La historia real de una posesión española que inspiró a la película 'Verónica'

Paula Olvera

El terror vuelve a instalarse en las salas de cine, esta vez de la mano de Paco Plaza y su nueva película, Verónica. La protagonista de esta cinta tiene quince años y está viviendo una situación traumática: su padre ha fallecido y su madre se pasa el día trabajando, por lo que irremediablemente actúa como la responsable de sus hermanos pequeños. Pero lo más llamativo de esta apuesta es que está basada en hechos reales.

Una escena de Verónica (©Sony)
Una escena de Verónica (©Sony)

Verónica es una película de posesiones que está inspirada “en el caso de Vallecas”, aunque el director ha desarrollado a la familia de otra forma. “El caso está basado libremente en el caso ocurrido en Vallecas. El origen es el mismo, porque es una chica adolescente que hace una Ouija y, a partir de ahí, se supone que empiezan a pasar cosas extrañas”, nos comentaba una de sus actrices, Ana Torrent.

Un caso real explotado en la gran pantalla que promete convertirse en uno de los más taquilleros de los últimos tiempos puesto que es el único registrado en España donde un inspector redactó en su informe que había sido testigo de elementos sobrenaturales.

UN FENÓMENO MEDIÁTICO
En los años 90, los seguidores de este caso pronto se dividieron entre los creyentes y los escépticos
de un suceso paranormal que se convirtió en un auténtico fenómeno mediático.

La popularidad de este caso llegó a tal punto que llamó la atención de programas televisivos sobre lo oculto, como Cuarto Milenio, cuyo equipo intentó buscar respuestas a un fenómeno extraño que ahora vuelve a situarse en el foco de los medios de comunicación.

¿QUÉ PASÓ?: LA POSESIÓN
¿Cuál es la historia real detrás de este nuevo éxito de terror nacional?
La cinta hace referencia al “Expediente Vallecas”, un terrorífico caso que tuvo lugar en Madrid en la década de los noventa del siglo pasado. La protagonista fue Estefanía Gutiérrez Lázaro, una joven que murió en extrañas circunstancias en 1991 tras jugar a la Ouija con unas amigas. Uno de los casos más inquietantes de la crónica de misterio en España.

Los fenómenos paranormales tuvieron lugar en la calle Luis Marín número 8. ¡Armarios que se abrían solos, manchas en las paredes y hasta un Cristo separado de una cruz! Unos hechos sin una clara explicación lógica convertidos en uno de los episodios más relevantes de la parapsicología española.

La protagonista de este caso tenía 18 años y comenzó a interesarse por el mundo del ocultismo antes de participar en una Ouija junto a sus compañeras del colegio. El objetivo de este juego era contactar con el novio de una de las adolescentes que había fallecido en un accidente de moto. Una de las profesoras descubrió a las jóvenes y destruyó el tablero contra el suelo.

Así habría comenzado todo (©Sony)
Así habría comenzado todo (©Sony)

A partir de este momento, Estefanía Gutiérrez Lázaro comenzó a sufrir comportamientos muy extraños, desde convulsiones y alucinaciones hasta voces que le acompañaban allá por donde iba. Son muchos los que piensan que fue poseída por una fuerza sobrehumana. Su estado de salud era tan delicado que durante meses visitó varios centros que no pudieron certificar qué enfermedad sufría. Estefanía llegó a ingresar en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid donde falleció el 14 de agosto de 1991 en extrañas circunstancias, presumiblemente de una muerte súbita.

¿Y DESPUÉS?
El caso no se cerró con la pérdida de la joven, ya que su familia realizó una llamada a la Policía Nacional en la madrugada del 27 de noviembre de 1992 alertando a las autoridades de que los crucifijos de la casa se movían sin control. El inspector jefe de la zona, José Pedro Negri, y otros policías se personaron en la casa y fueron testigos en primera persona de sucesos paranormales como un crucifijo en el que el Cristo estaba separado de la cruz o un póster que contenía las huellas de un arañazo.

Uno de los hechos más sorprendentes, y que Paco Plaza también incluye en su película, es el instante en que arde sin motivo una fotografía de la protagonista y el marco, así como el cristal que la sujetaban, quedan intactos.

Estefanía era la tercera de seis hermanos del matrimonio formado por Máximo Gutiérrez Palomares y Concepción Lázaro de la Iglesia. Tras estos hechos, la familia acabó vendiendo su vivienda.

PASEN Y VEAN
Verónica va más allá del cine de terror situando el miedo a crecer como telón de fondo. De esta manera, hace referencia al paso de la niñez a la vida adulta, haciendo hincapié en determinados adolescentes que maduran antes de tiempo por la cruda realidad que viven en casa, en palabras del director: “Es una historia del tránsito de la infancia a la adolescencia. Intenta explicar ese momento de vértigo que sientes cuando empieza tu cuerpo a cambiar como si fueras un mutante”. Como explica la actriz Ana Torrent: “Hay mucho dolor y mucha soledad en ese crecimiento”.

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