La ignorancia del expresidente de México, Felipe Calderón, que lo hace ver peor cuando se defiende

(AP Photo/Alexandre Meneghini)

Antes de terminar su segundo periodo de gobierno, el presidente Barack Obama nominó a Roberta S. Jacobson para que ocupara la embajada de Estados Unidos en México , la cual fue ratificada por el presidente Donald Trump.

Cuando Roberta S. Jacobson dejó la embajada de México ya había viajado a la mayoría de los estados y participó activamente en las redes sociales. Cuando se fue “a buscar otras oportunidades” fue calificada por diversos grupos como “la mejor embajadora de Estados Unidos en México”.

En días recientes la revista Proceso publicó una entrevista en la que Roberta S. Jacobson comentó que “El gobierno de Felipe Calderón tenía en su poder la información sobre los nexos de Genaro García Luna con el narcotráfico cuando éste fungía como titular de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP).” El gobierno de Estados Unidos recopiló rumores e información de su relación con el Cártel de Sinaloa y sabía de las andanzas de García Luna con narcotraficantes como Joaquín El Chapo Guzmán Loera.

Declaró Jacobson a Proceso que la información que obtenía el Departamento de Estado “era por conducto de funcionarios estadunidenses, pero venía de parte de mexicanos, ellos eran los que más información recibían y tenían sobre la corrupción de García Luna”.

“Culpar a Estados Unidos por datos que poseía y sugerir que el gobierno de México no tenía la misma información sobre la corrupción o problemas de un funcionario, probablemente es tan inocente y peor, francamente, que una duplicidad”.

Las declaraciones de Roberta S. Jacobson corresponden al periodo de gobierno de Felipe Calderón en los que García Luna se desempeñó como Secretario de Seguridad Pública. Al respecto afirmó que “El gobierno mexicano sabía tanto como nosotros, si no es que más, y nunca tomó acciones en su momento y por ello encuentro un poco ingenuo culpar a Estados Unidos por no tomar medidas”. (Proceso, 2 de mayo de 2020)

El exsecretario de Felipe Calderón, Genaro García Luna, fue detenido hace unos meses en Texas y llevado a Nueva York donde espera para ser juzgado, acusado de haber realizado el doble juego de policía que combatía al narco y simultáneamente mantener relaciones con los cárteles de la droga, particularmente el de Sinaloa.

Según la Fiscalía de Estados Unidos, lo que realmente hizo fue favorecer al Cártel de Joaquín “El Chapo” Guzmán y también se cree que cuidó los intereses de Ismael “El Mayo” Zambada y de Héctor Beltrán Leyva.

Desde que fue detenido Genaro García Luna el expresidente Felipe Calderón ha negado haber tenido conocimiento sobre las andanzas en las que participaba su colaborador. Ante las declaraciones de Roberta S. Jacobson ratifica su ignorancia.

Mediante su cuenta de Twitter, Felipe Calderón informó: “Les comparto carta que envié a Proceso. Es falso que yo tuviera información de vínculos de García Luna con el narcotráfico. Como la Emb. Jacobson dice, lo que había eran rumores no corroborados- ni por EUA ni por México- con evidencias o fuentes sin sesgo”.

En la carta referida, Calderón refuta en cinco puntos lo declarado por Roberta S. Jacobson para establecer que no tenía conocimiento de las actividades de García Luna y reprocha a los Estados Unidos no haber sido informado, si es que tenían conocimiento de los ilícitos de su colaborador.

La posición de Calderón es un pretexto falso si damos crédito a que el presidente en México es el hombre mejor informado, en particular sobre los dichos y hechos de sus colaboradores, lo que incluye los rumores que se generan en el circulo del poder.

Llama la atención su dicho de que no sabía lo que hacía García Luna, siendo el problema de la seguridad y el combate a la delincuencia organizada el que más ocupó su atención. Si no sabía estamos ante un grave problema de desinformación del presidente de México y haber sido filtrada la información sobre el más importante tema de su gestión, que lo marcó frente a la historia con más de 25 mil muertes.

Si estaba enterado sobre las andanzas de García Luna, el tema es más grave porque entonces se refiere a una gran omisión si no es que complicidad, como algunos de sus antes cercanos lo sugieren.

En cualquiera de los dos casos, el expresidente no queda bien parado. Y eso es algo que aún no parece (o quiere) entender.


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