Estas son para nosotros las 10 mejores películas de la década

Diez años han pasado desde el año de La red social, Origen y Toy Story 3. El año que descubrimos a Jennifer Lawrence y que nos preparábamos para el final definitivo de Harry Potter. Diez años que se dicen pronto pero que nos dejaron un sinfín de producciones para todos los gustos, el renacer de géneros olvidados y cambios definitivos en la industria con la llegada del streaming que están forjando el nuevo camino que tomará el mundo del cine y las series a partir de ahora.

Son tantas las películas que vimos entre visitas a las salas de cine y los servicios streaming, que resulta muy difícil decidir cuáles fueron las mejores diez películas entre 2010 y 2019. Es por eso que, para que la decisión fuera justa y reflejara los gustos de la mayoría, la dividimos entre periodistas especializados de nuestra redacción, votando entre nosotros y escogiendo así las 10 producciones que mejor representan lo mejor del cine en esta década que termina.

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10. A PRÓPOSITO DE LLEYWIN DAVIS (Ethan y Joel Coen, 2013)

Con esta película descubrí a Oscar Isaac, uno de mis actores favoritos de la década que termina. Fue mi película favorita de 2013 y, sin dudas, la más infravalorada de todas aquel año.

Con una de las mejores bandas sonoras de los últimos diez años, compuesta por música folk de dos genios como T Bone Burnett y Marcus Mumford. Tan melancólica como inteligente y profunda, A propósito de Llewyn Davis está inspirada en el cantante folk Dave Van Ronk creando así la historia de un artista en la lucha constante por alcanzar un éxito que nunca llega, sumido en una depresión que no reconoce y una soledad que lo hacen un antihéroe engreído que roza, pero no toca, la redención.

Adornada con el humor oscuro de los Coen, esta película es diferente al resto de sus propuestas, al indagar en la profundidad del dolor humano creando una conexión única con la audiencia. La nieve y el invierno que rodean al personaje dan la estética fría que recorre su vida, mientras la cámara transmite un retrato cálido de la tristeza. Es una de las películas más satisfactorias de la década, de esas que merecen una oportunidad y un espectador comprometido. Una película que se queda contigo, horas, días y años después de haberla visto. (Valeria Martínez)

9. ANTES DEL ANOCHECER (Richard Linklater, 2013)

Richard Linklater ha convertido los relatos filmados y narrados a través del tiempo en una de sus principales señas de identidad, como indican Boyhood, crónica del paso de un niño a la adolescencia y la adultez filmada a lo largo de 12 años, y su próxima hazaña, una adaptación del musical Merrily We Roll Along, que pretende rodar en los próximos 20 años. Sin embargo, su obra dilatada en el tiempo de mayor calado es la trilogía Before, historia de amor que comenzaba en 1995 con Antes de amanecer y continuaba 2004 con Antes del atardecer.

La noche llegaba en 2013 con Antes del anochecer, tercer encuentro con la pareja protagonista, Jesse (Ethan Hawke) y Celine (Julie Delpy), ya convertidos en matrimonio con hijos, dos décadas después de su primer encuentro en Viena. El idealismo romántico daba paso a la realidad, una en la que el tiempo ha afectado a la pareja y el resentimiento se ha apoderado de ellos. Antes del anochecer golpea fuerte obligándonos a hacernos una pregunta: ¿El amor se acaba? La respuesta: el amor puede acabarse, claro, pero en el caso de Jesse y Celine no lo ha hecho. Solo ha cambiado. Con un guion magistral, absorbentes planos secuencia con diálogos que fascinan por su naturalidad y dos interpretaciones protagonistas que manifiestan una madurez absoluta, Antes del anochecer se construye como un certero estudio sobre el amor y confirma a Linklater como uno de los mejores cronistas del paso del tiempo. Esperamos ver a Jesse y Celine cuando hayan pasado otros 10 años. (Pedro J. García)

8. WHIPLASH (Damien Chazelle, 2014)

Todavía recuerdo el sacudón de energía que me provocó el final de esta película la primera vez que la vi. Lo recuerdo porque todavía consigue provocarlo cuando la veo de nuevo como si fuera la primera vez. Y es por eso, en ese núcleo de adrenalina dramática al son de jazz, que Whiplash merece una mención especial.

