La otra cara del mal de los comilones o la enfermedad de reyes

Se desmonta el mito que rodea a esta enfermedad de las articulaciones

En la gota, el dolor es muy intenso y comienza frecuentemente durante la noche. Suele afectar al dedo gordo del pie, la rodilla y el tobillo y provoca su inflamación. (Foto: Fotolia)
En la gota, el dolor es muy intenso y comienza frecuentemente durante la noche. Suele afectar al dedo gordo del pie, la rodilla y el tobillo y provoca su inflamación. (Foto: Fotolia)

La gota, conocida como la ‘enfermedad de reyes’ durante siglos por estar asociada a la ingesta desmesurada de mariscos (uno de los alimentos precursores del ácido úrico), al consumo de alcohol y otros hábitos de vida poco saludables, ha sido una enfermedad minusvalorada por la falsa creencia de que no tenía consecuencias graves.

Sin embargo, recientes estudios demuestran que es una de las enfermedades que más ha aumentado su incidencia en el siglo XXI en países desarrollados debido al envejecimiento actual de la población, lo que ha despertado las alertas de especialidades como Reumatología y Nefrología, que advierten de su influencia en la mortalidad prematura.

Según Fernando Pérez-Ruiz, doctor en Medicina y Cirugía y jefe de grupo de investigación del Instituto Biocruces, la gota grave aumenta dos veces el riesgo de mortalidad prematura, una cifra que coloca esta patología cerca de la diabetes, que la aumentaría en cuatro veces, y el consumo de tabaco, que lo haría en tres.

“Es una enfermedad frecuente que consume recursos sanitarios, sociales y personales, y que se asocia a un aumento del riesgo de mortalidad y procesos cardiovasculares”, subraya el Dr. Pérez-Ruiz.

Vísceras y carnes rojas, entre otros alimentos, son factores desencadenantes de la gota. (Foto: Getty)
Vísceras y carnes rojas, entre otros alimentos, son factores desencadenantes de la gota. (Foto: Getty)

La mayor parte de las veces la gota se asocia a factores como hipertensión, obesidad y niveles altos de colesterol. En la actualidad, la enfermedad va a más en todo el mundo porque la comida basura se consume de manera más extendida. Una ingesta excesiva de alimentos no recomendados aumenta el riesgo de padecer gota y sus consecuencias; y, entre ellas, el riesgo de tener una vida más corta.

Es importante destacar, según el experto, que el paciente de gota sufre mucho: “Suelen estar estigmatizados por considerarse una enfermedad auto infligida, no reciben la información adecuada y, en la mayoría de los casos, desconocen que se pueden beneficiar de tratamientos que hacen desaparecer los síntomas de la gota y evitan su progresión”.

La gota es una enfermedad crónica que se caracteriza por la formación de cristales de urato (sal de ácido úrico) en los tejidos, sobre todo en articulaciones, tendones y ligamentos.

En ocasiones, estos cristales forman acúmulos abultados (tofos) bajo la piel que se pueden palpar o se depositan en la vía urinaria, siendo causa de cólicos nefríticos u otras alteraciones en el funcionamiento de estos órganos.

Los tofos son protuberancias que aparecen debajo de la piel, alrededor de las articulaciones o en lugares como los codos, las puntas de los dedos o las orejas; a veces, supuran sustancias blanquecinas, pero sólo en aquellas personas que hayan tenido la enfermedad durante muchos años.

La constante destrucción y formación de células, así como la ingesta de ciertos alimentos producen una determinada cantidad de ácido úrico en sangre que el organismo elimina gracias a la función excretora de los riñones. Cuando esto no sucede, el nivel de ácido úrico aumenta anormalmente, lo que se traduce en forma de cristales que se depositan en las articulaciones, dando lugar a episodios de dolor agudo.

El tomate también con moderación, pero no todo es la dieta. Hay que moverse para estar sano. (Foto: Getty)
El tomate también con moderación, pero no todo es la dieta. Hay que moverse para estar sano. (Foto: Getty)

La elevación del ácido úrico en sangre; factores genéticos como la mayor o menor capacidad para eliminarlo por el riñón o el intestino; una dieta poco equilibrada, algunos medicamentos, el cansancio y el estrés emocional (en menor medida) y otras patologías como la enfermedad renal crónica pueden provocar la aparición de esta enfermedad que, en contra de la creencia más extendida, “en la mayoría de los casos no es una enfermedad auto provocada, y puede no dar síntomas de forma habitual. Los pacientes solo son conscientes de que padecen gota cuando sufren los llamados ‘ataques’ caracterizados por episodios agudos de inflamación, o cuando se producen lesiones en las articulaciones o síntomas persistentes, lo que se denominan ‘gota crónica’”, explica el reumatólogo del Hospital Universitario Cruces.

Por sexos, la gota es 4 veces más común en hombres (una mujer por cada 15 hombres), alrededor de los 40 años, aunque también se manifiesta en mujeres después de la menopausia. Esto es debido a que en las mujeres, los estrógenos hacen que el riñón elimine mejor el ácido úrico; en los hombres, al no tener esas hormonas, esto no ocurre.

De manera preventiva se recomienda hacer cambios en el estilo de vida. Es decir, dieta adecuada, ejercicio, controlar el peso e hidratación abundante; es importante beber agua (más de dos litros al día) para evitar una orina muy concentrada.

Tomar medicinas para reducir el ácido úrico puede prevenir la evolución de esta enfermedad. Es recomendable beber mucho líquido (evitando las bebidas alcohólicas) y llevar una dieta rica en cereales, féculas y verduras frente a las purinas que pueden encontrarse en el marisco, la carne roja y el pescado azul.

Otros alimentos de los que no se debe abusar serías: Anchoas, espárragos, frijoles, cangrejo, hongos, mejillones y sardinas.

Pero los excesos gastronómicos y las conductas desordenadas ya no son los únicos culpables de la gota, el ayuno prolongado y las dietas para adelgazar demasiado estrictas son también muy peligrosos, pues pueden precipitar un ataque agudo.

Recuerda que aunque la alimentación es importante, en el 90 por ciento de los casos se produce por un problema de eliminación del ácido úrico por el riñón.

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