Estas son las 10 mejores series originales de Netflix

Netflix llegó a nuestras vidas hace nueve años, haciéndose un hueco en nuestros hogares hasta el punto de cambiar por completo la forma en que consumimos series. A través de todo tipo de propuestas, la casa streaming fue abriendo el mercado para otras plataformas, sembrando la semilla de la nueva cultura seriéfila con tramas de calidad y para todos los gustos. Sin embargo, después de tanto tiempo y con tantas series disponibles, hemos elegido las 10 mejores de la plataforma, ayudándoles quizás a elegir en esos días que estás en busca de una buena serie que todavía no hayas visto. Son 10 series variadas, de géneros y tramas diferentes, pero que nos han cautivado por igual. Pero mantente alerta, que la plataforma está continuamente añadiendo nuevo contenido e iremos actualizando este listado cada vez que haya una serie que merezca entrar en él.

(Cortesía de Netflix)

10. Wild Wild Country (2018)

Las docuseries han ido ganando adeptos con el paso de los últimos años con todo tipo de propuestas (en donde, sin dudas, la reina es el true crime). Neftlix es una de las responsables de su éxito, y entre todas las series del género, la que destaca por su calidad informativa y artística es Wild Wild Country. ¡Qué joyita de serie! Con apenas 6 episodios, nos cuenta con lujo de detalles y desde todas las perspectivas, la historia de Ranjeeshpuram, una comunidad religiosa que durante los 80s se asentó en Wasco County, Oregón. Fue una comunidad autosostenible, que comenzó como un refugio para los seguidores del gurú indio Bhagwan Shree Ranjneesh, pero que terminó siendo un lugar de aislamiento y poder hasta el punto de enseñar a los discípulos a disparar con armas de fuego y esparcir un virus entre los vecinos por estar en su contra. La serie recurre a imágenes de archivo y entrevistas con vecinos que vivieron aquellos años de rechazo, miedo y división, desertores y discípulos fieles, así como la mismísima mano derecha del gurú que sigue refugiada de la justicia en Europa. Estrenada en 2018, aún la recuerdo como una de las series que más me impactaron y que guardo en la memoria de mi retina seriéfila. Se trata de una serie que revive con fuerza una parte de la historia americana prácticamente olvidada, que hace hincapié en la falta de respeto por la división de ideas y hasta dónde se puede llegar por culpa de ellas. Wild Wild Country es una docuserie tan inteligente como poderosa, que busca de un espectador comprometido. De esas para absorber cada minuto y detalle. Y por ello es nuestra décima mejor serie de la plataforma. (Valeria Martínez)

9. Dear White People (2017-2020)

¿Se puede hacer una buena serie a partir de una película fallida? La respuesta es sí, y si no que se lo digan a Joss Whedon, que después del fracaso de la película de Buffy, cazavampiros, se sacó de la manga una de las mayores series de culto de la historia. Salvando mucho las distancias, el caso de Queridos blancos es similar. La película de 2014 Dear White People no supo sacarle todo el partido a su interesante premisa y pasó sin pena ni gloria. Algo que su adaptación televisiva, a cargo de su mismo director, Justin Simien, corrige con creces. Queridos blancos funciona infinitamente mejor en formato serial, ya que permite profundizar mucho mejor en los personajes de forma individual, en sus relaciones y en las problemáticas sociales y políticos que trata. Para quien no lo sepa, Queridos blancos gira en torno a un grupo de estudiantes de una universidad de élite que se enfrentan a diario a varias formas de discriminación racial y estereotipos perjudiciales. Con una voz muy afilada y espíritu combativo, Simien satiriza sobre el racismo en la actualidad sin emitir juicios fáciles. Son muchos los que rechazan la serie antes de verla solo por el título, pero lejos de sermonear, lo que quiere Queridos blancos es que reflexionemos sobre el mundo y unas reglas que funcionan de forma distinta para unos y otro. Con una realización elegantísima (Barry Jenkins, de Moonlight, está entre sus directores), llena de divertidas referencias pop, observaciones inteligentísimas y un humor muy peculiar, Queridos blancos es una serie de lo más estimulante. Y, aunque suene a tópico, necesaria. (Pedro J. García)

