención de sus espectadores durante esta temporada con polémicas que no le sientan nada bien. Sin ir más lejos, la pasada semana, con el documental sobre la periodista María Teresa Campos, el programa contaba con la presencia de Isabel Gemio. Ambas periodistas mantuvieron una tensa enemistad desde hace unos meses, tras una tensísima entrevista, lo que provocaba que el espacio perdiera, en parte, esa entidad de “homenaje” que le envolvía. Gemio le quitó hierro al asunto pero no evitó que parte del público tachara su presencia como una especie de provocación mediática.

Lo cierto es que las críticas están bien fundamentadas. Uno de los motivos del éxito de Lazos de sangre es que ha sido siempre un programa muy respetuoso, tanto con la audiencia como con los personajes cuya vida se repasa. Y este giro de tuerca hacia un tono más polémico no le hace ningún bien. Hay que tener en cuenta que estamos ante un programa de TVE, que sí debe tener una visión cuidada a la hora de escoger las voces y personajes que expone en el ente público. 

Viendo la emisión del martes de Lazos de sangre y las reacciones consecuentes, me pregunto si la televisión pública debería reflexionar sobre la necesidad de recurrir a una opinadora como Beni que ha sacudido debates en redes sociales con intervenciones previas en Cuatro, como también reflexionar sobre la razón para sentarla junto a Bibiana Fernández que, si somos mal pensados, podría sugerir una posible provocación para el espectador de tuit fácil. 

Así como analizar la necesidad detrás de la elección de llevar a un cantante de moda para hablar de si hay machismo en las canciones de reggeaton o buscar comparaziones forzadas con El Fary para justificar su presencia y, así, ganar repercusión y hacer crecer la audiencia. La televisión pública no necesita competir como si fuera una cadena privada, sino limitarse a ofrecer un producto de calidad.

Y es que Lazos de sangre es uno de los programas de mayor calidad de la televisión pública. Sus documentales son piezas de información bien desarrolladas gracias en buena parte al enorme archivo televisivo de TVE, lo que provoca que se completen las historias de los famosos con imágenes muy curiosas de gran valor. Por ello, acompañar esos documentales con tertulias sin sentido en los que aparecen colaboradores que poco o nada tienen que ver con los homenajeados, y cuya excusa para salir es que van a dar que hablar, tira por tierra buena parte del valor del programa. Así, lo único que consigue el programa es parecerse a tertulias mediáticas de otras cadenas privadas y estoy seguro de que los espectadores buscan otras cosas en TVE y en este programa.

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