Las lágrimas pueden contener pistas sobre si alguien tiene Parkinson

Los niveles de unas proteínas producidas en la glándula lacrimal pueden revelar la presencia de la patología

Una investigación sostiene que las lágrimas pueden ser un marcador biológico fiable, económico y no invasivo de esta enfermedad. (Foto: Getty)

La enfermedad de Parkinson es la segunda patología neurodegenerativa más frecuente en el mundo, tras la Enfermedad de Alzheimer. Su origen continúa siendo objeto de debate, pese a que ha sido registrada desde hace siglos en la literatura científica. Hace ahora 200 años, el cirujano británico James Parkinson publicó su famoso monográfico “An essay on the shaking palsy” (un ensayo sobre la parálisis temblorosa).

Y desde entonces la ciencia no ha cejado en su empeño por descubrir causas y síntomas. La investigación se centra en descubrir biomarcadores que permitan un diagnóstico precoz y en tratamientos más eficaces y que frenen la progresión de la enfermedad.

Pror ejemplo, la incapacidad para expresar las emociones y el nivel de cafeína en sangre podrían ser síntomas tempranos de la enfermedad de Parkinson. Y ahora un nuevo estudio, publicado y presentado en la 70ª Reunión Anual de la Academia Estadounidense de Neurología, ha revelado que las lágrimas pueden contener pistas sobre si alguien tiene la enfermedad de Parkinson.

El nuevo biomarcador encontrado es la ‘alfa-sinucleína’, una proteína que se encuentra en mayor cantidad en las lágrimas de las personas con Parkinson. (Foto: Getty)

“Creemos que nuestra investigación es la primera en demostrar que las lágrimas pueden ser un marcador biológico fiable, económico y no invasivo de la enfermedad de Parkinson”, afirma el autor del estudio Mark Lew, de la Escuela de Medicina Keck de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles, Estados Unidos, y miembro de la Academia Americana de Neurología.

Lew explica que el equipo de investigación se centró las lágrimas porque contienen varias proteínas producidas por las células secretoras de la glándula lagrimal, que es estimulada por los nervios para secretar estas proteínas en lágrimas. Debido a que el Parkinson puede afectar a la función nerviosa fuera del cerebro, el equipo formuló la hipótesis de que cualquier cambio en la función nerviosa se puede ver en los niveles de proteínas en las lágrimas.

El síntoma más reconocido de la enfermedad son los temblores en brazos y manos. (Foto: Getty)

Diferencias en niveles de proteínas
Para el estudio, se compararon muestras de lágrimas de 55 personas con Parkinson con muestras de lágrimas de 27 personas que no tenían Parkinson pero que tenían la misma edad y sexo. Se analizaron en las lágrimas los niveles de cuatro proteínas y se detectaron diferencias en los niveles de una proteína particular, la alfa-sinucleína, en las lágrimas de las personas con Parkinson en comparación con los controles.

Los niveles totales de alfa-sinucleína disminuyeron en personas con Parkinson, con un promedio de 423 picogramos de esa proteína por miligramo (pg/mg) en comparación con 704 pg/mg en personas sin Parkinson. Pero los niveles de alfa-sinucleína oligomérica (otro tipo) aumentaron en personas con Parkinson, con un promedio de 1,45 nanogramos por miligramo de proteína lagrimal (ng/mg) en comparación con 0,27 ng/mg en personas sin la enfermedad. Un picogramo es 1000 veces más pequeño que un nanogramo.

“Saber que algo tan simple como las lágrimas podría ayudar a los neurólogos a diferenciar entre personas que padecen la enfermedad de Parkinson y quienes no lo hacen de manera no invasiva es emocionante –subraya Lew–. Y debido a que el proceso de la enfermedad de Parkinson puede comenzar años o décadas antes de que aparezcan los síntomas, un marcador biológico como este podría ser útil para diagnosticar o incluso tratar la enfermedad antes”.

Los investigadores de este trabajo consideran que ahora se necesita hacer más investigación en grupos más grandes de personas para comprobar si estos cambios de proteína pueden detectarse en lágrimas en las primeras etapas de la enfermedad, antes de que comiencen los síntomas.

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