La trágica historia de Fatty Arbuckle, la primera víctima de la fama en Hollywood

Hollywood está viviendo uno de sus mayores escándalos tras destaparse el secreto que la industria llevaba décadas callando. Harvey Weinstein, uno de los hombres más poderosos del cine, llevaba más de 30 años acosando actrices, asistentes y empleadas, utilizando su fama y poder como armas de captación. El miedo a enemistar al hombre más poderoso de Hollywood hizo que cientos de mujeres se quedaran calladas… hasta ahora. En cuestión de días, Harvey Weinstein se conviritó en persona non-grata y se enfrenta al peor juicio de todos: el público.

Pero Weinstein no es el primero en convertirse en la persona más odiada y señalada de Hollywood. Hace casi un siglo, el mundo tuvo su primer escándalo sexual salido del celuloide. Se llamaba Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle y fue acusado injustamente de violar y asesinar a una joven actriz.

Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle en ‘Brewster’s Millions’ (1921)
Roscoe ‘Fatty’ Arbuckle en ‘Brewster’s Millions’ (1921)

Este actor del cine mudo conocido como “Gordito” (aunque él odiaba el apodo) nació en 1887, y tras pasar su infancia y adolescencia en el vodevil, llegó a ser el segundo cómico más famoso de la industria por detrás de Charles Chaplin – incluso fue quien sugirió el bombín para el personaje del vagabundo (Charlot). Fue protagonista, productor y director. Fue el descubridor de Buster Keaton y hasta se convirtió en el actor mejor pagado de la época al cobrar un millón de dólares al año. Su estrella parecía que iba a brillar para siempre, pero en 1921 el escándalo tocó a su puerta convirtiéndolo en el protagonista del “primer gran escándalo publicitado de Hollywood”.

Fatty estaba en la cima de su carrera cuando su vida cambió para siempre. El 5 de septiembre de 1921 decidió tomarse un descanso y junto a sus amigos Lowell Sherman y Fred Fishback, alquilaron tres habitaciones en el hotel St. Francis de San Francisco. Arbuckle se hospedaba en la habitación 1219 junto a Fishback; Sherman dormiría en la 1221 y la 1220 la dejaron vacía para dar una fiesta.

Esa noche invitaron a varias mujeres a la suite. Entre ellas se encontraba Virginia Rappe, una aspirante a actriz conocida en la industria por sus problemas con el alcohol y las fiestas. Horas más tarde fue encontrada en mal estado en la habitación 1219 y, según el médico del hotel, se trataba de una intoxicación y le dio morfina para calmarla. Pero Rappe continuó grave hasta que fue internada dos días después, falleciendo el 9 de septiembre de peritonitis por una perforación en la vejiga.

Virginia Rappe
Virginia Rappe

Pero la tragedia tomó un rumbo inesperado cuando la amiga de Rappe, Bambina Maude Delmont, aseguró a la policía que Arbuckle había violado a Virginia. El doctor del hospital no encontró evidencias de violación, pero con el testimonio de Delmont, la policía acusó a Fatty Arbuckle de violar a la actriz y provocar la ruptura de su vejiga con el peso de su cuerpo.

En pocos días, Arbuckle se había convertido en la primera víctima de la prensa amarillista, publicándose todo tipo de rumores y detalles sobre lo sucedido. Fue uno de los protagonistas del incipiente sensacionalismo que comenzaba a rodear a los ricos y famosos a principios de siglo XX. El circo montado alrededor del escándalo hizo que el manager de Rappe diera una conferencia de prensa acusando al actor de utilizar una pieza de hielo para violar a la actriz que, a medida que crecía la polémica, también crecía en tamaño u artefacto, según el medio que lo publicara.

El caso tuvo tres juicios diferentes. Los dos primeros, en noviembre de 1921 y enero de 1922, terminaron con veredictos de “no culpable” y declarándose “nulos”.

Una escena de ‘The Rounders’ junto a Charles Chaplin
Una escena de ‘The Rounders’ junto a Charles Chaplin

El tercero comenzó en marzo de 1922 y para entonces, la carrera de Fatty se había prácticamente terminado. Los estudios habían prohibido a sus actores hacer referencia al caso o tener relación con Arbuckle (aunque Charles Chaplin y Buster Keaton hablaron públicamente en su defensa); y sus películas fueron retiradas de circulación -ya que no queda casi ninguna-. “Orgías”, “Asesinato”, “Perversión”, eran algunas de las palabras que acompañaban al nombre de Fatty en los titulares. Más tarde se supo que la joven sufría de cistitis crónica, una condición que se agravaba con la ingesta de alcohol; y que su sistema reproductivo estaba en muy mal estado por culpa de diferentes abortos (una de las conclusiones de la tragedia fue que su muerte pudo estar relacionada con un quinto aborto que podría haber realizado días antes de la fiesta).

Un mes después, el jurado apenas tardó seis minutos en tomar su decisión. El veredicto fue “no culpable” y todos ellos firmaron una disculpa escrita al actor. “Sentimos que se realizó una gran injusticia. Era nuestro deber exonerarlo bajo la evidencia de que no hubo la mínima prueba que lo conectara en ninguna forma a un crimen […] Roscoe Arbuckle es completamente inocente y libre de toda culpa”.

Seis meses después de lo ocurrido, todo había terminado, pero el escándalo lo había dejado en bancarrota y arruinado su reputación por completo. Debía 700.000 dólares a los abogados y tuvo que vender su casa y coches para hacer frente a parte de la deuda. A pesar de haber sido absuelto de los cargos, seis días después del veredicto, el director de la junta de censores, Will H. Hays, le prohibió trabajar en películas americanas. En diciembre del mismo año, la prohibición se levantó y Arbuckle pudo salir adelante con la ayuda económica de su amigo Buster Keaton que “le regaló” el 35% de sus ganancias futuras.

Carteles de algunos de los trabajos de Arbuckle con Charles Chaplin y Buster Keaton
Carteles de algunos de los trabajos de Arbuckle con Charles Chaplin y Buster Keaton

Los años siguientes, y tras verse aislado por la industria, dirigió películas bajo el seudónimo William Goodrich, y recién en 1932 la vida volvió a sonreírle. Felizmente casado con su nueva esposa, Warner Bros. volvió a apostar en él ofreciéndole un contrato para protagonizar una serie de seis cortos cómicos con su nombre real. Fueron todo un éxito en EEUU y el 28 de junio de 1933, firmó un contrato con el estudio para llevar a cabo un largometraje.

Fatty murió esa misma noche, después de celebrar la firma del contrato y el primer aniversario de su nuevo matrimonio. Murió de un ataque al corazón mientras dormía a los 46 años.

Resulta inevitable imaginar qué hubiera sido de este actor si nunca hubiera sido acusado injustamente. Probablemente sería recordado por encima de Chaplin y sus películas habrían sobrevivido al paso del tiempo. Quizás hasta tendríamos una copia en nuestras casas o reconoceríamos sus personajes con la misma facilidad que a Charlot. Quienes llegaron a conocerlo lo describieron como un ser “bondadoso”, “tímido con las mujeres”, “gracioso” e “inocente”. Una de sus frases más recordadas resume perfectamente su tragedia: “Un minuto soy el tipo que todos quieren, y al siguiente soy el tipo al que todos quieren odiar”.

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