Lacaton y Vassal, Pritzker 2021: Prohibido derribar

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Celia Sierra

Madrid 6 oct (EFE).- Anne Lacaton y Jean-Philippe Vassal, premios Pritzker 2021, han ido a contracorriente de la arquitectura de los últimos tiempos con su máxima "renovar en vez de derribar". Su filosofía cobra nuevo sentido en tiempos de pandemia: “Debemos pensar qué le falta a nuestra casa para estar a gusto, es mejor renovar que cambiar de vivienda o de ciudad”, han declarado este miércoles a Efe.

El confinamiento ha cambiado la manera que tenemos de ver nuestras viviendas y las ciudades en las que vivimos, pero el cambio comenzó, a su juicio, hace mucho más tiempo.

“Antes de la pandemia ya sabíamos que nuestras casas eran pequeñas y caras, lo que pasó con el confinamiento es que se puso de manifiesto de manera masiva. Ya no tenemos excusa para no reconocerlo, lo importante ahora es ver qué vamos a hacer al respecto”, explican en una entrevista con EFE.

Su solución es parecida a la que han ido aplicando a los proyectos que firman en conjunto desde hace tres décadas. La primera de ellas fue una vivienda que levantaron en Nigeria con materiales reciclados y que iban encontrando.

Cada vivienda y cada ciudadano deberá encontrar, tras el shock de la pandemia, una solución adaptada a sus circunstancias y el arquitecto, deberá ayudarle. Lo mejor, desde el punto de vista sostenible, será siempre darle un nuevo ciclo de vida.

“Muchas veces la arquitectura y el urbanismo se han ejercido de una manera violenta, derribando lo antiguo y construyendo de nuevo”, explica Anne Lacaton.

La arquitectura de Lacaton y Vassal se centra en el ser humano y sus necesidades, no importa que sea una vivienda para una familia o la reforma del Grand Palais de Tokio en París como se puede ver en los numerosos proyectos que han hecho a lo largo de su vida y que se pueden ver por primera vez reunidos en una exposición en el Museo ICO hasta el 16 de enero de 2022.

Antes de comenzar cada proyecto pasan el máximo tiempo posible en el lugar que van a intervenir. “Antes de hacer nada visitamos el lugar que vamos a intervenir, y hacemos un inventario de todas las cosas que se ven y las que no se ven”, explica Vasal.

“No podemos ver las ciudades como se hacia en el siglo XIX, desde lo alto, desde el plano. La ciudad hay que verla desde la calle, estar con la gente -añade-. El arquitecto debe demostrar que lo imposible es posible”.

En 1993, el ayuntamiento de Burdeos les encargó renovar una de sus plazas. Cuando llegaron vieron a los vecinos jugando a la petanca bajo lo árboles, hablaron con ellos, observaron el lugar y concluyeron que no había mucho que hacer. Pidieron reemplazar la grava, tratar los árboles y modificar ligeramente el tráfico.

No había nada que construir, solo otorgar un potencial a lo que ya existía. “Lo existente es algo muy rico, cada situación tiene un potencial y hay que verlo con ojos abiertos”, explica Jean-Philippe Vassal.

Esta máxima de mínima intervención se repite en las renovaciones del Palais de Tokio en Paris, donde apostaron por dejar al descubierto los materiales en bruto, o su genial renovación de tres modestos edificios de viviendas de alquiler público en Burdeos, con el que ganaron el Mies van Der Rohe.

No solo evitaron su demolición, sino que mejoraron el aislamiento y sumaron grandes terrazas a cada piso por un tercio del presupuesto.

Los presupuestos desorbitados, que han marcado una época de la arquitectura moderna, no son para Lacanton y Vassal. Su visión pragmática y austera es todo una bofetada a un momento de la historia en el que la vivienda se ha convertido por desgracia “en un producto de mercado más”.

“Ni el arquitecto ni los residentes podemos hacer mucho, más allá de presionar, la solución tiene que venir de los políticos”, reconoce aún así Vassal.

Sus intervenciones y sus viviendas son espaciosas, para que cada uno de sus habitantes decida el uso que le quiere dar, para que se sienta “nómada en su vivienda”.

“Habitar es el reto más hermoso de la arquitectura contemporánea -dice Vassal- En un dormitorio, si entre la puerta y el enchufe no cabe nada más que una cama -explica-, difícilmente podrás habitar ese espacio”.

(c) Agencia EFE

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