Las 'bromas' que están sacudiendo las entrañas de Netflix

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Qué rápido pueden cambiar las cosas. Justo cuando Netflix celebraba con bombos y platillos su récord histórico gracias al éxito mundial de El juego del calamar, la compañía cae en el saco de la polémica ante la mala gestión de un escándalo que no deja de aumentar de intensidad con el paso de los días. Precisamente en las últimas horas con una protesta de sus empleados en las propias puertas de sus oficinas y el rechazo de organizaciones y artistas. Y todo por defender las bromas de mal gusto de Dave Chappellecontra la comunidad trans en el último episodio de su serie de monólogos cómicos, The Closer.

En dicha defensa ha habido despidos, filtraciones de un empleado, restitución de puestos, disculpas tardías y explicaciones que han herido aún más la sensibilidad de la comunidad ofendida. Según Ted Sarandos, el co-CEO de Netflix, las bromas forman parte de la “libertad artística”.

Dave Chapelle asiste al estreno británico de
Dave Chapelle asiste al estreno británico de "Dave Chappelle: Untitled" en el Cineworld Leicester Square el 17 de octubre de 2021 en Londres, Inglarerra. (Photo by Samir Hussein/WireImage)

A sus 48 años, Dave Chappelle es uno de los comediantes más reconocidos de EE.UU. Ganador de varios premios Emmy, Grammy y elegido como uno de los mejores cómicos de los últimos tiempos en las listas de revistas como Rolling Stone. Y en su último especial, Dave Chappelle: The Closer estrenado en la plataforma el pasado 5 de octubre, el humorista hace bromas que para la comunidad trans insistan al odio en su contra.

¿Qué dijo entonces en el episodio? En uno de los momentos de su monólogo asegura sentirse identificado con “el equipo Terf”, un acrónimo en inglés que define a feministas radicales transexclusivas, o activistas críticas de género, cuyo punto de vista cuestiona la existencia y los derechos de la comunidad transgénero. “Cancelaron a JK Rowling, Dios mío. De hecho, ella dijo que el género era un hecho, la comunidad trans se enojó como una mierda, comenzaron a llamarla Terf... yo soy del equipo Terf" asegura en el episodio.

De esta manera, entra en materia recordando la controversia en torno a J.K. Rowling en diciembre de 2019 cuando la autora de Harry Potter combinó el sexo con el género, defendiendo ideas que sugerían que cambiar el sexo biológico era una amenaza para su propia identidad de género como mujer. "Estoy de acuerdo, tío. El género es un hecho", dice en el capítulo. "Cada ser humano en esta habitación, cada ser humano en la Tierra, tuvo que pasar por las piernas de una mujer para estar en la Tierra. Eso es un hecho". Y añadió que los genitales de las "mujeres trans" "no son exactamente lo que son".

Cabe destacar que no es la primera vez que Dave Chappelle recurre a referencias a la comunidad trans en sus monólogos cómicos. En 2016 también recibió críticas por decir que no quería “una mujer con un pene” usando un urinal a su lado. Un año más tarde, en otro set, defendió la decesión de Donald Trump de prohibir el acceso de personas transgénero en el servicio militar. Y en otro capitulo de Netflix de 2019 denominó a las personas bisexuales como “asquerosas” y a las personas trans como “confusas”. (INews)

A tan solo dos días del estreno, la controversia comenzaba a generar ruido. Una empleada trans de Netflix llamada Terra Field escribía en Twitter sus quejas, asegurando que la comunidad no estaba ofendida porque ellos mismos se ríen de sus vidas, sino que el problema era que para Dave Chappelle la existencia de la comunidad es “graciosa” y si se quejan del daño que provoca, los tachan de “ofendidos”. La noticia saltó enseguida en los medios, sobre todo porque la empleada fue repentinamente retirada de su puesto, pero luego readmitida. Poco después, la compañía confirmó a The Guardian que habían despedido a un empleado por filtrar información confidencial. Dicha información sería la cifra que Netflix habría pagado por el especial de Chappelle. Nada menos que $24.1 millones, unos cuantos millones más que los $21.4 mill. pagados por toda la serie de El juego del calamar. El empleado en cuestión era transgénero.

Más tarde se supo que otros dos empleados habían sido despedidos por asistir a una reunión de ejecutivos sin invitación, aunque luego fueron readmitidos. Y el pasado miércoles, la sede de la empresa en Hollywood vivió una protesta en sus puertas con varios de sus empleados uniéndose a la causa, así como activistas y artistas. Según algunos medios se trataba de unas 100 personas, lideradas por la activista, periodista y primera persona trans en conseguir un puesto de editor jefe de una publicación estadounidense, Ashlee Marie Preston, que no pedían precisamente que se retirara el episodio, sino que incluyeran un rotulo con advertencia para el público, además de presentar una lista de exigencias que incluían “hacer una inversión a largo plazo en contenidos” para la comunidad LGTBQ+, otorgar espacios inclusivos para los empleados y “responsabilidad cuando el contenido produce daño”, según un tuit de GLAAD. 

En la protesta había empleados de la compañía, activistas, aliados de la comunidad pero también fans de Dave Chappelle que llegaron al evento con pancartas en su defensa.

¿Cómo reaccionó a Netflix a todo esto? Visto desde fuera, cualquiera diría que no eran conscientes de la dimensión del asunto hasta que comenzó a ser demasiado tarde. Ted Sarandos respondió primeramente al asunto de manera interna por email y un memo, asegurando que la compañía “tiene una fuerte creencia que el contenido en pantalla no se traduce directamente en daño en el mundo real”. En el primer email, Sarandos reconocía el dolor de algunas personas, “especialmente nuestros colegas”, y que terceros probablemente se sumarían a la petición de retirar el episodio de la plataforma. Asegurando: “no es algo que vayamos a hacer”.

“El Sr. Chappelle es uno de los comediantes más populares de hoy y tenemos un largo acuerdo con él” sentenciaba mientras remarcaba que el episodio no violaba las políticas de la empresa de no incitar al odio y la violencia, explicando que “algunas personas encuentran el arte de la comedia de tener un espíritu maligno pero nuestros miembros lo disfrutan y es una parte importante de nuestra oferta de contenidos”.

Sin embargo, poco antes de las protestas, Ted Sarandos ofreció entrevistas reconociendo haber liderado mal su respuesta a los empleados, pero mantuvo su apoyo al especial de Chappelle. Es decir, según USA today, aceptó que a veces los contenidos pueden impactar negativamente a la sociedad pero que no sentía que The Closer necesitaba de algún rótulo de advertencia. Destacó que Chappelle forma parte de la tradición de comediantes que derriban barreras, pero confirmó a Variety que no cree que se pueda categorizar como mensaje de odio porque sus bromas no están dirigidas a provocar el daño físico.

Horas antes de la protesta, la empresa envió un comunicado a medios estadounidenses, asegurando que valoraban a los colegas trans y aliados de la comunidad y que comprendían el dolor que sentían. Pero el capítulo sigue en la plataforma y sin el rótulo de advertencia que pide la comunidad.

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