Las empresas dan pistas de cómo será la 'nueva normalidad' tras el confinamiento

Algunos restaurantes, como este de la foto en Arizona, se están acogiendo a la posibilidad de reabrir su negocio con limitaciones, mientras se dan pasos para la normalización de la economía de Estados Unidos. (Foto AP / Ross D. Franklin)

Las autoridades están esbozando los parámetros para relajar las órdenes de quedarse en casa que han estrangulado la economía global, pero algunas compañías ya le están ofreciendo al público un pantallazo de cómo será la vida cuando las estrictas restricciones impuestas por el coronavirus comiencen a desvanecerse.

En la actualidad, los estados y las ciudades están elaborando una retirada atropellada para deshacer el confinamiento diseñado para contener la crisis de COVID-19 que ha diezmado el crecimiento y el mercado laboral. Sin embargo, se sabe que los protocolos de distanciamiento social que exigen grupos pequeños y el uso de mascarillas en público seguirán vigentes.

De hecho, grandes y pequeñas empresas de todo el país ya están implementando activamente la “nueva normalidad” posterior al aislamiento, unas palabras que se convirtieron en el eslogan que ha definido el discurso público desde que la COVID-19 cambiara las normas sociales y pusiera de rodillas a la economía global.

Esta nueva normalidad tendrá un impacto en una amplia gama de actividades, desde las tareas cotidianas más simples hasta los modelos comerciales claves e incluso la función del gobierno. Dado que todos estamos planificando para el futuro, debemos comprender cómo podremos volver al trabajo y retomar las actividades de ocio que siempre disfrutamos.

El consumo también estará obligado a asumir a corto plazo una nueva dinámica ya que muchos ciudadanos están desesperados por reanudar la vida pública, pero no se avizora en el horizonte inmediato un tratamiento o una vacuna aprobada contra el coronavirus.

La era que vendrá después del cierre se caracterizará por cambios en la vida pública que serán tan sutiles como dramáticos, desde transacciones sin efectivo hasta oficinas más pequeñas y con menos empleados en sus puestos de trabajo, pasando por hoteles más limpios y casinos menos concurridos y sin bufé.

“Para ser sincero, creo que veremos cambios estructurales tanto en la economía estadounidense como en otras economías del mundo porque esto también ha abierto nuevas oportunidades”, dijo el economista jefe internacional de ING, James Knightly, a Yahoo Finanzas en una entrevista reciente.

Knightly cree que con tantos profesionales de cuello blanco que pueden trabajar a distancia, es probable que los empleadores comiencen a preguntarse si realmente necesitan tanto espacio destinado a oficinas y si los viajes de negocios son necesarios.

Artículos relacionados:

Un custodio camina en el Edificio de Oficinas del Senado de Hart en Capitol Hill en Washington, el martes 12 de mayo de 2020. Los edificios de oficinas del Senado y el Capitolio de los Estados Unidos permanecen cerrados al público en respuesta al brote de coronavirus. (Foto AP / Patrick Semansky)

El mes pasado, el director ejecutivo de Barclays (BCS), Jes Staley, le dijo a los periodistas que “la idea de poner a 7 000 personas en un edificio puede ser cosa del pasado”. Las compañías ya están reconfigurando las oficinas existentes para cumplir con los imperativos de prevenir la propagación del virus mortal y están planeando que más personas trabajen desde casa.

“A más largo plazo, esto podría tener más implicaciones para el sector de las aerolíneas, las cadenas hoteleras y, por supuesto, la hostelería”, dijo Knightly de ING.

“Eso aumenta el riesgo de que la curva de recuperación se prolongue más o tarde más en concretarse”, dijo el economista y añadió que podríamos tardar 2 años en recuperar el crecimiento perdido en la ola de confinamiento que puso a la economía en un estado de suspensión.

Lo que sucede en Las Vegas, quizá no se quede en Las Vegas

El sector de la hostelería, que incluye hoteles y casinos, ha estado sufriendo una gran pérdida económica y está profundamente comprometido con el retorno a la normalidad. Sin embargo, que los consumidores se sientan lo suficientemente seguros como para retomar la vida pública en masa es harina de otro costal.