8. Black Mirror (2011-)

Es una de nuestras series favoritas de Netflix por el impacto que provoca con cada uno de sus capítulos. Por dejarnos boquiabiertos con una originalidad arrebatadora, de esa que no vemos a menudo, invitándonos a reflexionar sobre nuestra sociedad a través de historias individuales que ponen en relieve nuestra adicción a las redes y las relaciones modernas, tanto humanas como las que mantenemos con la tecnología. Inspirada en otras antologías como The Twilight Zone, Black Mirror se atreve con temas difíciles de exponer como la guerra, la pornografía, la teconología y su poder en nuestras vidas, la muerte y la diversidad, a través de un ojo cercano y moderno haciendo que sirvan como advertencia. Sin dudas, rescatar una de las antologías más prometedoras del circuito televisivo fue una de las mejores decisiones de Netflix. Con el presupuesto de la plataforma online, las historias de Charlie Brooker se expandieron a todo el mundo, pasando de dos temporadas originales a un total de cinco, más un especial y una película, convirtiéndose en una de las antologías más impresionantes de la actualidad. Su calidad y relevancia en el mundo de las series es tal, que cada nueva temporada es un fenómeno cultural. Lo interesante de Black Mirror es que cada uno tiene sus episodios favoritos, aunque reconozco que mi debilidad es San Junipero (T3, E4), Shut up and dance (T3, E3), Arkangel (T4, E2), Hang the DJ (T4, E4), Striking Vipers (T5, E1) y Smithereens (T5, E2). (V.M.)

7. Love (2016-2018)

Si hubo una serie que devoré como ninguna, esa fue Love. Creada por Judd Appatow, esta serie de tres temporadas cuenta la historia de amor entre dos polos opuestos: ella, una chica sin ataduras y cínica pero atractiva; él, un sabelotodo, incómodo en su propia piel, sin suerte en al amor. A medida que avanza la serie, somos testigos del nacimiento de una relación con una dosis de realismo pocas veces visto. Los dos sirven como ejemplos de representación para el espectador, probablemente en diferentes momentos de nuestras vidas, y los dos pasan de ser héroes a villanos en varias ocasiones, despertando una curiosidad genuina en el espectador. Con el sarcasmo y el humor habitual de sus películas, Appatow nos presenta una historia de amor realista, carismática y con los pies en la tierra, que juega entre la comedia y el drama con naturalidad, como la vida misma. (V.M.)

6. BoJack Horseman (2014-2020)

A BoJack se le ha comparado muchas veces con Don Draper. Parece disparatado, pero el caballo más famoso de Netflix y el protagonista de Mad Men tienen en común una búsqueda de la felicidad que constantemente boicotean por su dificultad para relacionarse con los demás y sus tendencias autodestructivas. A estas alturas, no hace falta decir que BoJack Horseman es mucho más que una comedia de animación para adultos. La serie de Netflix es un estudio de personajes como pocos se han visto en televisión, un trabajo honesta, amargo y muy real que mejora con cada temporada. El hecho de que esté protagonizada por animales antropomorfos parlantes no le impide ser una de las ficciones que más certeramente han explorado la condición humana y sus contradicciones. Con episodios inolvidables como La flecha del tiempo, Como pez fuera del agua o Un churro gratis, BoJack Horseman ha diseccionado con puntería la vida en Hollywood para hablarnos de la comunicación, la adicción, el peso del pasado o la depresión. Quién me iba a decir cuando vi el primer capítulo que esta sería una de las series que más me afectarían emocionalmente, que más me harían pensar y sentir. (P.J.G.)

