La tragedia del actor chileno Rodrigo Rochet, una luz que se apagó demasiado pronto

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La muerte suele ser casi siempre injusta, sorpresiva y azarosa. No conoce de edades u oficios. Simplemente se hace aparente y deja un vacío al desaparecer, sin explicaciones para las circunstancias. Ese fue el caso de Rodrigo Rochet, un nombre que sonaba más en la parte sur del continente —era chileno, y la mayor etapa de fama en su carrera fue en su país— pero que también llegó a destacar en México y en los Estados Unidos.

Actor Rodrigo Rochet
Una de las últimas fotografías de Rodrigo Rochet, fechada en diciembre de 2019. (Cortesía)

Nacido Rodrigo Andrés Rochet Clasen en Santiago, el 10 de abril de 1973, Rodrigo era hijo de Pablo Rochet, un importante empresario dedicado a la importación y venta de juguetes, por lo que él y sus cuatro hermanos —él era el mayor— pasaron una infancia feliz lejos de la ciudad, 'probando' —como él mismo contaba entre risas — los juguetes que su padre traía como muestras de ferias alrededor del mundo; de este modo sabía qué era lo que gustaría a su posible clientela, y acertaba a la hora de importar muñecos y juguetes de grandes fábricas, que vendía en exclusiva en Chile, por lo que se le conocía como "El rey del juguete".

Rodrigo estudió comunicación en la facultad de la Pontificia Universidad Católica de Chile, y aunque originalmente tenía contemplado dedicarse al periodismo o la publicidad, fue durante una prueba de cámaras que lo descubrieron —literalmente— los productores Pablo Avila Guerrero y Verónica Saquel, quienes estaban por ahí de casualidad. Ambos estaban a la caza de caras nuevas para una telenovela (en Chile las llaman 'teleseries') que iban a comenzar a grabar titulada 'Estúpido Cupido'.

Rodrigo se incorporó al programa de manera breve, con un papel pequeño, pero mucho entusiasmo; con su sonrisa franca y apostura jovial, comenzó a llamar la atención y lo que iban a ser solo unos cuantos capítulos de la telenovela —que estaba resultando un éxito de audiencias— se acabó extendiendo hasta llegar al final de la historia, que se emitió en el verano de 1995.

De inmediato, el canal 13, que pertenecía a su Alma Mater, le ofreció un contrato al chico, que con su carisma había comenzado a hacerse conocido y a aparecer en tertulias de TV y en revistas dominicales. Así tuvo una participación especial en 'Amor a domicilio' (1995) y su primer co-protagónico fue el popular personaje de Tito en 'Marrón glacé, el regreso' (1996) donde también hizo su debut Cristián de la Fuente.

Posteriormente, apareció en 'Eclipse de luna', mientras estudiaba en el conservatorio actoral de la universidad —plantel similar al CEA de Televisa— y en 'Amándote (1998), 'Sabor a ti' y Cerro Alegre, que fueron dos telenovelas donde tuvo bastante éxito, lo que lo llevó a llamar la atención de Ernesto Alonso, el legendario productor de telenovelas en México, que lo invitó a formar parte del elenco de 'El precio de tu amor', realizada en el año 2000, en la que era co-protagonista con Eduardo Santamarina y Eugenia Cauduro, haciendo pareja sentimental nada menos que con Galilea Montijo.

La telenovela, si bien en México no fue ni un hit ni un fracaso, tuvo buena acogida en Estados Unidos al transmitirse por Univision; la suficiente como para que Rodrigo lo pensara y accediera a mudarse a Miami en enero de 2001 para participar como anfitrión invitado en 'Despierta América', algunos segmentos de 'Sábado Gigante' —con su paisano, 'Don Francisco'— y demás programas de la barra, mientras tomaba clases de canto, ya que estaba interesado en incursionar en el mundo de la música como baladista. No obstante, ninguno de estos planes se concretó, ya que después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, Rodrigo esperó unos meses y luego, formalmente, decidió retirarse del medio.

¿La razón? Esta parecería simple, pero en realidad es muy compleja si se ve desde una perspectiva personal. Muy apegado a su familia y amigos, de pronto en México y luego en EEUU, Rodrigo se encontró repentina y particularmente solo. En Televisa, pese a que lo llevaron con contrato y un apartamento alquilado a todo lujo, no logró hacer amistades tan fácilmente. "Me sentía un poco como el chico nuevo que recién ingresa a la escuela, ¿me entiendes? Todos de un modo u otro ya se conocían entre sí, pero de la famosa camaradería mexicana, entre mis colegas, vi muy poco. Más bien fueron ustedes, los periodistas, quienes me ayudaron a sentirme menos solo. Eso y que mi familia se turnaba para viajar a DF (hoy Ciudad de México) a verme. Si no, no sé cómo hubiera aguantado."

