Los laboristas fichan a Joker para su campaña y le convierten en la víctima de su película

Aviso: Este artículo contiene spoilers sobre la película Joker.

El director y guionista Todd Phillips vendió con su versión de la historia de Joker hecha película que este no era un villano, sino un pobre enfermo mental víctima del sistemaMuchos la compraron. Entre ellos Momentum, facción que apoyó a Jeremy Corbyn en las elecciones de hace cuatro años en el Reino Unido y que ahora forma parte del Partido Laborista. Tanto convenció esa visión de Phillips a sus miembros que estos han decidido usarla para lanzar un vídeo de campaña en el que Joker es el bueno y Batman, el villano de la historia. Adaptando, eso sí, lectura y guion según sus intereses.

Y, como era de esperar, el spot se ha vuelto viral. En él aparecen dos actores caracterizados el uno como el Hombre Murciélago y el otro, como Joker. Es el segundo quien se sorprende en su conversación con su antagonista por cómo lo ha localizado rastreando su datos -ahí va la primera crítica- para después ridiculizar el hecho de que su rival haya llegado hasta él usando un avión privado.

Joker le echa en cara a Batman que decida invertir un dineral en construirse un avión tuneado para que tenga forma de murciélago en lugar de usarlo para ayudar a los pobres. Una decisión que choca con el pensamiento de bien mayor que esgrime en todo momento el payaso y que le lleva a preguntar a su interlocutor cuántos impuestos paga. A lo que un, parece que, algo avergonzado Bruce Wayne responde reconociendo que usa una offshore -otra crítica más- para pagar menos.

Lo cual no deja de sorprender al protagonista del vídeo que se define a sí mismo como un tipo que trabaja vestido de payaso en una esquina pagando más impuestos que un millonario y que pese a eso es considerado como el malo. De ahí que intente convencer a Batman de que recapacite sobre su tren de vida y su forma de afrontar los problemas. Y, en cierto modo, lo consigue, porque este llega a platearse que quizá actúa “contra los síntomas del crimen en vez de intentar solucionar las causas”.

Y es que, según el argumento de Joker -sacado directamente de esa lectura que ha hecho la mayor parte de la crítica de la película de Phillips-, los millonarios como los Wayne “son el problema”, porque, argumenta en su discurso a favor del Estado del Bienestar “si pagaseis vuestros impuestos, podría conseguir la medicación para mi enfermedad mental. Podría haber conseguido ayuda para mi madre cuando estaba enferma. Quizá nunca me habría convertido en el Joker”.

Está claro que el enemigo de Momentum en su campaña de cara a las elecciones del próximo 12 de diciembre son los ricos que pagan pocos impuestos. No son muy sutiles en el mensaje. De ahí que el malo en toda esta historia sea Batman, que lejos de arrepentirse por no pagar impuestos le da un puñetazo en la boca del estómago a su enemigo cuando este intenta hacerle entrar en razón.

Más allá de que su lectura de la historia de Joker sea correcta o no -obvian interesadamente que los primeros asesinatos los comete aún bajo el amparo del sistema y medicado y convierten al personaje en socialista cuando él se declara anarquista-, los laboristas acaban su mensaje explicando la alegoría que acaban de mostrar señalando que “si las corporaciones pagaran lo que es justo cubrirían tres veces el presupuesto de la sanidad pública (National Health Service - NHS)”.

La facción del Partido Laborista británico, Momentum, ha lanzado un vídeo de campaña convirtiendo a Joker en un socialista y a Batman en un evasor de impuestos. (Foto: Twitter / Momentum)