La verdadera historia de la pareja que ha llevado a Nicole Kidman y Javier Bardem otra vez hasta los Óscars

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Being The Ricardos on Amazon Prime
Nicole Kidman y Javier Bardem en 'Being The Ricardos' en Amazon Prime

No es ningún secreto que Nicole Kidman es el equivalente a una actriz de la talla de Ingrid Bergman para su generación. La australiana ha demostrado valentía, astucia, olfato y entrega total en prácticamente todas sus apariciones en pantalla los últimos 30 años. Podrá haber aparecido en películas malas, pero ella siempre está espléndida en el proyecto que sea.

Su más reciente interpretación, como la legendaria comediante Lucille Ball en la cinta de Aaron Sorkin (creador de 'The West Wing'), 'Being The Ricardos', que le ha valido una nominación al Óscar es una muestra de su talento vibrante y hace una mancuerna deslumbrante con el gran actor español Javier Bardem (también nominado) como el memorable y emblemático artista cubano Desi Arnaz, en una cinta que se esfuerza por revelar un lado nunca antes visto de la relación personal y profesional de la famosa pareja.

La película, de excelente factura, sigue al elenco del primer sitcom más famoso de la historia, desde una lectura de mesa los lunes hasta una grabación del viernes frente a una audiencia en vivo, durante el mes de septiembre de 1952. Detrás de escena, las estrellas deben navegar por una serie de crisis personales, que incluyen acusaciones en medios de los vínculos comunistas de Ball que podrían poner fin a su carrera, informes de la infidelidad lasciva de Arnaz con diversas mujeres y la tajante respuesta de CBS al segundo embarazo de Ball (con su hijo Desi Arnaz Jr.). Intercalados con estos eventos importantes hay flashbacks de los primeros días de la relación de Ball y Arnaz y escenas recreadas en blanco y negro de 'I Love Lucy' que muestran el genio visionario de la actriz y su marido tanto frente como detrás de las cámaras.

Al escribir el guión, Sorkin se basó en la autobiografía de Arnaz y películas caseras proporcionadas por Lucie y Desi, los hijos de la pareja, que autorizaron al director para retratar a sus padres en toda su complejidad.

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Desi Arnaz y Lucille Ball en 1952, en una foto publicitaria de 'I Love Lucy' (Getty Images)

“[Lucille] Ball podría ser realmente dura, caprichosa y de carácter difícil”, dijo la Kidman al Hollywood Reporter. “Ella también podría ser considerada, tierna, leal y cariñosa. Tenía un ancho de banda mucho mayor que la gran parte de los seres humanos". Al colocar tres eventos separados cronológicamente dentro de la misma semana, Sorkin crea una serie de conflictos interesantes, que reflejan la naturaleza de los personajes en sus dos ámbitos de realidad y es cierto: ambos eran fascinantes y únicos por mérito propio.

En 'I Love Lucy' (donde él era el 'I', es decir 'yo', del título), Arnaz interpretó a Ricky Ricardo, un líder de orquesta nacido en Cuba cuya esposa pelirroja, Lucy, siempre se metía en algún tipo de lío, movida por buenas intenciones; y la pareja de la vida real no era tan diferente de sus personajes en la pantalla.

Desi Arnaz, cuyo verdadero nombre era Desiderio Alberto Arnaz y De Acha, nació en 1917 en Santiago, Cuba. Su padre, también llamado Desiderio, era alcalde de dicha ciudad en ese momento y también se desempeñó en la Cámara de Representantes de Cuba. Además, era un terrateniente adinerado que poseía numerosas propiedades. La madre de Desi, María Dolores de Acha, también provenía de un entorno acomodado, hija de uno de los fundadores de ron Bacardi. Como parte de la pequeña, pero extremadamente privilegiada clase alta de Cuba, estaba previsto que Desi asistiera a la universidad y se convirtiera en abogado o político después de sus estudios.

Pero el golpe de Estado de 1933 que derrocó el régimen corrupto del presidente Gerardo Machado lo cambió todo para la familia. Su propiedad en Santiago fue incendiada. Mientras que Desi y su madre pudieron huir, su padre fue capturado y encarcelado. Después de seis meses, fue puesto en libertad con la condición de que abandonara el país. Desiderio huyó a Miami y, Desi siguió a su padre.

En 1934, a la edad de 17 años, llegó a Miami, donde su padre había establecido un negocio de importación y exportación. Para ahorrar dinero, tanto padre como hijo dormían en el almacén de la empresa, comiendo de latas. Desi comenzó a trabajar limpiando jaulas para un vendedor de canarios después de la escuela, pero pronto le ofrecieron un trabajo con una banda de baile latino en un hotel local, ya que era guapo y simpático.

