Lo que te ocultaron en el colegio y nunca te han enseñado del cuerpo humano.

¿Nos dan vergüenza los pechos femeninos? ¿Por qué los ocultamos incluso en los libros de texto?

Todos recordamos de nuestra época de estudiante haber tenido que memorizar -entre otras muchas cosas- la musculatura corporal del ser humano. Una ilustración más o menos así.



Anatomía del cuerpo humano. Los músculos. Del hombre. Claro.


De un hombre.

¡Qué biceps! ¡Qué deltoides! ¡Qué esternocleidomastoideo!

¿Y las mujeres? ¿Dónde se ven representadas las estudiantes? ¿Acaso su anatomía no existe? Hay diferencias sustanciales, pero una especialmente llamativa.

Es ésta.


Las glándulas mamarias femeninas no existen en los libros de texto.


¿Por qué nadie nos ha enseñado cómo son las glándulas mamarias? ¿Por qué las han borrado de los libros de texto? ¿Por qué en las ilustraciones anatómicas no se muestra el pecho de la mujer? ¿Con representar el cuerpo masculino ya vale?

La actriz Michelle Williams se ha quejado del mundo a su medida hecho por los hombres. Al recoger el Globo de Oro a mejor actriz de miniserie nos ha regalado uno de los discursos más comprometidos y aplaudidos: «Mujeres de 18 a 118, cuando sea hora de votar hacedlo en vuestro propio interés. Es lo que los hombres llevan haciendo años. Y por eso el mundo se parece tanto a ellos. Pero nosotras suponemos la mayor porción de los votantes de este país, así que por favor, haced que lo que votemos se parezca más a nosotras»

Y en ese parecerse el mundo más a nosotras entra también lo que sufrimos durante y después del embarazo. Porque los hombres han conseguido que la próstata sea un tema universal, y sin embargo la regla -la vergonzante regla-, o las consecuencias físicas de quedarse embarazada y dar a luz sean algo que se limita a nosotras y a nuestro gueto. Muchas veces, ni siquiera a eso, ni siquiera nos atrevemos a hablar de ello.

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha escrito un emotivo post sobre sentirse sola con las consecuencias físicas del embarazo y el parto. Colau se ha operado esta Navidad de una gran hernia en el ombligo, una rotura muscular provocada por la gestación de su último hijo -dio a luz siendo alcaldesa- hace dos años y medio. “En las redes sociales he tenido que aguantar miles de twits y fotos con insultos, o mentiras horribles como que me reía de las víctimas del atentado terrorista en las Ramblas mientras escondía “un cirio” debajo de mi camisa (era la hernia de mi ombligo, cuatro meses después de dar a luz). Cuando han salido esas imágenes, a nadie se le ocurría hablar de que las mujeres, después de parir, muchas veces nos dejamos el físico. En cambio rápidamente se nos insulta, se nos acusa de dejadas, o de cosas peores. He pasado dos años y medio con una hernia que dolía, que era incómoda, que hacía que no tuviera ombligo. No era grave, no era cuestión de vida o muerte, pero a mí me ha condicionado mi vida y mi autoestima. Dos años y medio después, a los machistas imbéciles que me habéis insultado por tener un bulto en la barriga... que os den. No tengo nada más que deciros. En cambio, a las millones de mujeres que, siendo madres, habéis sufrido dificultades, ya sean físicas o emocionales, y os habéis sentido solas, invisibles y que a nadie le importaba vuestro cuerpo, vuestro esfuerzo y sufrimiento: gracias por vuestra lucha y generosidad”

Lo peor no es lo que cuenta, sino las reacciones furibundas de hombres y mujeres, insultándola por contarlo, por el asco que dan esas cosas, por querer ser la protagonista, por contar guarradas.

Así que sí, volvemos al principio, va siendo hora de hacer también un mundo a nuestra medida. La de las mujeres.