La increíble historia de un padre y cuatro hijos que emigran de Venezuela en bicicleta

La familia Escalante-Ayito a su llegada a Cuenca jueves 18 de julio. Al frente de izquierda a derecha: Joseph (17) y Ricardo (9). Segunda fila izquierda a derecha: Samuel (12) y Joseph padre. Al fondo: Jordan (16). Captura de pantalla Facebook.

“Me duele mucho dejar mi país pero necesito darle un mejor futuro a mis hijos” expresó Joseph Escalante en el primer video publicado en “Familia viajando en bicicleta”, el grupo de Facebook que registra el recorrido que inició en Venezuela y que podría terminar tan lejos como Argentina.

Atravesar casi ocho mil kilómetros de carretera sinuosas por la extensa geografía sudamericana es una proeza para cualquier ciclista experimentado. Para Escalante y sus hijos Joseph (17 años), Jordan (16 años), Samuel (12 años) y Ricardo (9 años) es un esfuerzo titánico.

“En Colombia, que son tan bicicleteros, se sorprenden de mi travesía y de la forma como yo ando con mis cuatro hijos. El de 9 y 12 lo han hecho demasiado bien. Han hecho etapas de 80 kilómetros, de 150. Hoy recorrimos 128 kilómetros. Antier recorrimos 70 kilómetros temperatura, 41 grados centígrados con viento en contra”, explicó en una entrevista radial.

A los que temen que la salud de los jóvenes pudiera estar comprometida por el esfuerzo extremo, Escalante explica que sus hijos son atletas de alta competencia que tienen la preparación física para enfrentar el reto.

“Tienen casi 3 años haciendo ciclismo en el Velódromo de San Cristóbal", la capital del occidental estado del Táchira donde vivían.

Quizás el mayor reto es sortear los peligros que existen en las carreteras. La familia pedalea por vías asfaltadas a escasos centímetros de autobuses y camiones que pasan a gran velocidad. Cuando el camino tiene muchos baches, es de tierra o piedras, los 5 ciclistas bajan de sus bicicletas y recorrer largos trechos a pie.

Ricardo, que pese a su corta edad ya ha comenzado a entrenar para ser maratonista, sufrió un accidente en un camino colombiano que le averió su bicicleta. Su padre explicó que salió ileso del incidente pero que tenía una ampolla en el empeine del pie debido al roce con los zapatos, por lo debe conseguir un calzado dos tallas más grandes para evitar que se siga abriendo la herida.

Escalante insiste en que no se trata de una aventura sin sentido ni un viaje de placer. Dicen que ni él ni su esposa Kimi Ayito, médico especializada en cardiología, pueden ofrecer posibilidades de desarrollo a sus 4 hijos en una Venezuela devastada por la crisis política y la hiperinflación.

Para la pareja de médicos la mejor salida fue sobre dos ruedas para demostrar el enorme potencial de sus muchachos.

El momento de partir llegó con la graduación de bachiller del hijo mayor, Joseph, quien además de ser un destacado triatlonista, desea seguir el camino de sus padres y estudiar medicina.

A Jordan le falta poco para terminar la secundaria y también quisiera ingresar a la facultad de medicina, aunque paralelamente sueña con convertirse en boxeador profesional y ya comenzó a entrenar para lograrlo.

Samuel aún es joven para saber qué desea hacer en el futuro pero ya descubrió su pasión por la bicicleta.

Una integrante fundamental del equipo es Ayito, quien se quedó en Venezuela mientras su familia llega a su destino.

Otras cruzadas

La historia de la familia ciclista no comenzó con la crisis migratoria.

Los Escalante-Ayito primero se plantearon contribuir para revertir el proceso de deterioro que percibían en su calidad de vida y en el de su comunidad.

Fue así como en marzo del 2013 viajaron 700 kilómetros en bicicleta desde San Cristóbal hasta Caracas, cuando los chicos tenían entre 10 y 3 años. El primero objetivo fue entregar un proyecto social al candidato de la Mesa de la Unidad Democrática, Henrique Capriles Radonski, antes de las elecciones presidenciales de ese año.

En esos comicios, convocados luego de la muerte del presidente Hugo Chávez Frías, ganó Nicolás Maduro con el 50,6% de los votos, frente al 49,1% obtenido por Capriles, según las cifras de un Consejo Nacional Electoral que ha perdido credibilidad por sus vínculos con la revolución.

Los Escalante-Ayito deseaban crear conciencia en la población para facilitar un cambio político en Venezuela. "Todos tenemos que hacer la misma cola para comprar un kilo de leche, todos tenemos que hacer cola para echar gasolina aquí en el estado Táchira, todos hacemos cola para conseguir un pollo, chavistas o no chavistas. Yo no hablo como opositor, sino como padre, como profesional, como venezolano", dijo en un video en el que apoya abiertamente al candidato de la oposición.

La familia no desistió en su lucha con la derrota electoral y en 2017 intentó repetir la "cruzada por Venezuela", con un recorrido compuesto por 5 rutas en el que participarían el padre y los 3 hermanos mayores. El más pequeño acompañaría a su padre y hermanos en algunos trayectos y viajaría el resto del recorrido en una camioneta conducida por Ayito detrás del pelotón.

Su motivación en el segundo recorrido hacia la capital venezolana era alertar sobre la escasez de medicamentos y de insumos médicos en la región andina. Pero les fue imposible llegar a su meta. Fueron atacados con piedras cuando cubrían el trayecto entre las ciudades de Guanare y Acarigua y un asaltante amenazó a Ayito al llegar al hotel en la capital del estado Portuguesa, en el centro occidente de Venezuela. Decidieron abandonar su cruzada para resguardar la vida de los niños.

Cambio de planes

Maduro ganó nuevamente los comicios presidenciales del 2017 en unas elecciones amañadas que fueron rechazadas por la comunidad internacional.

La situación económica de la familia Escalante-Ayito cayó en picada al igual que la de la mayoría de los venezolanos. El deterioro de los servicios básicos de electricidad y agua potable, la escasez de alimentos y medicamentos, el bajo nivel de las escuelas por la falta de recursos y migración del personal docente llevaron a la pareja de médicos a decidir que lo mejor era emigrar.

Luego de recorrer más de dos mil kilómetros y recibir ayuda de decenas de personas que les brindaron alimentos y alojamiento por el camino, la familia Escalante-Ayito debía tomar otra decisión crucial.

Joseph Escalante y sus cuatro hijos al iniciar su éxodo migratorio en bicicleta en julio 2019 desde Venezuela hacia el sur del continente americano. Foto captura pantalla Facebook.

Continuar su recorrido hasta Argentina o permanecer en Cuenca, donde el viernes 19 de julio se entrevistaron con las autoridades hospitalarias y universitarias para un posible trabajo para Joseph padre y un cupo en la universidad para Joseph hijo.

Aún no han anunciado su decisión. Quizás el sueño de los Escalante-Ayito de ejercer la medicina, dar oportunidad de crecimiento a sus hijos y desarrollar un programa de atención social pueda hacerse realidad en tierras ecuatorianas.

Venezuela, por ahora, deberá esperar.