La cirugía que se le ha vuelto un problema a Charlene de Mónaco

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La princesa Charlene de Mónaco está siendo sometida a múltiples y complicados procedimientos con el fin de que pueda superar una infección severa en oídos, nariz y garganta (ENT, por sus siglas en inglés) cuyo origen estaría en una intervención de levantamientos de los senos paranasales, una operación que los dentistas pueden recomendar si necesita un implante dental, pero no hay suficiente espacio de la mandíbula para colocarlo. (Foto: Getty)

La infección severa de oído, nariz y garganta que aqueja a Charlene de Mónaco comenzó después de que se sometiera a un levantamiento de senos paranasales y un injerto óseo antes de un viaje. 

Situados a ambos lados de la cara, los senos paranasales están llenos de aire y se comunican con la cavidad nasal a través de unos pequeños orificios. Tienen varias funciones importantes en el funcionamiento de nuestro cuerpo. Por ejemplo, producen moco, que se drena en la nariz, para mantenerla húmeda y libre de polvo y microbios. Sirven para humedecer y calentar el aire que respiramos, son la ‘caja de resonancia’ de nuestra voz y además ayudan a disminuir el peso de la cabeza. También funcionan como protección y aislamiento del cerebro y las órbitas, y participan en la formación de nuestro cráneo.

Un levantamiento de senos paranasales es una cirugía oral que se realiza cuando una persona que necesita colocarse un implante dental tiene poco hueso en la mandíbula. 

En estos casos, es necesario realizar una intervención quirúrgica similar a la de Charlene de Mónaco, que consiste, según explica el doctor Isidoro Cortell Ballester, del Instituto CIMEV, en "acceder al seno maxilar para separar su membrana, elevarla y colocar un injerto óseo que la mantenga elevada y forme nuevo hueso del propio paciente para poder insertar los implantes sin introducirnos en el seno maxilar, lo que podría provocar una infección conocida como sinusitis".

Es decir, hay que añadir hueso a la mandíbula superior en el área de los molares y premolares. Así se aumenta la cantidad de hueso disponible en las áreas donde ha habido una pérdida ósea tan drástica que impide la correcta sujeción de los implantes.

Y lo que se hace es mezclar el hueso 'sintético' con el ya existente, insertándolo entre la mandíbula y los senos maxilares que están a ambos lados de la nariz. . 

La técnica consiste, por tanto, en 'levantar' o mover la membrana de los senos hacia arriba para dejar espacio para el hueso que se va a regenerar. "Esta nueva estructura ósea, firme y fuerte, es la que permitirá fijar los implantes dentales en la dentadura de forma segura y duradera", añade el doctor Julián Saiz Morejón, especialista en implantología.

Muchas personas que han perdido dientes en su hueso superior, han sufrido pérdida prematura de dientes o enfermedad periodontal (encías) relacionada con la mala atención dental, o la pérdida de dientes puede haber llevado a una pérdida de hueso. En estos casos, el seno maxilar puede estar demasiado cerca de la mandíbula superior para poder los implantes.

Por eso se recure a esta técnica de implantología dental. Es decir, la elevación de senos paranasales está destinada a generar espacio para poder colocar implantes. Y, ¿qué pasa tras la operación?

Tras una elevación de seno se puede presentar inflamación o hematoma facial durante una semana, y un posible sangrado nasal durante el primer y segundo día postoperatorios, que no deben ser un motivo de alarma porque cesarán en el transcurso de 7 a 10 días. 

En total, el postoperatorio dura menos de dos semanas, en las que se puede notar hinchazón en la zona, pero alcanzará su pico a las 48 horas, y después irá reduciéndose poco a poco a lo largo de los días.

No obstante, es importante tomar algunas precauciones y respetar las recomendaciones de los especialistas. En este sentido, los cirujanos desaconsejan realizar cualquier acción o actividad que pueda producir un aumento de la presión intra-sinusal como:

  1. Sonarse la nariz.

  2. Estornudar con la boca cerrada.

  3. Coger un avión o un tren de alta velocidad.

  4. Sumergir la cabeza debajo del agua.

  5. Realizar ejercicio intenso durante los 15 días posteriores a la operación.

Algunos cirujanos prolongan este compás de espera incluso durante un mes, ya que esto podría provocar la rotura de la membrana, la migración del material de relleno al interior del seno maxilar y su posible infección. 

Junto a las hemorragias, infecciones y el desplazamiento de cuerpos extraños dentro de la cavidad, la perforación de la mucosa, daños en dientes adyacentes, la obstrucción del ostium y la sinusitis crónica son otras posibles complicaciones de la elevación de senos. A posteriori, la intervención también puede provocar vértigo o mareos. Por eso, es tan importante seguir las indicaciones de los médicos y respetar las medidas mencionadas.  

Además, para evitar infecciones en la herida y molestias, durante la primera semana o hasta 10 días después, el médico u odontólogo prescribirá fármacos antibióticos, analgésicos y antiinflamatorios.

Si la recuperación sigue el curso normal y no surgen complicaciones, hay que esperar entre 4 y 6 meses (antes eran 8 meses) a que el nuevo material se integre en el hueso del propio paciente y después, se colocarían los implantes dentales en el nuevo hueso formado. Luego tocaría esperar otros 4 meses más hasta que el proceso de osteointegración se complete 

No obstante, hay veces que se pueden colocar los implantes en la misma intervención quirúrgica en la que se realiza la elevación de senos, en cuyo caso sólo habría que esperar de 4 a 6 meses para la confección de la prótesis sobre los implantes. 

Para minimizar riesgos, antes antes de realizar la intervención se suele valorar el historial clínico del paciente, así como una exploración de la zona a tratar y una radiografía de la boca. También se tienen en cuenta otros factores que pueden aumentar el riesgo al realizar esta técnica como la edad del paciente y su estado de salud o el hábito de fumar (número de cigarrillos por día). 

En el éxito o fracaso de la operación también intervienen otras cuestiones más técnicas como las condiciones del implante (tamaño, diámetro, forma, longitud), el nivel de altura del reborde residual, el espesor y calidad de hueso remanente en la zona, el tipo de material a injertar y el tiempo en la colocación del implante (inmediato o diferido, después de realizar la elevación).

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