Lola y Marina, una guerra por el puesto de reina en 'La isla de las tentaciones 3'

Teresa Aranguez
·8 min de lectura

A unos días de poner punto y final a La isla de las tentaciones 3, sus protagonistas están más irascibles que nunca. Después de todo lo vivido estas semanas, la tensión se corta en el ambiente. El último pleito entre Lola y Marina ha mostrado cómo las que eran grandes amigas, a pesar de sus diferencias, se han convertido de alguna forma en rivales. Son los dos pesos pesados femeninos del programa y su pulso empieza a hacerse notar. El enfado de la leonesa por las supuestas burlas de sus compañeros hacia ella y Carlos hizo que la sevillana explotara y la pusiera en su sitio.

Un enfrentamiento que, siendo un poquito malpensados, nos conduce a la siguiente pregunta: ¿lo hizo porque realmente no le gustó la actitud de Lola o porque le quita protagonismo?

Fuente: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset
Fuente: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset

Estamos a punto de despedir una de las ediciones más emocionantes de La isla de las tentaciones. Como espectadora de las tres entregas, me atrevo a decir que, aunque todas han sido cardíacas, la última se lleva la palma. Todos sus participantes, en mayor o menor medida, han sido protagonistas de alguna historia que nos ha llamado la atención. Infidelidad, venganza, desamor, traición, dudas... hemos tenido los ingredientes necesarios para quedarnos enganchados desde el primer capítulo. Y aún así, cuando creíamos que estaba todo dicho y hecho, siguen ocurriendo cosas que nos tienen desconcertados.

Por ejemplo, el cara a cara de Lola y Marina. Las dos mujeres con más carácter de la isla protagonizaron este jueves uno de los enfrentamientos más fuertes de la edición, y no necesariamente por los gritos -la sangre no llegó al río-, sino porque, sinceramente, parecía más una pelea por el trono más que otra cosa. Ambas saben que son las que más han dado de qué hablar y justo cuando esto llega a su fin no parecen dispuestas a perder ese protagonismo.

Vamos a la escena que provocó el chispazo entre las 'amigas' y que nos olió a celos más que otra cosa. En la última fiesta en la villa de las chicas, Lola y Xavi se pusieron a bailar bachata de lo más pegaditos y con una sensualidad que quemaba. En realidad todo estaba fingido y el objetivo era poner celoso a Carlos. Una broma un poco pesada que tuvo sus consecuencias. El baile fue subiendo de temperatura y parece que al sevillano no le hizo ni pizca de gracia. Tal fue su malestar que le montó una escena de celos a Lola en la habitación. Por lo que se percibe, los gritos se escuchaban desde fuera y eso dejó al resto de compañeros impactados. Desafortunadamente, nos quedamos sin verla ya que Cuarzo y Mediaset decidieron eliminar las imágenes en las que saliera Carlos tras ser detenido por presunto abuso sexual de una estudiante francesa en una fiesta.

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Aunque Lola inicialmente no estuvo cómoda con la reacción de su nuevo pretendiente, terminó cabreándose con sus compañeros de villa y culpándoles de todo lo ocurrido. Las burlas y las risas hicieron que tanto ella como Carlos se sintieran ridiculizados y ella acabó montando un pollo de narices. Justo lo que Marina necesitaba para saltar y, por fin, sacar esa mala leche que lleva dentro. Hasta ahora había sido muy plana en cuanto a mostrar sus sentimientos. A veces resulta incluso fría. Su explosividad entre las sábanas con Lobo contrasta con su actitud de justiciera y de tenerlo todo bajo control en la casa. Pero esta vez se le fue de las manos y pudimos ver a una Marina más guerrera.

Y eso a mí, particularmente, me extrañó. "¿Cómo pretendes que los demás te entendamos si no te entiendes ni tú?", le soltó a Lola. "¿Voy yo a aguantar a la tía esta? Esto es surrealista, paso de darle protagonismo siempre a los mismos", siguió diciendo al escuchar a Lola pidiendo a los gritos que la dejaran hablar.

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¿Protagonismo? Curioso. Esa palabra tan sencilla dice más de lo que parece. Es como si Marina, que sabe muy bien que Lola tiene un tirón fortísimo con su historia, no quisiera darle más imágenes. En cierta forma se entiende su cabreo ante las reacciones a veces inesperadas de su amiga, pero, no nos vamos a engañar, también se perciben unos ligeros celos al ver que Lola siempre es, para bien o para mal, el alma de la fiesta.

