La vida después de un bypass: qué hacer para prevenir recaídas

Esta operación ‘salvavidas’ no cura la enfermedad de base, la arteriosclerosis. Para evitar que el bypass también se obstruya conviene realizar estos cambios en el estilo de vida

La técnica quirúgica del 'bypass' se utiliza para corregir la obstrucción de las arterias coronarias que son las que llevan la sangre al corazón. La falta de flujo es la que produce la isquemia o infarto. (Foto: Getty)

La intervención a la que se sometió el rey Juan Carlos I el sábado 24 de agosto en el Hospital Quirón salud Madrid - un triple bypass aortocoronario- tiene escasas complicaciones y excelentes índices de supervivencia a largo plazo.

Las enfermedades coronarias para las que se usa este tratamiento son las arritmias, angina de pecho e infarto de miocardio.

La finalidad del bypass coronario o cirugía de revascularización coronaria (en inglés, Coronary Artery Bypass Grafting, CABG) es “evitar riesgos mayores como el infarto”, explica a El Mundo el cardiólogo Alfonso Valle, vocal de la sección de riesgo vascular y rehabilitación cardiaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC).

Existen dos tipos de bypass (o injertos) coronarios: arteriales (de la arteria mamaria o radial) y venosos (injertos de safena, que es una vena de la pierna). (Foto: Getty)

En qué consiste

Esta cirugía consiste en colocar un injerto vascular a modo de puente, saltando la obstrucción de una arteria coronaria para desviar la sangre por esta nueva ruta.

Para ello se obtiene un trozo de vaso sanguíneo de la pierna (vena safena), del antebrazo (arteria radial), el pecho u otra parte del cuerpo para injertarlo en la arteria coronaria afectada, creando así un atajo o ‘baipás’ (bypass) que evita la zona obstruida o enferma. De esa forma, la sangre puede llegar al músculo cardíaco -llamado miocardio- de forma normal.

Si hay más de una arteria obstruida, se utilizarán más vasos sanguíneos para revascularizarlas; esto se denomina cirugía de revascularización mediante doble, triple o cuádruple bypass aortocoronario.

La arteriosclerosis coronaria se produce por la acumulación de placas de colesterol, lípidos(grasas) y células inflamatorias en las paredes de las arterias, provocando que el corazón no reciba sangre suficiente La solución es extraer arterias de otras partes del cuerpo y usarlas para evitar el bloqueo. (Foto: Getty)

“Hay que romper el esternón (se realiza un corte de 20,5 a 25,5 cm en la mitad del tórax) y trabajar con el corazón conectado a una bomba extracorpórea para que la sangre siga circulando por el organismo mientras el cirujano está haciendo los bypass”, explica el cardiólogo de la SEC.

En determinados casos puntuales, puede realizarse un bypass mínimamente invasivo (sin circulación extracorpórea), sin tener que parar el corazón. La incisión es más pequeña y se reduce el riesgo de sufrir complicaciones propias de esta cirugía.

Es la operación cardíaca más común en la mayoría de los países de la OCDE, pero no en España. Tal y como revela El Confidencial, en nuestro país tenemos una tasa de revascularización coronaria “anormalmente baja” comparada con la de Portugal, Alemania o Dinamarca, según el registro de la Sociedad Española de Cirugía Torácica-Cardiovascular (SECTCV) publicado en la 'Revista Española de Cirugía Cardiovascular'.

No obstante, la Sociedad Española de Cardiología apunta que en España, cada año entre 8.000 y 10.000 personas se benefician con éxito esta intervención que se realiza porque las arterias se obstruyen por una acumulación de grasa y necesitan crear una nueva ruta o derivación alrededor de la arteria que permita mejorar al flujo sanguíneo que se dirige al corazón.

Cuándo hay que intervenir

Las causas que pueden llevar a una persona a tener que someterse a una intervención de este tipo son: el dolor torácico, lesiones (placas) en las arterias coronarias y la aterosclerosis (endurecimiento de las arterias), una enfermedad crónica y progresiva que se produce cuando las paredes de las arterias acumulan placas de colesterol, lípidos (grasas) y células inflamatorias, que pueden llegar a obstruir las arterias e impedir la circulación de la sangre, dando lugar a un accidente o evento cardiovascular.

La aterosclerosis suele presentarse en edades avanzadas, y es consecuencia directa del estilo de vida que se haya seguido a lo largo de los años. Pero en realidad, la enfermedad que lleva al infarto puede comenzar a una muy edad temprana. Por eso es muy importante llevar un estilo saludable en la juventud, ya que ello marcará nuestra salud cardiovascular y nuestra calidad de vida el día de mañana.

Cómo es la recuperación

La operación de bypass no cura la enfermedad cardíaca subyacente (aterosclerosis), así que lo normal es que el paciente tenga que hacer una serie cambios en su estilo de vida y someterse a un programa de rehabilitación cardíaca.

Modificar el régimen de alimentación, hacer ejercicio para recuperar la fortaleza, dejar de fumar, mantenerse en un peso saludable y aprender a controlar el estrés son los principales retos a los que se enfrentan este tipo de pacientes.

La mitad de los pacientes con bypass (de vena safena) precisan una reintervención a los diez años. (Foto: Getty)

Lo más importante después de una cirugía cardíaca de bypass es tener un control estricto de los factores de riesgo cardiovascular (no fumar, cuidar el colesterol, la tensión arterial, la diabetes...).

Además, hay que seguir estrictamente la medicación prescrita por el especialista basada en la toma de anticoagulantes y fármacos que dilatan las arterias.

Es posible que a los 10 años haya que hacer una nueva intervención ya que a diferencia de los bypass de arteria mamaria u otros tipos, que no suelen obstruirse, el 50 por ciento de los casos de bypass de vena safena necesitarán ser reintervenidos al cabo de diez años. "Las personas que son reintervenidas acostumbran a ser pacientes con alto riesgo cardiovascular porque son personas mayores, que llevan muchos años padeciendo esta enfermedad, que han sido sometidos ya a otra cirugía complicada y que además tienen una mayor cormobilidad. Ante estos casos, el cardiólogo ha de saber reaccionar correctamente, saber si ha de solucionarlo con una segunda cirugía (esternotomía) o mediante una intervención percutánea colocando un stent" advierte el Dr. Carlos Macaya, jefe del Servicio de Cardiología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid.

Para prevenir recaídas los especialistas de la Clínica Universitaria de Navarra (CUN) recomiendan:

  • Dejar de fumar

  • Vigilar la hipertensión

  • Disminuir los niveles de colesterol

  • Seguir una dieta baja en sal y grasas animales

  • Controlar la diabetes

  • Evitar el sedentarismo y la obesidad

  • Reducir el estrés

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