Las mujeres tienen fama, pero ellos faltan más al trabajo por este motivo

A partir de los 35 años los achaques hacen acto de presencia, y aunque la percepción del dolor es distinta en cada persona, puede complicarnos bastante las tareas diarias. Pero no todos reaccionamos igual, así nos afecta

El dolor articular es uno de los síntomas más recurrentes. El tipo más común de artritis de rodilla es la osteoartritis. Esta enfermedad hace que el cartílago de la rodilla se desgaste gradualmente.

En España, se estima que la artrosis, una enfermedad degenerativa crónica, afecta al doble de mujeres que de hombres.

Si hacemos un cómputo general, el 68 por ciento de los españoles con edades comprendidas entre los 35 y los 65 años ha tenido dolor articular en el último año. Por sexos, son ellas las que más lo padecen (73 por ciento), una cifra que supera en 10 puntos al número de hombres que declaran haber tenido este problema.

Si bien la mitad de la población padece dolor leve, el 40 por ciento revela que por este motivo no pueden desarrollar con normalidad cierta actividad física o ejercicio.

Así lo refleja un estudio sobre salud articular elaborado por Vanir, marca especializada en complementos alimenticios perteneciente al laboratorio estadounidense Opko Health, en colaboración con la Fundación Internacional de la Artrosis (OAFI). De éste se desprende que un 21 por ciento de la población ve afectada directamente su calidad de vida a causa del dolor articular.

Además, un 30 por ciento de la población atribuye al dolor articular un menor rendimiento en su vida laboral. De hecho, un 23 por ciento de los hombres han solicitado días libres o baja médica por este motivo, frente al 13 por ciento de mujeres que se han ausentado del trabajo debido al dolor articular.

Los hombres soportan peor el dolor que las mujeres, según la ciencia. Pero nos referimos al dolor interno ya que el sistema nervioso de la mujer hace que sea más flexible y aguante mejor dolores extremos como la dismenorrea o el parto.

Una situación que va a más con la edad: el 10 por ciento de los españoles mayores de 50 años define el dolor como grave, lo que significa que tienen dificultades serias para poder llevar a cabo su vida diaria a causa del intenso dolor en alguna articulación.

Tanto es así, que el 12 por ciento de las mujeres de entre 50 y 65 años asegura que esta dolencia ha propiciado el tener que pedir ayuda o contratar servicios para las tareas domésticas.

“Cada vez vivimos más y, en este sentido, la clave principal es mantener una elevada calidad de vida a lo largo de los años. Damos por hecho que podemos movernos y desplazarnos sin problemas, pero en cuanto empezamos a tener alguna dificultad, como dolor o rigidez en las articulaciones, empezamos a perder calidad de vida”, asegura Elsa Genové, CEO de Vanir.

El “absentismo” laboral es otro punto de conflicto entre genéros porque mientras que a ellas se las acusa de faltar más (debido a los embarazos, partos y la crianza de los hijos), en hombres se observa una tendencia a alargar la baja a medida que aumenta la edad.

Las articulaciones de las rodillas son las que más se resienten (52 por ciento) tal y como pone de manifiesto este informe. A éstas le siguen las de la columna vertebral (mencionada por 4 de cada 10 españoles) y las de las manos (25 por ciento). En el caso de éstas últimas, la cifra se eleva hasta el 37 por ciento en el caso de las mujeres mayores de 50 años, un dato que supera en 13 puntos al de los hombres de la misma franja de edad.

En concreto, este tipo de dolor está estrechamente relacionado con dolencias como la artrosis, una enfermedad que, tal y como alertan desde OAFI, afecta a más de 242 millones de personas de todo el mundo.

“Los síntomas de la artrosis suelen ser progresivos y dilatados en el tiempo. En un primer estadio aparece el dolor asociado al movimiento y al esfuerzo al que se somete la articulación, aunque en esta primera fase el dolor cesa con el reposo. En un segundo estadio el agravamiento de la artrosis hace que el dolor aparezca tras el reposo y el ejercicio, por lo que el malestar es más continuado y prácticamente constante”, comenta Josep Vergés, presidente de la Fundación.

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