Marina no es la única que le ha cantado las cuarenta a Lola, el resto de sus compañeras no parecen muy contentas con su manera de actuar. "Las cosas que nos dices no concuerdan con lo que luego haces", le dijo Claudia sobre su inestabilidad con Simone, Carlos y su propio novio. Está claro que no tienen por qué entender ni apoyar cada cosa que hace, pero las críticas constantes hacia su persona han hecho que Lola esté harta. No comprende que 'sus amigas' la critiquen a las espaldas y la juzguen tan severamente y, en cierta forma, tiene su parte de razón. Una amiga ha de decirte lo que piensa pero siempre desde el amor y el respeto. Es cierto que en dos o tres semanas que llevan conociéndose tampoco es que se pueda llamar amistad a lo suyo, pero la falta de empatía hacia todo lo que hace Lola da que pensar.

Es como si, de cierta forma, existiera algo de resquemor de ver que ella es la reina y señora absoluta de este programa. Lola es una de las piezas clave de LIDLT, la protagonista indiscutible que nos ha tenido con el corazón en un puño y con la que muchas mujeres se han identificado. Más allá de su inestabilidad, propia de la confusión, no deja de ser una chica que empieza a vivir más allá de su pueblo, su novio y vida estable. No olvidemos que solo tiene 23 años y aunque eso no es excusa para ciertos comportamientos, tampoco podemos pedirle que sea la mujer más madura del mundo.

Tal ha sido el alcance de Lola tras su paso por la isla que ya dicen las malas lenguas, y las redes, que podría ser uno los fichajes estrella de Supervivientes. Todo son habladurías pero si lo analizamos, la chica tiene todos los ingredientes para ser una concursante bomba en Honduras. Y eso, vamos a reconocerlo, le debe de chirriar a sus compis, sobre todo a Marina, a quien parece que la tele también le encanta.

Su historia de amistad en la isla ha sido muy bonita. Hicieron click desde el comienzo. Tenían algo en común: la desilusión por sus parejas, Diego y Jesús. Entraron con ganas de luchar por ellos, pero a los pocos días, por no decir horas, se dieron cuenta de que ni estaban tan enamoradas ni eran felices. El resto del cuento ya lo sabemos todos. Se dejaron llevar por sus emociones y estrenaron romance con algunos de los pretendientes.

Cada una lo hizo a su manera. Lola, tirándose de cabeza a la piscina, primero con Simone y luego con Carlos. Marina, más a fuego lento con Lobo. Pero, en realidad, ¿qué diferencia hay? Yo creo que ninguna, mismo resultado con estrategias diferentes. Sin embargo, la mayoría de las críticas han ido en dirección a Lola. Pocos han entendido, yo incluida, la juventud, la inmadurez e inexperiencia de la leonesa que, analizando todo con más calma y cordura, tan solo se ha dejado llevar por lo que sentía. Dice lo que piensa y no piensa lo que dice y eso le ha pasado factura.

Todo lo contrario que a Marina. Su forma tranquila y sin alzar los decibelios a la hora de decir las cosas le ha sumado puntos, muchos. Y aunque también se ha llevado lo suyo por su engaño a Jesús, el comportamiento de Lola ha opacado los actos de la sevillana. Todos los ojos han estado en la novia de Diego, tanto fuera como dentro de la villa. Ella se ha quedado con el sanbenito de infiel y traicionera. Para la mayoría es la mala de la película, pocos han empatizado con su forma de actuar sin llegar a entender que quizás estaba pidiendo ayuda a gritos para salir de una relación en la que se sentía poco libre.

Sentirse señalada y poco comprendida, incluso por su mejor amiga, sumado al estrés de los últimos días del concurso, ha generado una tensión entre ambas que ha saltado por los aires. Un malestar que no duró mucho, rápidamente Marina le tendió la mano y todo acabó en un abrazo conciliador con el que parece que hicieron borrón y cuenta nueva. Su amistad es un hecho, pero también que ambas mujeres son de armas tomar y van a pelear por su puesto en este mundillo de la tele. Cada una a su ritmo y estilo han conseguido ser las estrellas absolutas de este reality como en su día lo fueron Etefanía, Marta o Melyssa. Todas ellas tienen su silla en Mediaset y todo apunta a que Lola y Marina van por el mismo camino.

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Fuente de la imagen: Twitter.com/islatentaciones/; Mediaset