La temperatura de tus manos podría revelar si padeces artritis

Un estudio ha utilizado la termografía infrarroja para detectar la artritis reumatoide -una dolencia difícil de controlar al no haber signos de alarma- y los resultados encontraron relación entre la temperatura de las manos y la incidencia de los síntomas de la enfermedad

A diferencia del daño causado por el desgaste de la osteoartritis, esta dolencia afecta el revestimiento de las articulaciones, causando una hinchazón dolorosa que puede provocar erosión ósea y deformidad articular. (Foto: Getty)

En España, más de 2,5 millones de personas padecen una enfermedad inflamatoria crónica, como las enfermedades reumáticas. Dolores articulares, hinchazón o enrojecimiento son los síntomas principales de una enfermedad que surge de pronto, sin avisar, y para la que no existe una causa específica.

Esto hace que la artritis reumatoide resulte muy difícil de diagnosticar en etapas tempranas y se suela confundir con otras dolencias.

Un análisis de sangre -que determine una velocidad elevada de la proteína C reactiva- puede ser indicio de un proceso inflamatorio en el cuerpo, pero sigue sin ser un marcador específico de la artritis reumatoide

Así lo confirma un estudio de la Universidad de Cornell (Ithaca, New York), publicado en Scientific Reports, que confirma que la temperatura de las palmas de las manos y de los dedos aumenta significativamente en pacientes con artritis reumatoide.

Para demostrarlo contaron con la participación de 82 voluntarios (51 no presentaban ningún síntoma y 31 padecían artritis reumatoide) que fueron examinados reumatólogos. Del estudio se excluyó a los pacientes con otras condiciones como la diabetes mellitus, enfermedad arterial periférica y neuropatías por la probabilidad de emitir una temperatura que alterara el experimento.

El objetivo del estudio era determinar si los pacientes enfermos pero sin síntomas de inflamación o dolor tenían diferentes patrones termográficos en comparación con los sanos.

Para ello, explica Alfred Gatt, autor principal del estudio, utilizaron la cámara térmica Flir T630, y siguieron las pautas aprobadas por la Asociación Americana de Termología.

Además, se sometió a un subconjunto de ellos a una ecografía de diagnóstico para garantizar que los participantes no presentaran signos activos de sinovitis en sus manos y muñecas.

Resultados

Aunque la ecografía no detectó cambios significativos en esos pacientes, la termografía marcó un posible proceso de enfermedad en curso.

Para la temperatura de la palma de la mano, las dos curvas de probabilidad (sanos y con la condición) se cruzaban en los 31,5 °C, lo cual implica que “aquellos con temperatura inferior a esa eran más propensos a estar sanos, mientras que las personas cuya temperatura de la palma de la mano excedía los 31,5 °C eran más susceptibles de padecer artritis reumatoide", concluyó el estudio.

De forma similar, se midió también la temperatura de los dedos, y en ese caso el punto de cruce fueron los 30,3 °C, determinando así la frontera entre la probabilidad o no de tener artritis.

Esta diferencia de temperatura “puede atribuirse a la actividad subclínica subyacente de la enfermedad o que el proceso inflamatorio original puede causar cambios térmicos irreversibles que persisten después de que la actividad de la enfermedad se haya resuelto. Necesitaremos más estudios para corroborar esto”, apunta el investigador.

Una técnica emergente con un gran potencial

Los autores del estudio señalan que la termografía infrarroja (TIR) puede detectar signos de la enfermedad con mayor rapidez que otras modalidades similares.

En concreto, comparan los resultados con pruebas de ultrasonidos, que no percibieron señales de artritis en la misma muestra experimental de pacientes.

"La termografía podría ser una importante herramienta clínica en varios campos de la medicina, ya que las enfermedades varían la magnitud y el patrón de emisión de calor de las personas afectadas", señala el estudio.

Se trata de un procedimiento mediante el que se obtiene una imagen, que detecta, registra y produce un “termograma de la piel en un paciente", explican desde el Instituto de Termografía Médica Aplicada en España (ITEMA), que mide las temperaturas superficiales de la piel en un paciente y/o patrones térmicos.

El informe de la Universidad de Cornell explica cómo dicho procedimiento se usa para detectar enfermedades como la diabetes o el cáncer de mama, pero asegura que faltan estudios en la evaluación de la inflamación de articulaciones en la artritis reumatoide.

Un hallazgo importante para poder tratar este trastorno inflamatorio crónico que puede afectar no solo a las articulaciones, sino que también puede dañar una amplia variedad de órganos, incluidos los pulmones, el corazón y vasos sanguíneos.

¿Habías oído hablar de esta técnica?

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