La historia de Alan Smithee, el director "fantasma" de Hollywood que está cerca de desaparecer

Quizás no te suene su nombre, pero Alan Smithee es uno de los directores más ocupados de la meca del cine. Ha dirigido casi 50 largometrajes, una decena de series de televisión y otros tantos videoclips; además de ser guionista, productor, actor, compositor, editor, director de fotografía, sonidista, cámara, especialista en efectos especiales, etc. En resumen, es capaz de cumplir todas las facetas necesarias en la industria del cine. Pero si lo buscas en la red, no encontrarás ni una foto ni entrevista de él. ¿Por qué…?

Porque no existe.

También conocido como Allen Smithee, este hombre invisible es el gran fantasma de Hollywood. Un personaje plagado de proyectos desde 1968 -que van desde películas como La ciudad sin ley (1969) a capítulos de MacGyver (1985) o el videoclip de I will always love you de Whitney Houston- que este 2019 comienza a jubilarse.

Alan Smithee no existe en la vida real, ni es un personaje de carne y hueso. Este nombre que firma un centenar de proyectos audiovisuales es un seudónimo creado por el Sindicato de Directores de América (DGA) en 1968 que permite que un director lo utilice cuando puede demostrar que no ha ejercido control creativo sobre una película.

Básicamente, muchos directores se ven obligados a desligarse de sus películas al no estar conformes con el producto final. Muy pocos consiguen incluir una cláusula que les permita aprobar el montaje definitivo o tener un montaje de director (conocido como director’s cut) en sus contratos, y en varias ocasiones la visión del editor, el estudio o los productores no es la misma y el resultado final provoca que el director pida que su nombre no aparezca en los créditos. Alan Smithee nació para solventar este problema.

El nombre surgió para solventar este problema durante el rodaje de La ciudad sin ley, estrenada en 1969. La producción reemplazó a Robert Totten por Don Siegel a petición del actor protagonista, Richard Widmark, ante los rumores de una mala relación entre los dos. Totten había filmado 25 días, y Siegel concluyó el proyecto con otros 9 o 10. Cada uno había sido responsable de la misma cantidad de metraje y Siegel no quiso el crédito final. Tampoco lo quiso Totten (seguramente enfadado por ser destituido) , y el sindicato decidió que como la película no reflejaba la visión de ninguno de los dos, podían usar un seudónimo por primera vez en la historia. Y así nació Alan Smithee, confundiendo a los críticos de la época que lo citaron en sus artículos como una persona real y novata en la industria.

Cartel de La ciudad sin ley (© 1969 by Universal Pictures. All Rights Reserved.)

La creación de este seudónimo fue un alivio para muchos cineastas que, a lo largo de los años, han recurrido a él para desligarse de las producciones que no reflejan su visión. Por ejemplo, el director Jud Taylor consiguió que el sindicato cambiara el crédito de dos de sus películas ya estrenadas, El cowboy de hierro (1968) con Burt Reynolds y City in fear (1980). Dennis Hopper recurrió al nombre de Alan Smithee para firmar su thriller con Jodie Foster, Camino de retorno (1990) -pero sí dejó su nombre en el crédito final de la versión “montaje del director” más tarde-, así como Hellraiser 4: El final de la dinastía sangrienta (1996) que tras contar con varios directores, retomas y cambios ya no tenía la visión de ninguno o la secuela del clásico de Alfred Hitchcock, Los pájaros 2: el fin del mundo (1994), entre muchos otros.

Incluso Kiefer Sutherland pidió usar el seudónimo en su tercera y última película como director, Se busca mujer (1999). Sin ir más lejos, Alan Smithee tiene su propia ficha en IMDB a pesar de no ser una persona real y entre cortos, largometrajes, episodios de series y videoclips, suma más de 100 proyectos. Pero su nombre se hizo tan popular en la industria, que otros artistas del cine lo han utilizado tanto en facetas de guionista, compositor, productor e incluso actor.

Es más, la anécdota más ridícula alrededor de Smithee nos lleva hasta a la sátira documental ¡Arde Hollywood!  (An Alan Smithee Film: Burn Hollywood Burn, 1997). Dirigida por Arthur Hiller, la historia giraba en torno a un director llamado Alan Smithee que ve cómo el estreno de su película se complica al tener el mismo nombre que el seudónimo. Hiller quedó disconforme con la edición final y llevó sus quejas al sindicato que, en el año 2000, cambió el crédito de la película por el de Alan Smithee. Insólito pero cierto.

ALAN SMITHEE COMIENZA A DESAPARECER ESTE AÑO
Como todo fantasma, su leyenda iba a desaparecer algún día y 2019 podría ser el año en que Alan Smithee deje de existir.

Varias películas siguen utilizando el seudónimo, incluso algunas que actualmente están en post producción, pero podrían ser las últimas. Hace unas semanas se estrenó en todo el mundo El parque mágico, la primera película que no tiene un director en sus créditos. O eso parece, ya que me ha sido imposible encontrar otro largometraje que haya llegado a los cines sin director acreditado.

La más reciente cinta animada de Paramount Animation y Nickelodeon Movies, con la empresa española Ilion Animation haciéndose cargo de la animación, estaba siendo dirigida por un exanimador de Pixar llamado Dylan Brown hasta que fue despedido.

Brown había participado en clásicos como Toy Story 2, Monsters, Inc y Ratatouille, y esta era su gran oportunidad al tratarse de su debut como director. Pero los ejecutivos de Paramount lo despidieron en enero de 2018 tras recibir varias quejas de mujeres del equipo que lo acusaban de actitud inapropiada. Y en plena era #MeToo, el estudio actuó enseguida.

La película se terminó sin él y se estrenó sin crédito como director, siendo aparentemente el primer largometraje sin un crédito de cineasta y abriendo la puerta a una nueva tendencia que podría borrar a Alan Smithee del mapa. Hasta ahora, Hollywood había recurrido al seudónimo para solventar estos casos y solo en una ocasión una película utilizó uno diferente. Fue con Supernova: el fin del universo (2000), cuando el director Walter Hill decidió desligarse tras varias retomas y cambios y puso el seudónimo Thomas Lee.

De esta manera, parece que el fantasma de Alan Smithee estaría a punto de cruzar la luz, terminando con una tradición hollywoodense de medio siglo.

Dato curioso: A pesar de contar con una filmografía extensa, Alan Smithee no es el director con más créditos de la industria del cine. Alice Guy, la francesa considerada la primera directora mujer cuenta con 443 créditos como cineasta (cortos y largos); o D.W. Griffith, un veterano de la Guerra Civil americana, que suma 520 -sobre todo cortometrajes y de los cuales 140 los hizo solamente en el año 1909-; o el ilusionista francés George Méliès con 529 o Louis Feuillade con 686 o David Fleischer con 634.

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