Nominada al Oscar en 2015, esta película escrita y dirigida por Damien Chazelle (que más tarde haría La La Land) es un torbellino de emociones provocados por dos protagonistas: un profesor exigente y abusivo con un J.K. Simmons brillante, y un estudiante decidido a ser el mejor de su clase, con Miles Teller entregado por completo. El resultado es un drama cargado de rabia, que va in crescendo como su música para batirse a duelo en un final glorioso donde el estudiante supera al maestro. Una película cruda y bestial, que define que las ambiciones no tienen límite. (V.M.)

7. LA LLEGADA (Denis Villeneuve, 2016)

Hoy en día es muy difícil sorprender al espectador, por eso el impacto de La llegada fue mayor, porque nos sumergió en una película de “invasión” extraterrestre como nunca habíamos visto. El canadiense Denis Villeneuve cambió la acción y los rayos láser por un drama sci-fi introspectivo y poético que se centraba en el proceso comunicativo entre la especie visitante y la humana. En lugar del típico individuo de a pie convertido en héroe que salva el día, los encargados de lidiar con los visitantes e investigar sus intenciones son una experta lingüista (Amy Adams) y un físico teórico (Jeremy Renner). La tensión por un posible ataque está presente toda la película, pero su núcleo principal es un diálogo entre especies que transcurre sobre un trasfondo sociopolítico en el que la humanidad se encuentra al borde de una nueva guerra mundial.

La intensidad del relato y la elegancia de la puesta en escena hacen de ella una película profundamente bella y magnética. Pero más allá de su fascinante construcción narrativa, su envolvente atmósfera y sus excelentes interpretaciones (la ausencia de nominación al Oscar para Adams por este papel sigue doliendo), La llegada deja huella porque nos habla de algo muy presente en nuestro día a día: la comunicación y la importancia del diálogo. En un presente en el que nos apresuramos a sacar conclusiones que llevan a malentendidos y donde la lengua puede ser un arma, Villeneuve nos enseña cómo usarla como herramienta para llegar al entendimiento y, en última instancia, a la paz. Esto es lo que hace de La llegada una experiencia tan intensa y trascendental para el espectador, dando lugar a una de esas películas de ciencia ficción que llegan solo cada cierto tiempo para demostrarnos las posibilidades del género. Y del ser humano. (P.J.G.)

6. HER (Spike Jonze, 2013)

Joaquin Phoenix no podía faltar en este ranking. Protagonista de varias piezas inolvidables de la década, nos robó el corazón con su retrato más intimista: el del hombre solitario de nuestra era que encuentra compañía y emociones humanas en una voz de Inteligencia Artificial a través de un App.

Si bien hay quien la catalogó de estar contada en un escenario de ciencia ficción, 6 años después podemos comprobar lo poco que tenía de fantasía. Los sistemas de activación por voz ya están en nuestras vidas, y solo falta que nos sirvan de psicólogos en casa para completar la conexión definitiva. En Her, Spike Jonze nos contaba una de las historias de amor con más alma, corazón y humanidad de la década, entre un hombre y una máquina. Sabia, profunda y sensible, Her era el resumen de las relaciones humanas actuales, desconectadas con el exterior y el interior. Una película que se disfrazaba de sátira del amor digital que nos rodea, pero que en realidad esconde un drama melancólico por la tristeza que provoca la realidad que representa. (V.M.)

