La joya del terror español que padeció la censura

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Por Alberto Cano.- Siendo consciente de que el 90% de mi consumo cinéfilo se centra en películas estadounidenses, de vez en cuando tengo el impulso de investigar entre el inmenso catálogo clásico del cine español para descubrir qué puede ofrecerme dentro de mis géneros favoritos: el fantástico y el terror.

Y sin darme cuenta terminé topándome con una película de terror de 1972 muy recomendable. Sin embargo, es prácticamente imposible encontrarla en plataformas online por culpa del olvido forzado por la censura.

Imagen del tráiler de El monte de las brujas (©1972 Azor Films, ©2002  Francisco Herrera, fuente: YiuTube)
Imagen del tráiler de El monte de las brujas (©1972 Azor Films, ©2002 Francisco Herrera, fuente: YiuTube)

En mí búsqueda llegué así a cintas como El bosque del lobo, La dama del alba o Una vela para el diablo, producciones que dialogaban con el folclore español a la vez que conectaban con la realidad que se vivía en la España profunda durante el franquismo. Esto las convertía en producciones altamente interesantes e inusuales para la época, puesto que la dictadura y su tajante censura hizo que este tipo de cine escaseara en nuestro país. De esta forma, quise seguir investigando dentro de producciones con enfoques similares, llegando así a una película realizada en 1972 denominada El monte de las brujas.

Se trata de una cinta del denominado fantaterror español protagonizada por Patty Shepard y Cihangir Gaffari y dirigida por Raúl Artigot, nombre no muy conocido entre el público pero de bastante relevancia en la industria del cine español de los 60 y 70. Aunque solo dirigió tres películas, fue uno de los más destacados directores de fotografía del denominado destape español, habiendo trabajado de la mano de directores como Jesús Franco o Mariano Ozores en multitud de títulos de terror, eróticos o comedias.

Dado los malos precedentes del género y el tipo de cine por el que solía transitar Artigot, con El monte de las brujas se podría anticipar una producción de serie B de calidad cuestionable.

Pero nada más lejos de la realidad.

Su argumento nos traslada a las montañas de Asturias, donde un fotógrafo y su pareja se adentran a realizar un reportaje. Pero los tranquilos, inhóspitos y abandonados parajes del lugar ocultan terroríficas leyendas sobre brujería, lo que da juego a una historia cuyo folclore y poder visual y atmosférico marca una clara diferencia respecto a otras producciones de la época.

Al contrario que otras películas del fantaterror español, El monte de las brujas no bebía descaradamente de clásicos del horror como las producciones de la Hammer o Universal. Dicho género solía contar historias similares a las que triunfaban a nivel internacional, aunque con la limitación de un presupuesto tan ajustado que usualmente se traducía en resultados nada óptimos. Pero esto no es lo que encontramos en esta cinta.

Y es que El monte de las brujas apuesta por un terror puramente español, por situar la acción en nuestros parajes, por explotar su ambientación e incluso por reflexionar sobre temas como la despoblación rural.

Su presupuesto sí fue muy limitado, pero su sugestivo uso del sonido y la impecable habilidad de su director tras la cámara se tradujo en unas bellísimas e hipnóticas imágenes con las que poco a poco se va construyendo una terrorífica atmósfera. No hay sustos fáciles, no hay artificiosos efectos con los que forzar el miedo, todo se va cociendo a fuego lento hasta llegar a un tramo final puramente aterrador en el que no faltan aquelarres, apariciones o procesiones de brujas. Y diría que pocas veces lo he pasado tan mal viendo una película como en su epílogo.

Hay algunos detalles del guion que son demasiado ambiguos y no acaban por funcionar, pero no desmerecen el conjunto de la película. De hecho, su reflexión de plantear a las brujas como unos espectros del pasado de un mundo rural muerto, abandonado y olvidado ya de por sí hace que sobresalga muy por encima del cine de terror español actual. Y es que a mi entender seguimos cometiendo el error de mirar a producciones extranjeras cuando nuestra cultura, folclore o leyendas tienen el suficiente potencial como para tejer nuestra propia concepción del género y sentirlo más cercano.

Sin ir más lejos, el pasado verano pudimos comprobarlo con la película Voces o con la serie Caminantes. La primera funcionó gracias a un magnífico trabajo técnico, pero no dejaba de ser una historia vista infinidad de veces en producciones de Hollywood. Respecto a Caminantes, tiene delito hacer una serie de terror sobre el Camino de Santiago y beber de películas como Las colinas tienen ojos en vez de nutrirse de las numerosas e interesantes leyendas de la cultura gallega. Por suerte, en los últimos años también nos hemos encontrado con producciones como Verónica de Paco Plaza, un claro ejemplo de lo bien que funciona el terror dentro de nuestras fronteras cuando bebemos de historias propias como fue el Caso Vallecas.

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Pero volviendo a El monte de las brujas: ¿Por qué una película de estas características es tan desconocida? Tiene una explicación sencilla: nunca ha llegado a estrenarse en España.

El monte de las brujas fue vetada por la censura franquista, una decisión algo extraña, puesto a que a principios de los 70 los censores eran más permisivos y esta cinta no contaba con nada extravagante más allá de una escena de sexo (en la que ni siquiera se llega a ver nada). Como consecuencia solo pudo exhibirse en el Festival de Sitges en 1973 y fuera de nuestras fronteras, quedando relegada casi al completo olvido.

Hoy en día la película continúa siendo casi inaccesible en España, ya que solo circulan ediciones extranjeras con la imagen o el montaje modificados. Únicamente ha sido posible verla en algunos pases organizados por instituciones como la Filmoteca Española, quienes disponen de una de las pocas copias en 35mm en buena calidad que se conservan. Y es una pena, porque su ambientación, atmósfera y el ser un producto tan inusual y fascinante dentro de nuestra cinematografía, hacen que merezca la pena pararse a echarle un vistazo.

Curiosamente, y mientras en España puede ser una odisea encontrarla a consecuencia de una censura de hace casi 50 años, en otros países está disponible a golpe de un solo click. Por ejemplo, en Reino Unido se puede alquilar o comprar en el catálogo de Prime Video en Amazon.

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