La triste historia detrás del discurso más burlado de los Oscar

Noventa años dan para mucho, y sino que se lo pregunten a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas. Noventa ceremonias que han otorgado miles de premios Oscar y que nos han dejado momentos de todo tipo para el recuerdo . Desde emotivos a románticos, bochornosos, bizarros e históricos. Y quizás uno de los más recordados fue el discurso de Sally Field al ganar su segunda estatuilla. Sus palabras y emoción extrema la convirtieron en el hazmerreir de la industria y el mundo entero durante muchos años. Pero si entonces se hubiera sabido la triste historia que había detrás de su discurso, es probable que nadie se hubiera reído nunca.

(©Entertainment Weekly)

Corría el año 1985 cuando Sally Field pasó de ser la actriz que la industria comenzaba a admirar, a la burla de los pasillos de Hollywood. Tanto es así, que más de treinta años después, ella sabe que la gente la recuerda más por aquel discurso que por sus papeles en cine.

Por entonces tenía 38 años y ganaba el segundo Oscar de su carrera por En un lugar del corazón. Subió al escenario mucho más emocionada que la primera vez, cinco años antes cuando lo ganó por Norma Rae. Y tras agradecer al director, al reparto y su familia, dio las gracias a sus colegas de profesión por haberla votado. “No he tenido una carrera ortodoxa y quería más que nada tener el respeto de ustedes. La primera vez no lo sentí” dijo mientras la emoción, casi exagerada, la inundaba. “Pero esta vez lo siento.Y no puedo negar el hecho de que les gusto. Ahora mismo, ¡yo les gusto!, yo les gusto” y fue ahí cuando llegaron las burlas del público. 

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Hace dos años, Sally habló por primera vez en mucho tiempo de aquel momento de su vida en un podcast de The Hollywood Reporter, revelando que su carrera -iniciada cuando tenía 12- y su vida personal siempre estuvieron repletas de altibajos continuos. “Nada fue nunca fácil para mí” reveló, afirmando que se vio forzada a interpretar personajes que no quería como la serie The flying nun (1967-1970),obligada por su padrastro; y que tuvo que luchar contra el sistema para ganarse los papeles que sí quería, como Norma Rae cuando el estudio estaba en contra de ficharla.

Cuando ganó su primer Oscar no lo disfrutó debido al criticismo constante de Hollywood. Tenía miedo de disfrutar el momento y luego ser destruida por las criticas de nuevo.La parte dura de este negocio es que destrozan, examinan y desechan tu alma, tu cuerpo, tu persona… se convierte en un verdadero desafío el levantarse de nuevo y sacudirse el polvo”.

Tras no vivir aquel momento con alegría, decidió que si lo ganaba de nuevo, no iba a permitir que el miedo se apoderara de ella y fue a la ceremonia de 1985 con la determinación de vivir y sentir lo que pasara. Lo ganó, superando a estrellas enormes como Judy Davis, Vanessa Redgrave, Sissy Spacek y Jessica Lange, pero no esperaba la sorpresa que la Academia tenía guardada.

(©Gtres)

Para obligar a que los ganadores dieran un discurso breve, la Academia había implementado una nueva técnica de encender una luz sobre el rostro de los ganadores para advertirles que debían ir terminando. “Comenzaron a tocar la orquesta, intentaron ser gentiles, pero de repente tenía una luz enorme, roja, brillando intermitentemente sobre el rostro. Fue como si la policía estuviera persiguiéndome así que entre en pánico”. Y apresurada, distraída y bajo la presión del momento y la personal que se había autoimpuesto, salió aquella frase final.

Field bajó del escenario sin recordar sus palabras, y convencida de que no había dicho nada significante. No sabía que, en realidad, ese discurso la perseguiría por el resto de su vida. A pesar de haberse convertido en una de las bromas más repetidas en Hollywood, en realidad, lo que Field intentó expresar fue que se sentía en la cima de su carrera, consciente de que había estado en lo más bajo y podría estarlo de nuevo. “¿Cómo verbalizas un momento así?” se preguntó en el podcast. “¿Cómo iba a describir lo que era, esa comunicación entre audiencia y actor? Y eso fue lo que salió”.

A Sally le entristece que sus palabras se hayan sacado de contexto y que no la comprendieran, asegurando que aprendió que “la gente quiere destruir esa emoción, ridiculizarla y burlarse. Cuando realmente fue emoción cruda”.

Mucho se han reído de aquel momento. Como Madonna con su propia versión, al igual que Jim Carrey en una escena de La Máscara.

Incluso Sally, años más tarde, se sumó a la broma continua repitiendo la frase en Legally Blonde 2 y un comercial para Charles Schwab.

Aquel “you like me!” la sentenció para siempre. Desde entonces solo consiguió una nominación más, y a actriz de reparto, por Lincoln en 2013. 28 años después.

A partir de aquella estatuilla de 1985, pasó al papel de mujer secundaria como la ex de Robin Williams en Sra. Doubtfire, la madre de Tom Hanks en Forrest Gump, o la tía May de The amazing Spider-Man y su secuela. Y todo por unas palabras espontáneas. ¡Qué duro que puede ser Hollywood!

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