Lydia Lozano se mete en un berenjenal por su pensamiento arcaico

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En el final del Sálvame naranja del lunes, Lydia Lozano se terminó metiendo en un berenjenal al no comprender cómo el transmitir con normalidad nociones arcaicas del pasado sirve como reflejo de fobias sociales que urge eliminar, rechazar y desnormalizar.

Cuando el programa abrió un segmento para hablar del secreto que José Antonio Canales Rivera reveló el domingo una vez expulsado de Secret Story -que su primera relación sexual fue con una chica transexual- la periodista reaccionó como si se hubiera quedado en el tiempo recibiendo lecciones sociales de Laura Fa, las redes y hasta de la ganadora transexual de Insiders que arremetió contra ella con contundencia.

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Canales contó que cuando tenía 14 años, o menos, conoció a un grupo de chicas con un amigo en la playa, derivando en su primera experiencia sexual. Relató que al año y medio después, sus amigos comentaron que creían que una de esas chicas era transexual y que él se mantuvo en silencio sin compartir su experiencia. Sin embargo, a sus 47 años quiere normalizar lo vivido, apoyando con su anécdota al colectivo trans. “A mí, personalmente, no me creó ningún trauma en absoluto. Viendo en los medios todas las cosas que están pasando y el acoso que está sufriendo el colectivo, pues desde mi parte, del universo de donde procedo, creo que como es todo lo contrario, quiero darle toda la normalidad que se merece” dijo el domingo.

Sin embargo, aquel mensaje de visibilidad tardío (porque estuvo callado durante décadas de su vida) quedaba empañado en el plató de Sálvame cuando la primera en reaccionar era Lydia Lozano diciendo que “no entendía nada”, cuestionando cuál habrá sido su rol en el acto sexual porque “no es lo mismo” ser “mortero o monedero”.

Esa aparente frivolidad ante la revelación de Canales Rivera y su intento de visibilidad fue seguido por la sorpresa de Lydia al destacar la normalidad que el torero le dio a su historia. Laura Fa intentó advertirle del aluvión de críticas que podían caerle si seguía por esos derroteros, explicando el intento de Canales de dar visibilidad a algo que él mismo reconoce haber ocultado durante mucho tiempo. Pero Lydia se mantuvo en sus trece, diciendo que no iba a estar preocupada de lo que digan las redes y siguió comentando cómo años atrás “les ha pasado a todos” de estar tomando una copa en un bar “y de repente un amigo mío liarse con una tía y era un tío”. “Es que era normal” arremetía sin darse cuenta de la transfobia que envolvía su frase.

¿Por qué? Por definir en géneros basados en genitales a las personas transexuales desde la perspectiva de la identidad heterosexual, y no en el género en cómo se representa la persona transexual. En ese caso, una chica transexual. Núria Marín intentó modernizar su discurso, añadiendo que lo de transexual sobraría, que simplemente sería una chica porque es así cómo se siente. Pero Lydia seguía, añadiendo cómo algún amigo suyo se marchaba con “una tía buena” y al día siguiente le llamaba para decirle “era un tío”.

“No era un tío, era una chica” insistía Marín mientras Laura Fa dictaba sentencia a su compañera Lydia diciéndole “ese comentario es de transfobia total”. Y eso no hizo más que encender a Lydia que se sorprendía de que esa reacción “de hace 20 años” hoy se denomine transfobia.

“¿Me vas a decir a mí que era amiga de la Veneno, de Chumina Power y un montón de gente que yo también soy clasista, machista y transfóbica?” arremetía Lozano enfadada y sin hacer el ejercicio de comprender cómo definir por género femenino y masculino al colectivo trans desde la perspectiva heterosexual es empáticamente erróneo. Laura Fa mantenía que hablar así hace 20 años ya era transfobia, mientras Lydia y su compañero Alonso Caparrós insistían que “era natural”. Las redes no tardaron en sumarse al discurso de Laura Fa arremetiendo contra Lozano e incluso la ganadora de Insiders de Netflix se encargó de añadir más leña al fuego para que Lydia comprendiera mejor el error en su discurso.

Nicole, una chica transexual de Lanzarote, estaba viendo Sálvame cuando vio lo que estaba sucediendo en el programa. “El estar con una persona trans no debería ser un secreto, somos personas con sentimientos, no somos de uso y no deberíamos ser un secreto” decía en una story para luego arremeter contra Lydia Lozano.

Tú no puedes trasladar los movimientos esos de antaño al siglo XXI en el que estamos porque vas a seguir confundiendo gente” recitaba, mientras la señalaba de que si era tan amiga de la Veneno la hubiera ayudado para “no llegar a su final de la manera que llegó

Es cierto que “transfobia” no existe, todavía, como palabra oficial en el diccionario de la Real Academia Española. Pero ni falta que hace. Está aceptada como término que define el rechazo hacia el colectivo transexual, tanto por la RAE como definición, como por la sociedad en general. Y ese rechazo incluye la denominación externa que la sociedad impone sobre la identidad de género de quien es transexual. 

Con el espectáculo del lunes, y probablemente sin darse cuenta o queriéndolo, Lydia Lozano sirvió como espejo de una sociedad que o no comprende o no termina de reconocer la diferenciación de géneros en la comunidad transexual. Reflejando, además, la importancia que existe en el ejercicio de comprender la transfobia a la hora de hablar en televisión, para así evitar la transmisión de mensajes arcaicos que el colectivo lleva años intentando cambiar.

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