Esto me lo dijo Rodrigo más de un año después de haberlo conocido, una vez que coincidimos y nos reunimos en Los Ángeles. Lo que contaba, era verdad. Lo entrevisté durante las grabaciones de 'El precio de tu amor' en el foro 5 de Televisa San Ángel. Aunque era jovial y encantador, también tenía una soledad que era casi palpable.

Esta no obedecía a ninguna razón en particular: simplemente le tocó ser el más nuevo integrante de un elenco numeroso, una cara nueva en una telenovela de horario vespertino que más bien pasó sin pena ni gloria, aún si él pensaba que era su gran oportunidad de internacionalizarse.

"Yo venía de Chile, donde se hacían teleseries (novelas) pero era muy distinto a México. Cuando me invitaron a venir, yo no cabía en mí de gusto: México es la meca de la televisión en español, pero vete tú a saber por qué no se dio un mejor clima laboral para mí. No que fuera hostil, para nada, pero me sentía a veces acosado por la prensa amarilla, que no me gustaba, y sentía que mis compañeras y compañeros tenían ya toda una normalidad hecha y eso era lo que yo había dejado en Santiago. Y eso me pesaba mucho, no tener a alguien, un amigo, o una amiga, a quien llamar por la noche y decirle: oye, ¿te apetece ir a comer algo? ¿Ir al cine? ¿Salir un rato? Lo que fuera. Solo era ir de Televisa o de la locación a casa y vuelta a lo mismo. Yo no quería eso en los siguientes años. Para cuando tuviera 30 años quería tener una pareja estable, con familia. Así que decidí cortar por lo sano, porque ya nada me interesaba del medio, y volver a Chile, comenzar de cero, si quieres."

De vuelta en su país natal, Rodrigo deliberadamente rechazó volver frente a las cámaras, aún si le llegaron ofertas de Televisa (que quería renovar su contrato), TV Azteca, Telemundo, Panamericana (del Perú), y el propio Canal 13 de la Pontificia. A todos dijo que no: su época de celebridad había llegado a su fin y estaba dispuesto a invertir lo ganado en algo que le cimentara un futuro, y además deseaba sentar cabeza y formar una familia.

Actor chileno Rodrigo Rochet
Rodrigo Rochet y su esposa, Carla Brautigam. (Cortesía)

En 2004, cuando ya había conocido a Carla Brautigam, quien es su viuda y la madre de sus tres hijas, Rafaela (hoy de 15 años), Augusta (de 12) y la más pequeña Dominga (de 8), Rodrigo fundó la empresa Acosmic, que él mismo creó: se trata de una fábrica de sobres de papel y de la cual fue gerente general y fundador.

La empresa fue diseñada para hacer sobres de papel y de regalo para instituciones financieras y grandes superficies comerciales. Siguiendo el ejemplo de su padre y su abuelo, ambos empresarios, Rodrigo trabajó por muchos años para convertirla en un referente, llegando a manejar como clientela, según contó a más de la mitad de las empresas del país, incluyendo algunas instituciones del gobierno.

La tarde del martes 24 de marzo de 2020, poco antes de que estallara el confinamiento global a causa del COVID-19, Rodrigo, quien era piloto con licencia y extensas horas de vuelo, pilotaba un helicóptero de su propiedad, que se estrelló en el jardín de una residencia privada en el sector de Los Ingleses, en la exclusiva zona de Colina, en Chicureo, a unos kilómetros de la capital. Siendo el único ocupante de la aeronave, Rodrigo falleció en el lugar, instantáneamente, no resultando nadie más lesionado.

Pese a la gran expectación que se suscitó en el ambiente televisivo local por brindarle un último adiós al galán juvenil, su familia prefirió hacer una ceremonia privada en el cementerio Parque del Recuerdo, en Huechuraba, el viernes 27 del mismo mes. Durante el responso, se recordó a Rodrigo por lo que era, un hombre accesible, sencillo, generoso, afectuoso y lleno de alegría. Incluso, se recordó la emoción que manifestó al recibir su licencia de piloto privado de helicóptero, en el año 2015.

La muerte de Rodrigo fue una tragedia para su familia, especialmente para sus hijas, pero queda su legado, no solo en la empresa que fundó, o en el recuerdo de su familia, también en la memoria de aquellos quienes lo conocimos y vimos de primera mano su simpatía, su generosidad y su alegría de vivir, y quienes lo recuerdan por su paso en la televisión, que aún si breve, bastó para dejar una huella.

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