Por su parte, Lucille nació en Nueva York en 1911 (otras fuentes dicen que 1910), y estudió actuación en la misma escuela que Bette Davis, a la que admiraba profundamente, aunque le costaba batallar con el miedo escénico para trabajar como modelo y actriz, no logró encontrar el éxito como protagonista en Hollywood y fue destinada a papeles secundarios, aunque todo cambió en 1940, mientras trabajaba en el set de la película de RKO 'Too Many Girls', que tuvo un flechazo instantáneo con Arnaz. La pareja se fugó ese mismo año y pasó el la mayor parte de la próxima década persiguiendo sus respectivas carreras.

En 1950, surgió una oportunidad conjunta: "My Favorite Husband", un programa de radio protagonizado por Ball y Richard Denning como marido y mujer que navegaban por los altibajos de la vida matrimonial, estaba programado para dar el salto a la televisión, y esta vez Ball quiso a su compañero real a su lado.

Inicialmente, los ejecutivos de CBS se opusieron a la idea pero Ball los persuadió al montar un sketch con Arnaz para ellos, y su sitcom fue lanzado bajo los auspicios de la recién formada Desilu Productions el 15 de octubre de 1951 con gran éxito instantáneo.

El episodio final de 'I Love Lucy' se emitió el 6 de mayo de 1957 y le siguió una versión modificada de formato más largo, 'La hora cómica Lucy-Desi', en la que siguió a la familia Ricardo hasta finales de los 50, pero llegó a su fin en la primavera de 1960, cuando Ball solicitó el divorcio, cansada de sus constantes infidelidades y deseosa de explorar otras venturas de negocio y como actriz. Siguiendo este acuerdo, Arnaz vendió sus acciones en los estudios Desilu a su exesposa en 1962, convirtiéndola en la primera mujer presidenta ejecutiva de una importante productora de Hollywood. Bajo el liderazgo de Ball, Desilu desarrolló programas icónicos como 'Star Trek' y 'Misión: Imposible'.

Lo más interesante es que, contrario a la animadversión que suele ser habitual en los divorcios de famosos (baste ver la tersa indiferencia entre Kidman y el tal Tom Cruise), la expareja siguió siendo amiga hasta la muerte de Desi en 1986 a los 69 años. Lucy murió tres años después, en 1989, a los 78 (o 79) años.

Ahora bien, aunque 'Being the Ricardos' sugiere que este trío de crisis estallaron al mismo tiempo, en realidad los hechos en cuestión tuvieron lugar por espacio de varios años. Cronológicamente, el primero fue el embarazo de Ball con su segundo hijo, Desi Jr. En ese momento, los estrictos códigos de moralidad prohibían que apareciera en televisión contenido sexualmente sugerente, incluido el acto de procreación (¿se imaginan?). A pesar de estar casados, Lucy y Ricky Ricardo ni siquiera podían dormir en la misma cama. En cambio, pasaban las noches en dos camas individuales adyacentes.

CBS se mostró reacia a reconocer el embarazo de Ball en el aire, y muchos de los involucrados en el programa temían que fuera cancelado. Pero Arnaz rechazó las sugerencias de la cadena de esconder la barriga de Ball detrás de muebles y accesorios (lo que habían hecho cuando estaba embarazada de Lucie). Los ejecutivos finalmente acordaron incorporar el embarazo al programa, con una condición. Ninguno de los personajes podía usar la palabra "embarazada", que se consideraba demasiado vulgar para la televisión; en cambio, se les dijo que usaran eufemismos como "grávida", "expectante" e incluso el término francés enceinte. Lo más irónico fue que cuando el personaje de Lucy da a luz (en 1953) más de 60 millones de espectadores sintonizaron la cadena para ver el episodio y esto resultó en que se fueran —gradualmente— los códigos de censura que hoy ya son totalmente obsoletos.

Bardem y Kidman hacen un trabajo excepcional al recrear una era, una dinámica, un momento en el tiempo, y el carisma natural de ambos sirve para dar impulso a sus interpretaciones; 'Being The Ricardos', que dura dos horas y 15 minutos, puede sonar como una película larga, pero no lo es, y al terminar, uno queda con la sensación de que ha sido testigos de algo importante que ni siquiera había considerado en un momento dado: el triunfo de la voluntad, detrás de las risas.

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