La enfermedad subestimada que cada vez afecta a personas más jóvenes

A veces, los síntomas son inespecíficos y se confunden con los típicos de un resfriado o de la clásica gripe. Si tienes tos, dolor en el tórax y te cuesta respirar puede que esa gripe mal curada haya mutado en neumonía, acude al médico para comprobarlo. (Foto: Getty)

Aunque la edad es un factor determinante a la hora de contraer neumonía (el término médico es neumonía aquirida en la comunidad / NAC), y suele afectar a los niños pequeños menores de dos años y a los mayores de 65, tenemos que tener en cuenta otras cosas que suelen pasar desapercibidas.

La NAC es una infección respiratoria con una importante causa de morbilidad y mortalidad en los países desarrollados. La incidencia anual de NAC en los adultos de la población general varía entre 1,6 y 13,4 por 1.000 habitantes. El porcentaje de pacientes que requieren hospitalización es alto, ya que se sitúa entre el 22 y el 51 por ciento de los afectados, mientras que el de mortalidad va del 3 al 24 por ciento, según datos recogidos por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR).

A pesar de estas cifras no solemos darnos cuenta de que tenemos neumonía y no sabemos cuáles son los motivos por los que enfermamos. Encima le restamos importancia pensando que se nos pasará solo. Por eso, los neumólogos han querido alertarnos de los principales peligros a los que estamos expuestos y de cómo podemos prevenirlos.

Cansancio, fiebre, escalofríos, dolor en el pecho al respirar o al toser, tos con flema…  Si los dejamos pasar podemos provocar sobreinfecciones o recaídas que pueden perjudicar seriamente nuestros pulmones.  (Foto: Getty)

“El riesgo de desarrollarla disminuye espectacularmente cuando se abandona el tabaco y, a los diez años, después de dejar el hábito tabáquico se sitúa a niveles de no fumadores. Por ello, evitar el tabaquismo y también ponerse una vacuna antineumocócica, a partir de los 60 años, son dos medidas preventivas cruciales para evitar la NAC”, según nos cuenta el Dr. Jordi Almirall, neumólogo, y miembro de la SEPAR.

Factores de riesgo
La edad es el principal factor de riesgo de NAC, hasta el punto que la incidencia de NAC se triplica o cuadriplica a partir de los 65 años. Además, diferentes estudios han demostrado que el tabaquismo, por sí mismo, incrementa el riesgo de neumonía, porque puede alterar la respuesta inmune del organismo frente a los gérmenes potenciales causales de la enfermedad.

El Streptococcus pneumoniae y la Legionella pneumophila son los gérmenes causales de la NAC al incrementar la susceptibilidad de contraer una infección bacteriana pulmonar, incluso en fumadores pasivos.

“Tenemos una importante evidencia epidemiológica y científica sobre el efecto del tabaco en la aparición de la neumonía adquirida en la comunidad. Este efecto es estadísticamente significativo, independiente de otros factores de riesgo y se ha visto que hay una relación dosis-respuesta, es decir, cuanto más tiempo se ha fumado y cuantos más cigarrillos se han fumado mayor es este riesgo”, ha explicado el Dr. Almirall.

Fumar hace que los pulmones tengan menos defensas y sean más susceptibles frente a gérmenes, como el Streptococcus pneumoniae, que es el principal causante de esta infección. (Foto: Getty)

El tabaquismo activo también está detrás del desarrollo de la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y la bronquitis crónica, que también son factores de riesgo de la NAC.

No obstante, el riesgo asociado al tabaquismo desaparece cuando se abandona el tabaco y se reduce hasta un 50 por ciento después de cinco años, y drásticamente, al cabo de diez años de abandono tabáquico, hasta prácticamente igualarse el riesgo con el de los no fumadores.

Tabaquismo pasivo
Es otro importante factor de riesgo de la NAC, aunque se  ha reducido notablemente en los espacios públicos, debido a la legislación aprobada en los últimos años, pero no en los domicilios.

Un estudio internacional, hecho en 192 países, ha detectado que el 40 por ciento de los niños, el 33 por ciento de los hombres no fumadores y el 35 por ciento de las mujeres que no fuman son fumadores pasivos.

“El tabaquismo en el domicilio también se ha visto que es un importante predictor de la pérdida de salud. De hecho, las lesiones en el epitelio respiratorio, el tejido conectivo y el endotelio vascular del pulmón pueden sufrir lesiones debido al tabaco, incluso a concentraciones bajas”, añade el experto.

Ponerse la vacuna antigripal anualmente es una buena medida protectora. (Foto: Getty)

Las medidas preventivas más eficaces para evitar la neumonía son:

  • Dejar de fumar. Por sí solo el hábito tabáquico es el principal factor de riesgo de la NAC, así como de otras enfermedades (la bronquitis crónica o la EPOC) que a la vez también son factores de riesgo de NAC. Abandonar el hábito tabáquico reduce el riesgo de NAC un 50 por ciento a los cinco años.
  • Vacunarse. Se recomienda la vacuna antineumocócica a todos los fumadores activos y pasivos de más de 60 años. También hay sociedades americanas que la recomiendan en personas fumadoras entre los 19 y los 64 años. Actualmente, existen dos vacunas antineumocócicas disponibles, la vacuna de polisacáridos 23-valente y la vacuna conjugada 13-valente.
  • Mantener una buena higiene bucodental es clave para evitar la NAC, ya que una pobre higiene oral y las enfermedades periodontales se han asociado con un aumento del desarrollo de infecciones respiratorias. De hecho, los fumadores tienen una mayor colonización subgingival de bacterias: los que fuman menos de 10 cigarrillos al día presentan periodontitis entre 2,5 y 6 veces más que los no fumadores; los que fuman más de 30 cigarrillos al día, de 5,88 veces más; y entre los que dejan de fumar, este ratio decrece drásticamente y llega a ser de 1.15 después de once años.
  • Prevenir las infecciones respiratorias de las vías altas, otro factor de riesgo de la NAC. El tabaquismo también favorece la presencia previa de estas infecciones. La vacuna antigripal puede ayudar a prevenir estas infecciones.

¿Qué podemos hacer en casa?

  1. Humedad ambiental: para ayudar a sacar la mucosidad es bueno que el ambiente sea cálido y húmedo. Son útiles los humidificadores o, simplemente, colocar un recipiente con agua y mentol cerca de los radiadores.
  2. Beber más agua: tomar abundantes líquidos para que la hidratación sea la adecuada.
  3. Respiraciones intensas: respirar profundamente para mover los pulmones.
  4. Ejercicios eficaces: realizar fisioterapia respiratoria para fortalecer la capacidad pulmonar.
  5. Higiene de manos: lavarse las manos frecuentemente, con agua y jabón, para evitar el contagio. Y, sobre todo, limpiarse tras toser, estornudar, sonarse la nariz y antes de manipular alimentos.

Bueno, espero que gracias a estos consejos ya sepas qué hacer frente a una neumonía.

¿Sueles ir a trabajar o a clase aunque estés resfriado? ¿Pones en práctica medidas higiénicas y de alimentación?

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