El director financiero de Hilton (HLT), Kevin Jacobs, le dijo el lunes a Yahoo Finanzas que la cadena estaba impulsando un “mayor nivel de limpieza” para los huéspedes, mientras que el director de operaciones de Las Vegas Sands (LVS), Robert Goldstein, advirtió en una llamada de ganancias que “los estadounidenses tardarán en ‘aclimatarse’ a este nuevo mundo”.

Por otra parte, Andre Carrier, director de operaciones de Eureka Casinos en Las Vegas, dijo recientemente que la industria del juego está “imaginando” cómo será la experiencia de los jugadores en un casino socialmente distante cuando la ciudad vuelva a abrir sus negocios.

“Es evidente que el distanciamiento formará parte. Tenemos la suerte de que las superficies de los casinos son grandes por naturaleza, de manera que podemos distribuir los juegos y equipos”, le dijo Carrier a Yahoo Finanzas la semana pasada.

NUEVA YORK, NY- 11 DE MAYO: Pruebas de anticuerpos para empleados de MTA en el Salón Vanderbilt de la Grand Central Station durante la pandemia de coronavirus en la ciudad de Nueva York, el 11 de mayo de 2020. Crédito: Rainmaker Photos/MediaPunch/IPX

Afirmó que los casinos tendrán más equipos y personal para desinfectar y hacer cumplir el distanciamiento social. Sin embargo, a instancia de los reguladores de Nevada, la elaborada cena bufé al aire libre, un elemento básico de la experiencia gastronómica de Las Vegas, será cosa del pasado, al menos por ahora, al igual que los salones repletos de los casinos.

“Creo que veremos menos juegos en una planta para proporcionar el espacio requerido, de manera que, si algunas salas de casino tienen 2 000 juegos, quizá tengan menos cuando regresemos”, advirtió el ejecutivo.

La “subtrama” de una pandemia global

Las costas este y oeste, ricas pero densamente pobladas, han sido epicentros del brote en Estados Unidos, que ha infectado a unas 1,3 millones de personas y matado a unas 80 000

Según algunos expertos, un tema esencial para el futuro que nos dejará el coronavirus es la posibilidad de que se produzca un cambio migratorio lejos de las bulliciosas regiones costeras como Nueva York, San Francisco y Los Ángeles, todos focos de infecciones por coronavirus.

“Una trama secundaria a esta dinámica global/local es la contraposición urbano/rural. El brote del virus se ha sentido con mayor intensidad en las zonas urbanas densamente pobladas”, que también son centros importantes de actividad comercial, según Antonio DeSpirito, gerente y director de valoración de activos de capital en Estados Unidos de BlackRock.

Junto con la tendencia a llevar una “vida virtual animada”, que incluye desde el aprendizaje en línea hasta el streaming y los juegos, DeSpirito cree que alejarse de los espacios de oficina tradicionales puede impulsar un alejamiento de la vida en la gran ciudad.

“Podríamos ver unas oficinas cada vez más pequeñas a medida que las poblaciones se alejan y crece la fuerza de trabajo remota”, escribió en una nota reciente a los clientes.

“Mientras tanto, las zonas menos urbanas podrían aprovechar diferentes beneficios: es probable que las unidades de manufactura que apuesten por la cercanía se establezcan en esas áreas; la capacidad de trabajar de forma remota haría que las personas puedan irse de los centros urbanos; y los jubilados que prefieren los centros culturales como la ciudad de Nueva York podrían ver las desventajas de las áreas densas y buscar entornos más rurales”, agregó DeSpirito.

Kingsley, de ING, advirtió que quizá tardemos más tiempo en recuperar las asombrosas pérdidas de empleos observadas en los últimos dos meses, principalmente porque los protocolos que impiden las grandes multitudes se mantendrán vigentes y la psicología del consumidor puede tardar un poco en sanar.

“Tenemos que ser conscientes de que las personas no quieren correr ciertos riesgos, las personas no quieren ir tanto a los bares o restaurantes, no quieren ir a tantas tiendas”, dijo Kingsley. “Todos esos problemas suponen... un riesgo, por lo que el periodo que necesitaremos para recuperar la producción perdida podría ser más prolongado de lo que pensamos”.

Javier E. David