Marina vuelve a cometer el mayor error con Jesús en 'La Última Tentación'

·6 min de lectura

Era la hoguera más esperada de todas, la que cerraría el programa de La última tentación con un buen sabor de boca y con la moraleja de que 'el amor todo lo puede'. Jesús y Marina retomaron su relación y colorín colorado, este cuento se ha acabado. Pero a la historia con final feliz le faltó un detalle importante, uno que desde casa sí pudimos ver y sentir de pleno. Marina volvió a cometer un grave error con su pareja, una equivocación que va más allá del engaño físico y que podría hacer mucho más daño a Jesús de lo vivido hasta ahora.

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un tuit no disponible por tus preferencias de privacidad

Este miércoles. La última tentación llegaba a su fin con una ristra de hogueras en las que hubo de todo. Celos, mentiras, reconciliaciones, rupturas y, por qué no decirlo, también mucho teatro. Después de todo lo vivido estas semanas pasadas capítulo a capítulo, más o menos teníamos claro cuáles serían los desenlaces, quiénes regresarían a la soltería y qué parejitas se darían una nueva oportunidad. Lo de Marina y Jesús estaba cantado, la sevillana entró con ánimos de reconquistarle y, aunque él se hizo un poquito el duro, se notaba a la legua que estaba deseando recuperarla.

Y así ha sido. La parejita que en su día rompió tras la sonada infidelidad de Marina con Lobo protagonizó una hoguera de película. Las redes se volvieron locas con el romántico encuentro y aplaudieron a los tortolitos por darse una segunda oportunidad. En realidad, quien se llevó todas las medallas, y con todos los méritos, fue Jesús. La gran víctima de esta historia demostró una madurez y una evolución a nivel personal digna de admirar desde su primera intervención en La isla de las tentaciones hasta este reencuentro. En cada palabra y gesto demostró haber perdonado la equivocación de su chica y estar decidido a hacer borrón y cuenta nueva. Ante la esperada pregunta de Sandra Barneda de cómo deseaba abandonar la isla, si solo o acompañado, respondió con una flecha directa al corazón de todos: "Con el amor de mi vida". Unas palabras que sorprendieron hasta la propia Marina, quien con un "¡ohhh!" le besó la mano y posteriormente en los labios.

Todo muy correcto y con mucho cariño, pero también con poca emoción. Se siente a la legua que Jesús está perdidamente enamorado de ella, sus lágrimas no engañan ni tampoco sus gestos. Sin embargo, no puedo decir lo mismo de Marina. Al menos es lo que me transmitió. Mientras él le dedicaba frases como "quiero que seas la persona con quien me levante cada día", "hay chicas estupendas pero solo hay una chica" o "quiero besarte todos los días", Marina se dedicaba a sonreír tímidamente. No fue capaz, porque no le salía, de responderle con la misma entrega y emoción de una persona enamorada. Observando la escena, no me cabe duda de que la joven le quiere, está arrepentida de todo lo que le hizo y siente que tiene la responsabilidad de enmendar su error, pero ahí falta lo que sí vimos en su primera intervención en La isla de las tentaciones con Lobo, y es la pasión, la ilusión y la alegría inmensa de una nueva oportunidad. 

GUÍA | Los pasos que tienes que seguir para poder ver un post de Instagram no disponible por tus preferencias de privacidad

Para mí era como ver a una persona resignada pero no enamorada de verdad. Más que amor puro y ganas de todo, percibí pena, compasión e incluso duda. Aunque en la villa lloró lo más grande por la traición de Lobo y sus jugarretas con ella, en la hoguera no derramó ese llanto que nace cuando algo verdaderamente te emociona o te duele. Cuando hay un sentimiento recíproco eso se siente y se transmite, es una química inexplicable que está o no está, y en su caso no se palpó. Más que alegría y alboroto, vi a una Marina contenida con cara de nostalgia, con ganas de hacer lo correcto y, sobre todo, de no volver a ser juzgada. No vi a una mujer feliz, sino a alguien que pensó más en los demás antes que en sí misma

Conformarse. Esa es la palabra que, en mi opinión, mejor define la situación. Jesús es un buen hombre, la quiere y le da estabilidad, es alguien que ha sabido perdonarle lo más grande y eso ya es un pase para volver a empezar. Es una opción respetable, pero creo que a la larga les pasará factura, especialmente a él que es quien ha puesto toda la carne en el asador. Ayer Marina no era Marina, era una mujer con cierto halo de tristeza queriendo encajar las piezas de un puzle que un día se rompió. Se le olvidó, quizás, que la razón de su ruptura con Jesús no fue Lobo, sino sus ganas de sentir cosas nuevas, de vivir sensaciones fuertes e incluso dar rienda suelta a su lado más salvaje como mujer. Y eso no lo ha tenido en cuenta en La última tentación. Es como si hubiese que regresar al punto de partida porque es lo que está bien visto, olvidándose en realidad de lo que ella verdaderamente quiere y siente.

Una decisión que, desafortunadamente, afecta de forma indirecta a Jesús. Él sigue igual o incluso más enamorado que nunca y merece que ese amor sea recíproco. Desde mi punto de vista como espectadora de este reality, la balanza no está equilibrada. Y, al final, esos acuerdos y engaños al corazón tienden a acabar mal. Por eso siento que Marina ha vuelto a equivocarse con Jesús dándole esperanzas con esta nueva oportunidad. Vistos desde fuera parecen más dos buenísimos amigos con un rollo brutal que una pareja enamorada y con ganas de construir un futuro juntos. Al menos yo no lo veo, ojalá la equivocada sea yo y lo suyo sea un amor duradero.

Las segundas oportunidades existen e incluso refuerzan lo que en su día no funcionó siempre y cuando el sentimiento de ambos es equiparable, pero aquí el peso recae más en Jesús y tampoco eso es justo. Sin querer y sin mala intención, con esta decisión Marina solo puede conseguir crear más dolor e impotencia en su compañero al sentir que la cosa no es tan recíproca. A la larga, esta buena intención de hacer lo que se supone que está bien, pero no lo que nace del corazón, acaba creando más angustia y malestar.

Todo esto es una percepción como espectadora que otros muchos usuarios de las redes también quisieron compartir. Marina y Jesús transmitieron una gran ternura, ese sentimiento bonito que siempre queda entre dos personas que crecieron juntas y descubrieron el amor por primera vez. Quizás ellos sepan darle la vuelta y recuperar la chispa que perdieron antes de entrar en la isla. Lo veo complicado. A veces volver a empezar significa volver a ahondar en una herida que nunca se cerró del todo. 

Más historias que te puedan interesar:

Imagen: Twitter/La isla de las tentaciones

Nuestro objetivo es crear un lugar seguro y atractivo para que los usuarios puedan establecer conexiones en función de sus intereses y pasiones. A fin de mejorar la experiencia de nuestra comunidad, hemos suspendido los comentarios en artículos temporalmente