La pandemia congeló un fenómeno al alza: más mexicanos cruzan irregularmente a EEUU desde Canadá

La pandemia de Covid-19 ha reducido drásticamente los cruces de personas entre países, y eso se aplica de modo especial a los límites de Estados Unidos con Canadá y México, donde la actividad ha bajado significativamente, incluidos los cruces ilegales de personas.

Pero ese freno súbito a causa del impacto del coronavirus ha nublado una realidad singular que se ha venido dando en los últimos años: mientras en la frontera sur se ha dado el drama de las oleadas de personas buscando asilo y la administración de Donald Trump se ha empecinado en alzar su plan de muro fronterizo, a contrapelo del Congreso y la mayoría de la población, en la frontera norte han crecido paulatinamente la cantidad de cruces de indocumentados.

El motociclista Jim Connor estudia un mapa junto a unas macetas con flores que marcan la frontera entre Canadá y EEUU en la localidad estadounidense de Derby Line, Vermont, el 11 de julio del 2018. (AP Photo/Charles Krupa)

De acuerdo a la agencia AP, la cantidad de personas aprehendidas por cruzar irregularmente la frontera de Estados Unidos desde Canadá se ha casi triplicado en los últimos tres años. Y una parte creciente de esos detenidos es de nacionalidad mexicana.

En el año fiscal 2019, por ejemplo, 1,586 personas fueron detenidas por cruzar ilegalmente la frontera norte de Estados Unidos, de ellos 446 eran mexicanos, el 28%. Un incremento importante si se considera que en 2016 los aprehendidos fueron 558 y de ellos solo 20 (3.6%) eran mexicanos, de acuerdo a AP.

Es un fenómeno al alza. Según NBC News, la cantidad de aprehensiones de  indocumentados en la frontera norte de EEUU fue 504 en 2017 y 963 en 2018.

Las cifras pueden parecer pequeñas en comparación con las más de 851,000 personas aprehendidas al cruzar irregularmente en la frontera sur, de acuerdo a datos de la Agencia de Aduanas y Protección Fronteriza.

Pero el aumento del cruce irregular de mexicanos desde Canadá hacia Estados Unidos, que había estado en aumento por los últimos años antes de la pandemia, revela que existen nuevos métodos de migrantes para ingresar a Estados Unidos sin documentos.

La AP relata la historia de Diego, un indocumentado mexicano que cruzó en 2017 desde Canadá a Estados Unidos para trabajar en una granja en el estado de Vermont. De 26 años y originario de Tabasco, Diego contó que cruzar desde Canadá es más seguro y barato que el hacerlo en la frontera sur de Estados Unidos, aunque ciertamente no todos pueden hacerlo.

Diego narró que él y otros cuatro individuos que no conocía volaron de México a Toronto, aprovechando que en 2016 Canadá retiró el requisito de visa previa para la entrada de viajeros mexicanos. Permanecieron en Toronto unos días en un motel y luego se les instruyó para viajar a Montreal y de allí a un punto en la frontera entre Quebec y Vermont. Cuando llegaron allí un guía les dijo que debían correr a través de un campo y que, del otro lado, ya en Estados Unidos, les esperaría alguien para recogerlos.

Richard Ross, agente de la Patrulla Fronteriza asignado a lla frontera de Vermont y Quebec, posa junto a un campo que es con frecuencia cruzado por indocumentados que tratan de entrar a Estados Unidos desde Canadá. (AP Photo/Charles Krupa)

En ese sitio, a diferencia de la frontera sur, no existe el obstáculo mayor del río, el desierto o el muro.

Diego logró cruzar y, cuenta, todo le costó 2,500 dólares.

Pero esa relativa facilidad no significa que no habrá problemas. AP informa que la persona que organizó el cruce de Diego fue luego arrestada y que en sí el poder viajar a Canadá sin visa no significa que al llegar a ese país, por ejemplo vía aérea, un extranjero tiene asegurada la entrada.

Y, como señalan las estadísticas, muchos migrantes son capturados al tratar de cruzar desde Canadá a México.  El sector más activo de estos cruces ilegales es la frontera de Nueva York, York y New Hampshire con Canadá, al parecer por su cercanía con las grandes ciudades canadienses de Toronto y Montreal, a las que arriban los extranjeros que luego buscan cruzar a Estados Unidos.

Esa relativa “facilidad” para entrar a Estados Unidos desde Canadá, en comparación con el rigor de ingresar desde la frontera con México, la han aprovechado no solo mexicanos: rumanos, gitanos, haitianos e indios figuran también en números considerables.

Con todo, ese flujo ha caído en tiempos de pandemia y no es claro cómo será una vez que comiencen a levantarse las restricciones. Viajar en avión de un país a otro será, por un tiempo considerable, presumiblemente más complicado e incluso más costoso. Y la situación económica, que podría tardar en mejorar, no necesariamente ofrecerá las mismas oportunidades que antes para extranjeros.

En contrapartida, mientras exista el imperativo de la necesidad y la demanda de sus servicios, los indocumentados seguirán arribando a Estados Unidos. Un país que aunque los oprime se beneficia de ellos y que tiene un importante saldo que cubrir.