La estremecedora historia de los niños de la masacre en un local de 'maquinitas' en Michoacán

Rodrigo Neria Cano
Rodrigo Neria
Familiares y amigos participan en una procesión funeraria para una víctima de un tiroteo en un negocio de videojuegos en Uruapan, México, el miércoles 5 de febrero de 2020. (AP Foto/Marco Ugarte)

Miguel Ángel, un trabajador de construcción tuvo que burlar los cercos policiales para poder entrar al local de videojuegos al que su hijo solía acudir en Uruapan, Michoacán, y que había sido atacado por hombres armados.

La escena que vio al llegar fue, según el mismo relató al diario local La voz de Michoacán, “aterradora, feroz, inhumana y cruel”, y no se equivoca, en las fotos difundidas por algunos medios se pueden ver los cuerpos de las nueve personas asesinadas, tres de ellas menores de edad, sobre el piso ensangrentado.

Miguel Ángel localizó a su hijo y su primera reacción fue tomarlo en brazos y buscar alguna señal de respiración para intentar salvar su vida, el padre puso su mano sobre una de sus heridas para intentar frenar la hemorragia, pero ya era tarde, su pequeño “Angelito”, cómo lo llamaba, había perdido la vida.

El papá del menor dijo al citado medio que su hijo era bromista, deportista, y que soñaba con ser profesionista. Contó que en sus ratos libres le gustaba jugar en ese local de máquinas tragamonedas.

Según testigos del crimen, fueron cuatro hombres armados los que llegaron al establecimiento y preguntaron por “El Ruso” y por “El Pelón”, quienes podrían ser integrantes del grupo criminal identificado como “Los Viagras”, que solían pasar su tiempo en ese lugar.

La respuesta fue negativa, pero no se fueron sin antes disparar desde afuera del local contra las personas que estaban adentro, sin importarles que hubiera niños entre ellos.

En un audio difundido por La Voz de Michoacán, se puede escuchar como una mujer pide ayuda en clave y grita de forma desgarradora, “¡Mira nomás cómo están mis niños, los hirieron! ¡Por piedad!”.

Los menores de edad que perdieron la vida fueron identificados como Luis Ángel, de 12 años, Miguel Ángel, de 13 años; y José Alexis, de 14 años.

Familiares y amigos caminan atrás de una carroza que lleva el cuerpo de uno de los tres niños que murieron baleados en un negocio de videojuegos durante una procesión funeraria en Uruapan, México, el miércoles 5 de febrero de 2020. (AP Foto/Marco Ugarte)

En entrevista con la agencia AP, la mamá de Luis Ángel dijo que a su hijo le encantaban los videojuegos y que ese lunes que ocurrió la tragedia, él se había escapado porque no le había dado permiso de ir al local.

Por otro lado, la abuela de Miguel Ángel, describió a su nieto como un fanático de los videojuegos. Dijo que casi todas las tardes iba al local después de salir de la escuela. Ese día también se fue al local sin permiso.

Ante el hecho violento, el gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles Conejo, dijo que iniciarían una nueva estrategia de seguridad para combatir la violencia en Michoacán y que comenzarían en Uruapan.

Sobre la masacre en el local de videojuegos, dijo, “Entendemos el dolor y el enojo, el sentimiento, coraje de la gente general, no solamente de sus familiares y amigos, a quienes expresamos nuestro más sentido pésame”.

Y también pidió el apoyo de los padres del estado, y señaló que los niños y adolescentes cada vez están más cerca de las drogas.

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