¿Y si la chica que le gusta a Lobo es Lucía y no Marina?

Teresa Aranguez
·7 min de lectura

La sexta gala de La isla de las tentaciones 3 llega con fuerza y con una nueva incógnita por resolver. ¿Qué está pasando realmente entre Isaac y Lucía? En el último capítulo nos quedábamos con la mosca detrás de la oreja al ver la excesiva preocupación de Lobo por la gaditana. Un detalle que a los seguidores del reality, a los que no se les escapa ni una, no han dejado pasar. Razones tienen de sobra y no solo por las lágrimas del catalán por la novia de Manuel, sino por las escenitas de cariño y las confesiones a solas.

Está claro que a Lobo se le cae la baba por Marina pero... ¿será Lucía la que ocupa su corazón?

Lucía y Lobo en 'La isla de las tentaciones 3' (Twitter/@islatentaciones)
Lucía y Lobo en 'La isla de las tentaciones 3' (Twitter/@islatentaciones)

Todo puede ser. Dicho así quizás suena muy telenovelero, pero visto el cariño y debilidad que parece tenerle Isaac y el travieso adelanto del programa del jueves parece que la cosa va tomando forma. El acercamiento entre ambos es un hecho irrefutable, como amigos, como compañeros o como lo que sea. De que hay un rollito especial, lo hay, y cada vez se nota más. Las miradas furtivas y los tiernos cuidados de Lobo con Lucía y ese dejarse mimar de ella han dado lugar a todo tipo de conclusiones.

Así de primeras podría parecer una fantasía creada por los que seguimos fervientemente las historias de la isla, pero lo cierto es que hay indicios que fortalecen esta teoría. Vamos al momento clave que ha hecho saltar todas las alarmas (y no hablamos de las que están en las villas). El Debate del pasado lunes compartía unas imágenes hasta ahora nunca vistas de Lobo y Lucía piel con piel tanto en la piscina como en el sillón del jardín. Una cercanía que va más allá de lo espiritual y empieza a ser más carnal. El hecho en sí tampoco es nada del otro mundo, dos amigos que conversan sobre sus sentimientos y punto. Es cuando se sube el volumen y los minutos pasan que esa inocente conversación y sus gestos cómplices empiezan a tomar otra dirección.

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Lucía, tan transparente como siempre, no ocultaba la realidad y así se expresaba sobre su relación con el chiquillo. "Ahí sí que me he puesto un poquito cachondilla", soltaba con ese salero tan suyo sobre el abrazo de todo menos de amigos que se dio con Lobito en la piscina. El asunto no termina ahí. Parece que la complicidad no es unidireccional y el pretendiente de Marina también ve en la de Cádiz un hombro amigo en el que apoyarse, literalmente. "Yo me estoy agobiando y me estoy cansando de ella", le expresó bajo la luz de la luna. Un momento que recuerda a esas escenas que todos hemos vivido cuando nos gusta alguien y le contamos lo mal que nos va con nuestra pareja.

Lo uno llevó a lo otro y terminaron acariciándose como dos tortolitos. Que si la carita, que si el pelo, que si las piernas... El programa ha soltado esta bomba y nos ha dejado boquiabiertos. Un jaque mate en toda regla. Pero antes de dar a conocer estas conversaciones tan llamativas, ya los expertos en La isla de las tentaciones, es decir, el público, hicieron sus apuestas en las redes sociales. Las miradas, los mimitos y la complicidad especial no es de ahora. Solo que es en este momento cuando viene bien sacarlo a colación. De hecho, no tenemos muy claro de cuándo son estas escenas, ya sabemos que la edición hace milagros y el manejo de los tiempos lo podrían usar a su conveniencia para tenernos como nos tienen, al borde del asiento.

En realidad da igual a cuándo pertenezca, lo que importa es que son un hecho. De ser ciertas todas estas elucubraciones, ¿en qué lugar queda Marina? Pues realmente en el mismo. Una cosa no quita la otra. Que Lobo tenga complicidad con Lucía no significa que se acabe su atracción por la novia de Jesús. Son dos cosas muy distintas. A una le unen sus instintos más básicos basados en la evidente atracción sexual y con Lucía, por el contrario, se despiertan sus sentimientos más románticos. La gaditana, a pesar de todo lo que está pasando con su 'Manué' es la alegría de la huerta. Es sencilla, cariñosa y muy tiernita y eso atrapa a cualquiera, hasta al lobo más cazador.

La conexión que tienen Isaac y Lucía tampoco ha pasado percibida para Marina y así se lo ha hecho saber a él. Medio en risa, medio en serio, su tentador le soltó a quién se "tiraría" de las chicas y ni corto ni perezoso soltó el nombre de Lucía. "¿A Lucía?", contestó la sevillana más que extrañada. Una reacción poco amigable que hizo que Lobo retrocediera. "Tiene ahí su cosilla pero no la veo así para nada”, intentó arreglar Isaac con poco éxito. Too late, my friend. A las mujeres no se nos escapan esos detalles, así que Marina se lo dejó saber. "No la veo así.... pero te la tirarías”, le contestó con ironía. Pues ya de perdidos al río. Isaac terminó aceptando la realidad, la chica le gusta, tiene gracia y en otras circunstancias quizás pasaría algo, no precisamente inocente con ella. "Yo estoy en la discoteca, la veo con todo su arte y empezamos a…"

Por mucho que busquemos excusas, lo que se ve ni se pregunta. Que Isaac rompiera a llorar como una madalena con sus compañeros al ver a Lucía destrozada por las deslealtades de su novio ya nos dejó en shock. Todos allí la quieren y se preocupan por ella, sus amigas las primeras, pero ninguno soltó una lagrimita. El soponcio del de Barcelona fue peculiar. Y claro, el asunto dio para unos cuantos tweets. Las opiniones al respecto se dividieron en dos: los que consideran que es puro teatro para ganar adeptos, y luego los que aseguran que Lobo, quizás sin ser muy consciente, siente más de lo que cree por la pequeña Lucía. Y en eso podríamos estar de acuerdo.

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El shippeo es inevitable después de este adelanto tan 'malintencionado' y apetitoso que nos tiene sin uñas y contando las horas para ver qué pasa. Si tenemos en cuenta el vídeo sexual filtrado de Lobo y Marina, su historia con Lucía quedaría limitada a un flirteo inocente que no pasaría de ahí. Pero no está todo dicho, el programa, que siempre tiene un as bajo la manga, podría dar un giro inesperado y sorprendernos más de lo que ya lo ha hecho.

Lobo ha resultado ser el caramelo en la villa de las chicas. El chico de cuerpo tatuado y apariencia de malote gusta y mucho. Ni siquiera la presencia de otro peso pesado en estas lides del ligar, Rubén, ha podido hacerle sombra. Bien sea porque ha llegado tarde o porque ya se le ve el plumero, lo cierto es que Lobo se lo come con patatas.

De momento hay dos melones abiertos y, por tanto, dos posibles desenlaces. O bien sigue su aventura con Marina para continuar satisfaciendo sus deseos, o se deja llevar por su corazón y termina viviendo un romance de película con Lucía. Siendo muy imaginativos, incluso podrían ocurrir las dos cosas. ¿En qué deparará todo esto? Tiene más pinta lo primero.

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Imagen: Twitter/La isla de las tentaciones