La importancia de enseñar a nuestros hijos qué es el consentimiento y respetarlo

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Recuérdale siempre a tu hija y a tu hijo que no importa la edad o cómo vista una mujer, si va sola o acompañada, si es de noche o de día, si va por la calle o está en una fiesta o discoteca sobria o ebria… ningún hombre tiene derecho a vulnerar su consentimiento.

Ningún hombre tiene derecho a pasar por encima del consentimiento de la mujer/Getty Images.
Ningún hombre tiene derecho a pasar por encima del consentimiento de la mujer/Getty Images.

El verano pasado dos mujeres jóvenes a quienes quiero mucho estaban en una playa poco concurrida de Barcelona Ciudad cuando se dieron cuenta de que un turista acechaba a otras mujeres que estaban solas.

El "señor" se sentaba sin ser invitado al lado de la chica que elegía, le ofrecía ir a cenar, hablaba del hotel donde se alojaba y de otras estupideces haciendo insinuaciones sin respetar el espacio personal ni las señales de incomodidad de las mujeres que abordaba y quienes por hastío, miedo o vergüenza no se atrevían a exigirle que se retirara o directamente decidían irse de la playa sacrificando el momento de estar a solas relajadas y disfrutando seguras, tal y como lo podían hacer los hombres que estaban solos en ese mismo momento y lugar.

Visto lo visto, mis dos queridas jóvenes llamaron a la policía. Al llegar, los agentes preguntaron si el turista se había metido con ellas, a lo que ambas jóvenes respondieron que estaban viendo cómo asediaba sistemáticamente a mujeres solas y que habían notado la incomodidad de estas chicas. Que incluso algunas optaron por marcharse. Los policías no encontraron una causa para abordar al turista, se limitaron a vigilar sin intervenir y así fue como terminó la historia.

Ante situaciones como estas me pregunto cuántas veces habrá alguien que detecte y actúe denunciando y cuántas de estas escenas acabarán en delitos sexuales de distintos grados. Lamentablemente infiero que el panorama no es muy alentador.

Las mujeres tenemos miedo de salir o caminar solas por la calle

Un sondeo realizado por la aplicación de seguridad femenina Sister sobre un grupo de 30 mil mujeres en España, indica que el 83% cuando más miedo sienten es al caminar solas de noche por la calle. Da igual que sea desde la universidad o desde el trabajo hasta casa a las 9 de la noche o desde una fiesta o discoteca a las 5 de la mañana, la mayoría establece contacto con una amiga o familiar durante el trayecto como medida de seguridad. Cosa que no ocurre con los hombres, pero sí con las mujeres en Ciudad de México, París, Bogotá, Lima, Nueva York o casi cualquier lugar del mundo donde se ven obligadas a idear fórmulas para ir lo más seguras posible en el intento de no perder libertades.

El hecho de que sexista la necesidad de una aplicación destinada a proteger a las chicas cuando andan solas por la calle, ya es lo suficientemente elocuente sobre la magnitud de la violencia potencial a la que estamos expuestas por el solo hecho de ser mujeres. Los estereotipos de género que cosifican a la mujer, la construcción cultural de una idea de mujer pasiva, sin voluntad propia, de la mujer como objeto de placer para los hombres provoca un mundo mucho más inseguro y violento para el sexo femenino. La violencia sexista se ha agravado y sigue yendo a peor los últimos años debido a la nueva cepa de porno mainstream de fácil acceso que abunda en las redes donde el consentimiento brilla por su ausencia y la violencia contra las mujeres está siendo erotizada. Este contenido porno se está encargando de “educar” sexualmente a la mayoría de los niños con acceso a Internet desde los 10 años.

Un amplio espectro, de lo sutil a lo cruento

La vulneración al consentimiento se manifiesta en distintas formas y gradaciones. La transgresión del espacio personal de la mujer, el acoso, los llamados piropos que en general resultan comentarios incómodos o soeces hacia las mujeres que andamos por la calle o sitios públicos, tocar una nalga o teta, rosar el cuerpo en el transporte público, desoír, banalizar o anular las señales de rechazo o los límites manifestados por las mujeres (caso del turista en la playa o de algunos hombres que se acercan en las discotecas para “ligar”)… violación por sumisión química, que puede ser oportunista (esperar que la mujer se encuentre bajo los efectos del alcohol u otras drogas para aprovecharse de ella) o premeditada, cuando el agresor hace que la mujer consuma la substancia sin su consentimiento (echar en una bebida a escondidas...) consiguiendo así que no se opongan ni recuerden luego lo que ocurrió, hasta hombres solos o en manada que abusan o violan a mujeres, entre muchas otras.

