La historia del visionario que perdió su trabajo por creer que El sexto sentido sería un éxito

Parece que fue ayer, pero El sexto sentido ha cumplido veinte años desde su estreno en cines de EEUU. Fue un 6 de agosto de 1999, y poco a poco, mes a mes, fue expandiendo su furor por la historia del pequeño Cole y su habilidad de ver a los muertos por todo el mundo. Consagraría la carrera de M. Night Shyamalan como el director de los finales inesperados (aunque nunca repitió el mismo éxito), dejando una huella imborrable en el género del thriller psicológico y creando uno de los clásicos modernos.

Y todo porque un ejecutivo de Hollywood vio la joyita que tenía entre manos cuando leyó el guion. Lo apostó todo a su visión, y perdió su trabajo. Hablo de David E. Vogel, el presidente de producción de Walt Disney Studios que sin consultar a nadie compró los derechos de la historia el mismo día que la leyó.

Bruce Willis y Haley Joel Osment en El sexto sentido (© 1999 - Buena Vista Pictures)

Recuerdo el día que la vi por primera vez. Lo pasmada que salí del cine y lo mucho que me persiguió la idea de los fantasmas pululando por la casa. Pero vayamos primero por el principio. Shyamalan no tenía ningún aval de éxito. No se había consagrado como maestro del género y venía de escribir y dirigir dos películas pequeñas: su ópera prima que él mismo protagonizó, Praying with anger (1992) y Los primeros amigos (1998) con Rosie O’Donnell. Ambas tenían dosis de comedia, por lo tanto resulta comprensible imaginar que no muchos le hubieran dado una oportunidad con una historia que tuvo un presupuesto de $40 millones. Es más, había escrito la historia con una súper estrella como Bruce Willis en mente. No era una apuesta barata.

Pero cuando el guion cayó en manos de Vogel, lo supo enseguida. Este ejecutivo graduado en negocios de la Universidad de Columbia era uno de los visionaros adelantados a su tiempo en Hollywood. Afincado en la industria desde que fuera becario de Laurel Entertainment en 1979 y asociado con George Romero, fue productor de un éxito televisivo como Cuentos desde la oscuridad (1983-1988), lo que fue suficiente para conseguirle una entrevista con Steven Spielberg que estaba comenzando a producir su propia serie de fantasía, Cuentos asombrosos (1985-1987). Produjo 26 de los 45 episodios de dicha serie para Spielberg y gracias a asociar su nombre con el director de Tiburón (1975) e E.T. El extraterrestre (1983), las puertas de Hollywood se abrieron definitivamente para él. Fue así como el súper-ejecutivo de Disney, Jeffrey Katzenberg, le ofreció una oportunidad en las grandes ligas del estudio.

En 1989 aceptó ser el nuevo vicepresidente de producción de Touchstone y Walt Disney Pictures, y un año después le quitaban las responsabilidades del estudio filial para que se centrara de lleno en revivir la faceta de Disney como estudio de cine de acción real. Antes de la llegada de Piratas del Caribe o Marvel, él fue el primero en darse cuenta de que el estudio necesitaba expandir su catálogo más allá del cine infantil e intentó convencer a sus jefes con un discurso de una hora, como recuerda el libro de James Stewart sobre los entresijos del estudio titulado DisneyWar.

Pero su jefe, Michael Eisner no estaba convencido y le pidió que primero se centrara en películas infantiles más pequeñas. Y así lo hizo, dando luz verde a películas de bajo coste como De vuelta a casa. Un viaje increíble (1993) y ganando millones en taquilla y vídeo. Demostró que tenía visión empresarial y en 1993 lo nombraban presidente de Walt Disney Pictures. Y fue después del éxito de George de la jungla (1997) que le consagraron su deseo de comenzar a desarrollar películas más adultas.

Pero en un estudio tan grande, donde siempre hay un jefe sobre otro jefe, Vogel no tenía la libertad que creía para su título dentro de la empresa. Pero el día que leyó el guion de El sexto sentido durante la hora del almuerzo vio que tenía “más potencial que cualquier otra película que había leído, como dijo a Desert Sun en 2015. Nina Jacobson trabajaba para Dreamworks por entonces y también quiso hacer la película, pero Vogel fue “más agresivo” como contó a The Hollywood Reporter. Compró los derechos ese mismo día por $2.25 millones, un monto inusual por entonces, y le prometió a Shyamalan que iba a poder dirigir la película en un principio.

Vogel estaba seguro que tendría éxito. Llevaba años buscando el proyecto ideal que pudiera demostrar que él tenía visión y que Disney podía expandirse con historias adultas también. Y después de ocho años en la empresa, seguro creyó que se había ganado el derecho de decidir por su cuenta. Y se arriesgó.

Pero cuando su jefe se enteró, enfureció e hizo que otra compañía, Spyglass, la financiara a cambio de que Disney solo ganara un 12,5% de la distribución (DisneyWar, James Stewart, 2005). Quizás por apresurado o por querer sembrar el ejemplo, ofrecieron un cambio de contrato que revocaba parte de sus poderes como presidente, Vogel se negó y lo despidieron en julio de 1999. A un mes del estreno de la película.

Y lo que sucedió a continuación seguramente no se lo esperaban. El sexto sentido fue aplaudida por la crítica, obtuvo seis nominaciones al Oscar -incluyendo mejor película, director, guion original, montaje, actriz de reparto para Toni Collette y actor de reparto para Haley Joel Osment que por entonces solo tenía 11 años- y cosechó 600 millones de euros ($673 millones) siendo la película de terror más taquillera de la historia hasta que It la superó en 2017.

Debido al acuerdo que los jefes de Vogel hicieron -quizás por puro orgullo- Disney solo ganó una pequeña fracción de aquel taquillazo. Según Desert Sun, ni los ejecutivos de Disney llamaron a Vogel para disculparse, ni viceversa.

Desempleado, intentó mantenerse en la industria a través de otras empresas e ideas pero estaba “agotado”. A sus 56 años se mudó con su marido a Palm Springs y comenzó a estudiar meditación en un monasterio budista. Y allí todo cambió. Decidió crear algo que pudiera contribuir al mundo en general y así nació su idea, Digicom, un festival de cine online sin ánimos de lucro que permite a estudiantes exponer sus trabajos cinematográficos a través de videos educativos. Trabajan con estudiantes y dan becas.

Mientras El sexto sentido acabó con la carrera de Vogel en Hollywood tras años afincado en el negocio, dejó huella en el género del thriller psicológico y en la carrera de Shymalan. Ese mismo director que fue comparado con Alfred Hitchcock no volvió a repetir un éxito similar de crítica y taquilla. Ni siquiera con Señales (2002) o Múltiple (2016). Pero si hubo alguien que creyó en él, ese fue Vogel.

En ocasiones veo gente muerta”, la famosa frase de Cole, se convirtió en una de las más clásicas del cine. E incluso todavía, veinte años después, recuerdo la película cada vez que veo las puertas de las estanterías de la cocina abiertas…

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