5. JOKER (Todd Phillips, 2019)

Si hay algo que recordaremos del final de esta década es la carcajada compungida y desesperada de Arthur Fleck, el atormentado personaje de Joker. Desde antes de su estreno, la película de Todd Phillips ya era la comidilla de los debates cinematográficos que no veían muy claro aquello de ahondar en las profundidades del Payaso del Crimen cuando ya había retratos icónicos en películas pasadas. Las dudas se despejaron en un santiamén con su aterrizaje en las salas que se llenaron hasta la bandera en todo el mundo desde el minuto uno. Tal es así que ya puede presumir de haberse colado entre las películas más taquilleras de todos los tiempos, tras superar los mil millones recaudados.

Gran parte de culpa, si no toda, de esa lista interminable de ceros la tiene él, Joaquin Phoenix, el actor y mago creador de cada milímetro de este villano del cómic de Batman. Cada gesto suyo es una obra maestra que ya huele a Oscar. La película provoca debates para todos los gustos, desde la psicología del ser humano a la influencia de la violencia en una sociedad hastiada, a cuestionarnos los niveles de locura y la culpa de la soledad y el rechazo como creación de un monstruo; pero lo que es indiscutible es el trabajo impecable del actor que vuelve a dejarse la piel y sufrir una transformación física brutal. Su rostro demacrado de tanto dolor, sus 23 kilos menos y el baile improvisado que se hizo viral de inmediato convierten al espectador en un fan de esta historia que engancha de principio a fin.

Es dura, durísima, pero más real de lo que uno puede imaginar, quizás por eso llega tanto. Esa mirada crítica a la sociedad que da la espalda al más débil, remueve las entrañas y genera un sinfín de preguntas existenciales en quienes van a verla. Una sensación de desasosiego y cierto pánico que sólo las buenas películas consiguen transmitir (Teresa Aranguez).

4. MAD MAX: FURIA EN LA CARRETERA (George Miller, 2015)

No lo vimos venir y por eso la sorpresa fue tan grande. La secuela tardía de la saga Mad Max llegó en mayo de 2015 (30 años después de la anterior entrega, Mad Max, más allá de la cúpula del trueno) y levantó una polvareda que duró hasta la temporada de premios siguiente, donde se alzó nada más y nada menos que con 6 Oscar (de 10 nominaciones) y fue nombrada una de las mejores películas del año por la mayoría de publicaciones especializadas. La cinta de acción post-apocalíptica de George Miller se convirtió así en una de las revelaciones de la temporada y una de las películas más influyentes del siglo XXI, demostrando que los reboots a veces salen bien. Muy bien.

Mad Max: Furia en la carretera nos sumergió en una experiencia cinematográfica inmersiva, visceral e intensa de principio a fin. Miller sorprendió al mundo con una película con mensaje feminista en la que Imperator Furiosa (Charlize Theron) se alzaba por encima del propio Max (Tom Hardy) para convertirse en uno de los personajes más icónicos de los últimos años. La virtuosa dirección de Miller, más en forma que nunca a los 70 años, unas secuencias de acción absolutamente impresionantes y unos efectos visuales y de maquillaje que cambiaban lo digital por lo práctico con grandes resultados, nos devolvían al pasado para crear una obra maestra moderna. (P.J.G.)

3. 12 AÑOS DE ESCLAVITUD (Steve McQueen, 2013)

Las películas, si además de entretener, también informan y enseñan, ya tienen mucho ganado. Corría el año 2013 cuando uno de los capítulos más terroríficos de la historia de la humanidad era contado sin adornos en el cine. Bajo el título de 12 años de esclavitud, su artífice y director Steve McQueen nos acercaba al gran horror del siglo XIX en Estados Unidos con una historia basada en un hecho real. De la mano de Chiwetel Ejiofor o mejor dicho, su personaje Solomon Northhup, podemos acercarnos al dolor, la humillación y la crueldad que vivieron las personas de color en este país antes de la guerra civil.