5. Mindhunter (2017-)

Con el tremendo éxito del true crime, llegó la moda de las dramatizaciones de historias reales, y una de sus pioneras es esta serie que ya cuenta con dos temporadas. Con David Fincher como productor ejecutivo, la serie juega entre el true crime y thriller psicológico para contarnos cómo se creó la unidad del FBI dedicada a investigar la mente de los asesinos en serie con la intención de reconocer las características que los definen, y así asistir en la captura. En la primera temporada, fuimos testigos de diez episodios que atraían nuestra curiosidad a través de la creación de dos detectives opuestos (basados en dos agentes reales), Holden Ford (Jonathan Groff) y Bill Tench (Holt McCallany), y las entrevistas que realizaban con algunos asesinos en serie de la vida real. Con cada capítulo, íbamos conociendo los motivos y detalles detrás de cada uno de sus actos, mientras conocíamos mejor a los protagonistas: un novato impulsivo que se cree experto, y un agente curtido cínico. Ya en la segunda temporada, la serie añadió el drama a su ecuación, partiendo de la búsqueda de un asesino en serie de niños -que fue de los casos más sonados de EEUU- a expandir en la profundidad de sus personajes, sobre todo del agente Bill Tench y la psicóloga Wendy Carr (Anna Torv) que habían quedado en un segundo plano en la primera temporada. El resultado es una serie que aporta intriga a través de una historia de arcos profundos y un estilo cinematográfico que recuerda a Se7en o Zodiac. (V.M.)

4. Stranger Things (2016-)

Si ha habido una serie que se ha convertido en un auténtico fenómeno social esa es Stranger Things, el título que el mismísimo Stephen King ha recomendado. Esta ficción creada por los hermanos Duffer, y estrenada en Netflix allá por 2016, ha sabido mejorar como el buen vino enganchando desde preadolescentes hasta adultos con sólo escuchar la banda sonora. Y es que la historia ha arrasado en todo el mundo desde que conocimos al grupo de amigos protagonistas (un casting muy bien elegido) que son testigos de un conjunto de fenómenos paranormales en el pueblo ficticio de Hawkins (Indiana). Uno de los platos fuertes de esta serie estadounidense es la cantidad de referencias al cine, a las ficciones, a los libros, a la música y a la moda de los ochenta dejando claro que Stranger Things no ha tenido reparo en subirse a la ola de la fiebre revival y hacer un homenaje a la estética tan retro de aquella época. Pero también llama mucho la atención la variedad de géneros que podemos distinguir en esta producción de fantasía, una narración aderezada con terror, suspense, comedia y, por supuesto, aventuras. En este sentido, la trama no pierde la tensión ni el misterio ni un minuto por lo que la duración de cada episodio se pasa volando y es fácil tragarse una temporada del tirón. La cuarta temporada de Strangers Things ya está en marcha, y teniendo en cuenta que se trata de una de las series más exitosas de Netflix, las expectativas son cada vez mayores. (Paula Olvera)

3. Creedme (2019)

Si Mindhunter abrió el camino al true crime dramatizado en la plataforma, en 2019 fue el turno de Creedme, una miniserie de 8 episodios basada en un artículo de ProPublica ganador del premio Pulitzer sobre un caso de violaciones que asoló Washington y Colorado entre 2008 y 2012. La serie divide su trama entre la primera víctima, Marie Adler (Kaitlyn Dever) y las detectives (Toni Collete y Merritt Wever) que más tarde toman el caso. La primera es una joven con un pasado traumático, que sufre una violación mientras duerme en su apartamento. Debido a un pasado conflictivo, de casas de acogida y problemas, la policía masculina que investiga el caso no le cree, poniendo en duda su palabra y experiencia, manipulándola en su estado de confusión hasta que acepta haber mentido. Y, por otro lado, están las dos mujeres detectives de estados diferentes que consiguen descubrir un patrón que une los casos de violación que cada una está investigando, trabajando juntas para encontrar al agresor. Y en el camino descubren el caso de la joven olvidada y manipulada por la justicia. Si algo consigue Creedme es clavar una daga profunda en la falta de comprensión masculina ante un ataque históricamente perpetrado contra las mujeres, haciendo que solo dos mujeres policías consigan empatizar con las víctimas trabajando sin cesar hasta lograr su objetivo. Sin embargo, también habla del saber reconocer los errores, por mucha placa que haya por delante. Creedme es una serie que se ve rápido, de unas ocho horas de duración, de actuaciones brillantes que transmiten emociones de manera humana, y una trama que en su conjunto contagia diferentes nivelas de intriga, drama, injusticia y mucha frustración, para lograr un clímax redondo. (V.M.)

