'La isla de las tentaciones 3' recupera su reinado con la entrada de Fiama como jugada magistral

Teresa Aranguez
·6 min de lectura
'La isla de las tentaciones 3' recupera su reinado con la entrada de Fiama como jugada magistral

Eso de que segundas partes nunca fueron buenas o de que tres son multitud queda muy bien para la teoría. En la práctica puede haber sorpresas. La isla de las tentaciones 3 ha demostrado que si un contenido es potente, funciona por encima de cualquier pronóstico. Así de simple. La última gala ha sido de traca. La entrada en escena de Fiama ha descolocado a todos, chicos y pretendientas. Quedamos hipnotizados con el magnetismo de la canaria y su entrada a matar.

Un giro inesperado con el que el programa ha dado en la diana. Nos quitamos el sombrero ante esta jugada maestra. Empieza el juego.

El movimiento de ficha ha sido un acierto total. Aunque era vox populi que Fiama sería la nueva pieza que tenía preparada La isla de las tentaciones 3, su llegada ha roto todos los moldes. No hubo efecto sorpresa, pero tampoco hizo falta, arrasó igualmente. Con ella llegaba un terremoto a Villa Playa. Y todo en cuestión de minutos. ¿Para qué perder el tiempo? Fue llegar y besar el santo, o mejor dicho, a Manuel, a quien los ojos se le hicieron chiribitas nada más verla entrar por la puerta.

En realidad ese efecto lo tuvimos todos. Entró pisando fuerte y con las cosas claras. Su energía era tan avasalladora que se convirtió en toda una amenaza para sus compañeras, especialmente Stefany, la predilecta del novio de Lucía. Las miradas de las pretendientas era un verdadero cuadro picassiano, se vieron amenazadas y no escondieron su temor. Fiama es la tentación hecha persona, y no solo porque sea una mujer atractiva sino porque sabe lo que quiere, y eso es irresistible. La experiencia es un grado y ella conoce mejor que nadie lo que significa estar allí. Estuvo al otro lado, como la novia de Álex, el chico con el que tenía planes de boda, pero su relación se fue al traste. Terminó compuesta y sin novio, pero con la lección bien aprendida.

Ahora juega en el otro equipo, pero tiene todas las armas para meter unos cuantos goles. El primero fue colosal. Supo ver que Manuel era la presa más fácil (no era muy difícil de deducir) y fue a saco. En cuestión de horas hubo baile, coqueteo máximo y beso contra la pared. Tres en uno. El huracán Fiama llegó para alborotarlo todo, hormonas, testosterona y a la dichosa alarma que no paró de sonar en toda la noche.

Ese pitido constante, provocado por la actitud inicial de Fiama, tuvo sus consecuencias en la casa de al lado. Las chicas, viendo la luz roja y escuchando su estrepitoso ruido, ya tenían la información necesaria para dar rienda suelta a sus ganas. Se acabó lo de contenerse. Así fue que Lola y Marina, disiparon todas sus dudas y terminaron dejándose querer un poquito más por Simone y Lobo, respectivamente. Aquello se convirtió en un cachondeo, alarma por aquí, alarma por allá. Un situación que iba retroalimentando a ambos equipos. Ahora se entiende mejor la función de este molesto pero crucial elemento.

El último cuarto de hora del programa era una feria y un descontrol absoluto. Un mérito que hay que darle a sus guionistas. Se las ingeniaron para llevarnos por el camino de la perdición y quedar literalmente pegados a la televisión. ¿No queríamos sorpresas? Pues toma Moreno. Tanto que nos quejábamos, yo la primera, de que siempre nos dejaban con la miel en los labios, ahora tengo que ponerme un puntito en la boca.

La isla de las tentaciones 3 acertó de pleno con la elección de Fiama. Tal fue el impacto que así, chiquitita y sin hacer ruido, eclipsó por completo la entrada de Rubén. Uno de primeras pensaría que la llegada del tentador de Fani sería colosal, y de cierta forma lo fue. Las chicas quedaron gratamente sorprendidas, pero no pasó de ahí. Aquí el Óscar goes to Fiama, y no precisamente porque interpretara un papel, sino por todo lo contrario. Fue natural, directa y sin caretas. Esto es lo que hay, si te gusta bien, y si no, también. Fue a cumplir su trabajo y lo hizo con sobresaliente.

Tan loquito se volvió Manuel con Fiama que de sus besos pasó a los de Stefany. Un dos por uno total. ¡Y no hubo un tercer beso con su compañero Jesús de milagro! Manuel no daba pie con bola y su amigo tuvo que ponerle en su sitio muy bien puesto llamándole la atención por lo que acaba de hacer. "¡Te has ido con dos tías el mismo día!”, le recriminó a Manuel quien, estaba tan confundido, que no entendía si aquello era una reprimenda de amigos o una escena de celos.

Bromas aparte, el momento fue un sketch de lo más tragicómico comparable con cualquier escena desquiciada de La que se avecina. “Porque tú quieres a tu novia y ha sufrido lo más grande. ¿Tú te crees que tengo este mosqueo por ti? Lo tengo porque me duele porque sé lo que es al revés y duele. Porque tu novia te quiere y cuando vea esto el siguiente día... ¡Es una vergüenza, tío! Se la has liado una vez y en el mismo día se la has liado dos veces“, le gritaba.

El ya bautizado bromance fue un momento memorable, de esos que ya quedarán grabados por siempre en nuestra retina televisiva. Una escena digna de memes que desató las creaciones más ocurrentes y creativas en las redes. ¿Y todo por qué? Por la llegada de Fiama. Con ella llegó el escándalo, justo lo que se espera de este programa. Un movimiento maestro que se ha reflejado en los índices de audiencia con un 26.1%. Un dato solo alcanzado por las viejas glorias televisivas como Gran Hermano o Supervivientes. Todavía le faltan unos cuantos puntos para llegar al 42% que obtuvo la primera entrega de LIDLT en su minuto de oro. Pero viendo cómo se desarrollan los hechos, no falta mucho.

La maquinaria que arrancó con cierta lentitud ya ha metido la quinta marcha y anda sin frenos. Esto no hay quien lo pare, y nosotros encantados de la vida. Lo sentimos por Lucía, la otra gran protagonista de la isla, que no todo van a ser infidelidades. Su gracia andaluza y su maestría a la hora de ser dramática también nos ha encandilado. No quiero ni imaginarme cómo va a ser su hoguera al ver el ménage à trois que se ha montado su novio. Yo no me lo pierdo.

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