El guión de John Ridley es excelente y el plantel de actores brillante. Uno llega a odiar con pasión al abominable Michael Fassbender en su papel de cacique que viola y da una paliza de muerte a una de sus esclavas, interpretada por Lupita Nyong’o. Papelazo por el que se ganó, muy merecidamente, el Oscar a la Mejor Actriz de Reparto. Las escenas son de tal violencia que el actor reconoció haberlo pasado francamente mal en ciertos momentos del rodaje, especialmente sabiendo que esas atrocidades ocurrieron.

No es una película fácil ni agradable de ver por la dureza del tema que toca la fibra sensible de cualquiera, pero eso no le resta ni un ápice de fuerza, maestría y poderío. Una historia que además de grandiosa y sublime era necesario, casi obligado, contar al espectador. (T.A.)

2. CALL ME BY YOUR NAME (Luca Guadagnino, 2017)

“En algún lugar de Italia del norte, 1983”. Así empezaba hace dos años uno de los veranos más memorables de nuestra vida cinéfila. Call Me by Your Name nos contaba una preciosa historia de amor cuyo impacto en la audiencia provocaba auténtica pasión y, en muchos casos, obsesión. Desde su triunfal paso por el Festival de Sundance, el delicado romance estival entre Oliver (Armie Hammer) y Elio (Timothée Chalamet) arrebataba por su belleza e inteligencia, aunque también generaba debate por la diferencia de edad entre los dos.

Polémicas al margen, la película dirigida por Luca Guadagnino cautivó a miles de espectadores que se dejaron llevar por el romanticismo idealista y sensual de un relato que nos transportaba e invitaba a experimentar el amor de los protagonistas en primera persona. Quizá por eso Call Me by Your Name ha afectado a tanta gente, porque tiene el poder de entrar a formar parte de nuestra propia memoria, de hacernos sentir que hemos vivido con Elio lo que ocurre en pantalla, y que, pase lo que pase, “lo recordaremos todo”. El melocotón incluido. (Pedro J. García)

1. LA RED SOCIAL (David Fincher, 2010)

Definida como la Ciudadano Kane () de la generación de Internet, La red social no podía estar en otro puesto que en el primero. Si bien está lejos de aquella obra maestra de Orson Wells considerada durante años como la mejor película de la historia (superada por Vértigo hace apenas unos años), comparten muchas similitudes: las dos tratan el ascenso de figuras relacionadas con los medios y ambas ilustran la manipulación, influencia y riqueza que las rodea.

Esta historia de orígenes de Facebook no habrá ganado el Oscar, pero será más recordada que la película que sí lo hizo en 2011 (fue El discurso del Rey, por si no te acordabas). El estilo detallado de los guiones de Aaron Sorkin y la búsqueda por el perfeccionismo extremo de David Fincher fueron el coctel molotov perfecto para contarnos el biopic de la red social que definió esta década que termina. Con ella llegaron las demás, pero fue la madre de un movimiento que sin dudas es la gran definición de la cultura moderna de 2010s.

A través de flashbacks que saltan entre diferentes espacios temporales, descubrimos el momento que impulsó a Mark Zuckerberg (Jesse Eisenberg) a crear la idea después de que su novia (Rooney Mara) rompiera con él en Harvard en 2003, a las batallas legales entre otros supuestos fundadores, pero sobre todo somos testigos del nacimiento de una creación que parte de una simple red universitaria al dominio de la red mundial. Y todo con un ritmo sin pausas, pero una fluidez demoledora, que sacude con cinismo los cimientos de un pieza influyente en la cultura de la década, demostrando el poderío de un hombre que logró conectar al mundo siendo de los más solitarios del planeta. Está en el primer puesto porque es la película que define esta década que llega a su fin, porque define la influencia más importante en los cambios de la cultura moderna, y porque así como arrebata nuestra atención en 2010, lo sigue haciendo en 2019. (V.M.)

Mención especial para las películas que se nos quedaron en el tintero, y en este orden: Toy Story 3 (2010), Boyhood (2014), Origen (2010), Spotlight (2015), The Florida Project (2017), La Bruja (2015) y Langosta (2015).

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