Te invito ha hacer el ejercicio de pensar las veces y formas en las que has sido víctima de vulneración a tu consentimiento como mujer, y si eres hombre a reflexionar sobre las formas y veces que has vulnerado la falta de consentimiento de una mujer. A menudo cuesta darse cuenta porque, tanto mujeres como varones, llevamos demasiado naturalizada la violencia basada en género. Y como siempre digo, para detener esta o cualquier violencia, primero hay que detectarla.

Si una de las partes sigue adelante con su deseo o voluntad sin considerar la voluntad de la otra persona, estará vulnerando el consentimiento/Getty Images.
Si una de las partes sigue adelante con su deseo o voluntad sin considerar la voluntad de la otra persona, estará vulnerando el consentimiento/Getty Images.

No, es NO

Para prevenir violencia sexual, además de una educación basada en perspectiva de género hay que educar a nuestros hijos e hijas sobre el significado e impacto amplio y detallado del consentimiento.

El consentimiento significa que en una relación cada una de las partes ha de estar activamente de acuerdo con el deseo, la propuesta, sugerencia, invitación o acción del otro. Si una de las partes sigue adelante con su deseo o voluntad sin considerar la voluntad de la otra persona, estará vulnerando el consentimiento. Por ejemplo, si tu hija de cinco años no quiere dar o no desea recibir el beso de la abuela, aceptar su negativa sin obligarla o censurarla, significa respetar su consentimiento. Quitarle a la fuerza el pañal o la ropa para bañar o asear a los peques es una forma muy común de irrespeto al consentimiento relacionada con la gestión de sus cuerpos y con consecuencias nada inocuas para la educación sexual tanto de niñas como de niños. La práctica del respeto al consentimiento coherente y sostenida hacia tus hijos e hijas desde edades tempranas (aquí te lo explico mejor) es la forma por excelencia de favorecer la identificación e internalización de los límites de respeto al consentimiento en sí mismos y hacia los demás.

Importante entender, practicar y explicar a tus hijos e hijas

El consentimiento consiste en establecer y acordar con otro los deseos y los límites de ambas partes, así como la capacidad para respetarlos. La falta de consentimiento en las relaciones sexuales, constituye causa de delito de agresión sexual o de violación.

El consentimiento significa que en una relación cada una de las partes ha de estar activamente de acuerdo con el deseo, la propuesta, sugerencia, invitación o acción del otro/Getty Images.
El consentimiento significa que en una relación cada una de las partes ha de estar activamente de acuerdo con el deseo, la propuesta, sugerencia, invitación o acción del otro/Getty Images.

El consentimiento debe otorgarse de forma libre, sin coacción. Las personas bajo efectos de alcohol o de otras drogas no están en condiciones de consentir debido a su estado de vulnerabilidad. Tampoco los menores de edad frente a personas mayores de edad o frente a otros menores con los que exista desproporción en términos de recursos, fuerza, defensas madurativas, psicológicas, cognitivas o físicas.

El consentimiento se acepta desde el entusiasmo por hacer aquello que deseas y no para complacer al otro en detrimento de la propia integridad.

El consentimiento es concreto y específico para cada momento, si una joven consiente salir con un chico, se toman un café, se besan, se tocan, no significa que está consintiendo tener relaciones sexuales.

El consentimiento también es reversible y no se da por sentado a partir de comportamientos anteriores. Incluso de haberse acordado previamente tener relaciones sexuales y aún cuando las hayan tenido antes, se puede cambiar de parecer y por tanto negar el consentimiento en cualquier momento sin la obligación de ofrecer ninguna razón o explicación.

El consentimiento es válido solo si las personas reciben la información real y transparente de lo que se acuerda, nunca bajo engaños o mentiras.

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