2. Cristal oscuro: la era de la resistencia (2019)

Como admirador de Jim Henson y amante de su largometraje de 1982 Cristal oscuro, nunca me imaginé que en 2019 volvería a aquellas tierras imposibles para seguir descubriendo su universo con una nueva historia. La continuación para cines de Cristal oscuro estuvo en marcha durante años, pero tras mucho esfuerzo, no consiguió salir adelante. Resignados ante la idea de que no ocurriría jamás, Netflix nos sorprendió rescatando la propiedad de Henson para expandirla en una serie precuela que transcurría muchos años antes de los acontecimientos del film. De esta manera, Cristal oscuro volvía a nuestras pantallas más de treinta años después con un ambicioso proyecto que recuperaba el arte de las marionetas y aprovechaba las nuevas tecnologías para levantar el más impresionante espectáculo de fantasía épica. A lo largo de 10 intensos episodios, La era de la resistencia no solo me desbordó sensorialmente con su apabullante despliegue técnico y artístico (el detallismo de la serie es abrumador y cada plano es una obra de arte), sino que además me atrapó con una compleja y ramificada historia digna de Juego de Tronos y un diverso plantel de personajes a cada cual más interesante. Madura, preciosa, fascinante y a ratos terrorífica, La era de la resistencia no solo hace justicia al legado de Jim Henson, sino que lo extiende de la forma más apasionante. Sigo cruzando los dedos por esa segunda temporada que Netflix se resiste a anunciar. (P.J.G.)

1. Así nos ven (2019)

Después de poner el dedo en la llaga en el sistema penitenciario de EEUU, la directora de 13th (2016), Ava Duvernay, siguió adentrándose en la injusticia americana a través de esta docuserie de 4 capítulos que nos estruje por dentro, para contarnos el caso de “los cinco de Central Park”, un grupo de jóvenes de 14 años que en 1989 fueron sentenciados a prisión por un crimen que no cometieron. La directora nos cuenta la historia poco a poco, haciendo hincapié en el drama personal y familiar de cada uno, provocándonos sentimientos de indignación, rabia, frustración y mucha tristeza, mientras invita a la reflexión a través de las pausas y un relato contado de forma inteligente. DuVernay transmite esta historia de forma íntima y personal, haciéndonos partícipes de la tragedia de los cinco -Antron McCray, Yusef Salaam, Korey Wise, Raymond Santana y Kevin Richardson- acusados injustamente de golpear, violar y dejar por muerta a una mujer blanca. Apresurados por cerrar el caso, la policía los interrogó de forma ilegal, sin alimentarlos ni darles acceso al lavabo, sin la presencia de un abogado, agotándolos hasta conseguir confesiones incoherentes pero suficientes como para incriminar a cada uno, siendo condenados hasta borrar por completo la oportunidad de vivir su juventud. La directora hace un magnífico trabajo de conexión con el público, con la intención de que formemos parte de la historia sin prejuicios, conectándonos con los protagonistas a través de la humanidad de cada uno. Los vemos crecer, pero también vemos la injusta realidad a la que se enfrentan al intentar volver a la sociedad. Y mientras, sentimos y mucho, devorando nuestros sentimientos minuto a minuto. (V.M.)

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