La engañosa razón de AMLO para no reconocer a Biden y apoyar a Trump, aunque jure que no es así

Enrique Pérez Quintana
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President Donald Trump and Mexican President Andres Manuel Lopez Obrador gesture before signing a joint declaration at the White House, Wednesday, July 8, 2020, in Washington. (AP Photo/Evan Vucci)
(AP Photo/Evan Vucci)

La mayoría de los ciudadanos de Estados Unidos decidieron que su presidente para los próximos cuatro años sea el demócrata Joe Biden. Según su sistema electoral alcanza el poder quien logra 270 votos electorales, dados por los electores de los diferentes Estados de la Unión.

En cuanto se supo que Joe Biden había alcanzado el triunfo, presidentes de todos los continentes lo reconocieron y felicitaron. Destaca Justin Trudeau, primer ministro de Canadá, que manifestó su deseo de trabajar estrechamente con el futuro gobierno de Biden, en calidad de vecinos y socios del mayor tratado comercial del mundo, el TMEC, del que México es también socio. Por esa razón, se esperaba que el presidente Andrés Manuel López Obrador felicitara de inmediato al presidente electo, lo que no sucedió.

Para el presidente López Obrador, Donald Trump y Joe Biden continúan siendo candidatos, pues en su interpretación el proceso electoral aún no termina.

Que el presidente de México no felicitara a Biden de manera inmediata causó extrañeza en el medio político nacional y entre algunos legisladores de los Estados Unidos.

El diputado Porfirio Muñoz Ledo se congratuló que Joe Biden hubiera triunfado en las elecciones presidenciales de los Estados Unidos, con lo que “se acabó la era Trump”. Pidió al Gobierno de México reconocer a Biden como presidente electo, para “abolir el régimen de complicidades e incrementar el de los compromisos”.

Algunos legisladores demócratas de Estados Unidos, de origen hispano, criticaron a López Obrador por no felicitar a Joe Biden. Destacaron la importancia de fortalecer la relación entre ambos países, después de años de tensión con el gobierno de Donald Trump.

El congresista, nacido en México, Jesús García, en su cuenta de Twitter expresó: “Presidente López Obrador, los votantes estadounidenses han hablado y Joe Biden es nuestro presidente electo. Ganó de manera justa. No deje que se le vaya el tren”.

Desde Tabasco, el presidente López Obrador, manifestó su razón para no felicitar a Biden. “Yo no puedo decir felicito a un candidato, felicito al otro, porque quiero esperar a que termine el proceso electoral, nosotros padecimos mucho de las cargadas, de cuando nos robaron una de las veces la Presidencia y todavía no se terminaban de contar los votos y ya algunos gobiernos extranjeros estaban reconociendo a los que se declararon ganadores.”

La “razón” del presidente López Obrador implica que está comparando el sistema electoral de Estados Unidos con el de México. En Estados Unidos la autoridad electoral radica en cada uno de los Estados de la Unión, por lo que la expresión de sus votos electorales es inapelable. Existen además, en este proceso electoral, visiones ideológicas que polarizaron a los ciudadanos y se mantuvo latente la posibilidad de la violencia de parte de algunos seguidores de Donald Trump, cuyos llamados fueron “borrados” de las redes sociales.

La experiencia política anterior de López Obrador, invocada en su “razón”, expone su visión personal sobre el proceso electoral de los Estados Unidos y al hacerlo pierde la visión de Estado que la circunstancia demanda y con ello, la oportunidad de reconocer con pertinencia al mayor socio comercial de México, con el que comparte más de tres mil kilómetros de frontera, en el que viven más de 30 millones de mexicanos, del que depende mayoritariamente la economía y finanzas del país y en consecuencia, su desarrollo.

Para no reconocer al presidente electo Joe Biden, López Obrador, invoca la aplicación del artículo 89 de la Constitución, que indica que la política exterior de México debe guiarse por el principio de no intervención y autodeterminación de los pueblos.

La no intervención y autodeterminación, que invoca en su “razón” López Obrador, implica la exigencia de su respeto de parte de las otras naciones, lo que no sucede en el caso de la relación que su gobierno aún mantiene con el de Trump que “impuso” al gobierno mexicano la tarea de “policía” de su política migratoria, en las frontera norte y sur de México, además de los diversos insultos a los mexicanos durante sus dos campañas en busca del poder.

La resistencia de López Obrador para felicitar al presidente electo Joe Biden solo se explica como una actitud personal, aunque se envuelva en una “razón” política. Tal vez lo podríamos entender con la ayuda del Síndrome de Estocolmo, donde un secuestrado (Ya Sabes Quién) justifica y aún manifiesta amor por su verdugo (Trump), porque a pesar de las torturas le debe la vida. Es una relación extraña. Tanto poder depositado en una sola persona tiene consecuencias para la sociedad. Ya lo saben en Estados Unidos. Lo estamos padeciendo en México.

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