La habitación de hotel más grande del mundo: una cama en medio de los Alpes suizos

En medio de los Alpes suizos, con unas vistas increíbles, y seguramente, con la cama más original y deseada del mundo en estos momentos. Esa podría ser la definición del Null Stern, que en realidad más que un hotel es un anti-hotel.

Este establecimiento solo tiene una habitación, y es tan grande como alcance a ver la vista: se trata de una sola cama situada en medio de la montaña. Los recepcionistas, camareros y limpiadores son los agricultores de la zona. El cuarto de baño se encuentra a diez minutos andando, dentro de un pequeño bar que hace las veces de restaurante. ¿El precio de todo este extraño pack? 230 euros la noche. Y ya está lleno para el resto del verano.

El Null Stern funciona como hotel, pero en realidad es una obra de arte. Se trata de una creación de los artistas conceptuales suizos Frank y Patrik Riklin. Este par de gemelos pretende denunciar así lo que ellos consideran el absurdo sistema de clasificación hotelera basado en estrellas y el concepto del lujo.

Esta no es la primera acción de los Riklin. En 2008 abrieron lo que ellos llamaron “El primer hotel de cero estrellas del mundo”, situado dentro de un refugio nuclear en la ciudad suiza de St Gallen. Los hermanos acondicionaron el lugar para que hubiera 14 camas y la idea fue un éxito: en los 12 meses que estuvo abierto durmieron en el sótano más de 3.000 personas, que pagaron 18 euros por noche.

Un hotel de cero estrellas significa liberarse de la absurdidad de las sistema de clasificación de los establecimientos y además cuestiona la idea del lujo”, asegura Patrick en una entrevista concedida a The Guardian. “Es solo un espacio nuevo y eres tú el que decide su valor”.

En su primera acción, los huéspedes eran los que decidían cuánto pagar. En la segunda, el precio es cerrado: 230 euros. “Aquí las montañas funcionan como un edificio imaginario. Parece una fantasía, pero es una fantasía seria, en la que puedes dormir”.

Aunque es una performance artística, los Riklin aseguran que unos hombres de negocio rusos les intentaron comprar la idea para crear una cadena hotelera realmente de cero estrellas, pero ellos no han cedido, para no pervertir el espíritu de la acción.

Las grandes cadenas hoteleras del mundo también se han mostrado interesadas por la idea, pero no en un sentido muy positivo: han querido denunciar a los Riklin por la idea. Para ellos esta amenaza es un honor. “Significa que estamos haciendo algo realmente interesante”, explican.