La enfermedad (reemergente) del invierno que azota Europa

A pesar de llamada a la tranquilidad de los expertos, existe un brote epidémico en Europa. Si tienes previsto visitar el ‘viejo continente’ esto te interesa

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A pesar de que asociamos el sarampión con la infancia, también en la adolescencia y durante la etapa adulta son necesarias medidas de prevención. (Foto: Getty)

La gripe no es lo único que debería preocuparte este invierno. Ante el brote de sarampión que se está viviendo en Europa en 2018, la OMS ha emitido un comunicado en el que hace un llamamiento a todos los países para tomar medidas que detengan la propagación de una enfermedad “muy contagiosa y grave”.

Se trata de una enfermedad altamente contagiosa cuyo pico más alto de incidencia ocurre en los últimos meses de invierno (y principios de primavera) que puede dejar secuelas muy graves tanto en niños como en adultos. Por eso, las autoridades sanitarias se han puesto en marcha para evitar que se convierta en una epidemia en ciernes. ¿El mejor blindaje? Realizarse los chequeos correspondientes a tu edad y comprobar que tenemos puestas las principales vacunas.

Las complicaciones derivadas del sarampión entre las que destacan la otitis, neumonía y la encefalitis (e incluso la muerte) son más frecuentes en menores de 5 años y en adultos de más de 30. Y es que desde el verano pasado la cosa ha ido a más; según los últimos datos recabados esta es la situación actual:

  • Durante los seis primeros meses de 2018, ya ha infectado a más de 41.000 niños y adultos en toda Europa.

  • Al menos 37 personas han fallecido por el sarampión en el primer semestre de 2018.

  • En 7 países se han registrado más de 1.000 casos: Francia, Grecia, Georgia, Italia, Rusia, Serbia y Ucrania (este último es el país más afectado con más de 23.000 casos).

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Causada por un virus, la enfermedad se caracteriza por la aparición de pequeñas manchas rojas en la piel, fiebre alta y síntomas catarrales. (Foto: Getty)

Manchas, fiebre y tos

El signo más típico es la aparición de manchas de Koplik (manchas de color rojo vivo centradas por un punto blanco), fiebre alta y tos persistente, entre otros como la sensibilidad a la luz. Tras varios días de incubación, aparece la característica erupción (exantema) tanto en la cara como en la parte superior del cuello. Finalmente afecta las manos y los pies. Todo este proceso puede durar casi una semana y luego se desvanece.

La enfermedad se puede complicar afectando especialmente al aparato respiratorio con laringitis, bronquitis, bronconeumonía e incluso neumonías (en un 6 por ciento de los casos), que es la complicación asociada con una mayor mortalidad.

Datos a tener en cuenta

  • Es muy contagioso; más del 90 por ciento de la población susceptible no inmunizada se infecta tras haber tenido contacto con un enfermo.

  • El modo de transmisión de la enfermedad es de persona a persona y a través de las secreciones (gotas) nasofaríngeas infectadas.

  • El virus (de los Morbillivirus de la familia de los Paramyxoviridae) contenido en las gotas de las secreciones puede permanecer durante varias horas en el aire y contaminar las superficies durante más de dos horas.

  • El periodo de transmisibilidad está comprendido desde dos a cuatro días antes del inicio del exantema y hasta cuatro días después de la aparición del mismo, siendo el periodo de máxima contagiosidad por la tos tan importante existente.

  • En total el intervalo entre la exposición al virus y la aparición del exantema -la característica erupción tanto en la cara como en la parte superior del cuello– oscila entre 7 y 18 días; una media de 14 días.

En España, la vacuna contra el sarampión es la denominada Triple Vírica, que también incluye la rubeola y la parotiditis. Está cubierta por la Seguridad Social y se suministra en dos dosis que son necesarias para garantizar una correcta inmunización.

Precisamente “la disminución de las coberturas vacunales en algunos países ha podido ser el principal motivo de este aumento de circulación del virus y de los casos detectados”, apunta el doctor Ignacio Salamanca, miembro de la Asociación Española de Pediatría.

En algunos países europeos la cobertura de inmunización es muy baja y esto va en contra de la salud general (Foto: Getty)
En algunos países europeos la cobertura de inmunización es muy baja y esto va en contra de la salud general (Foto: Getty)

Esta situación “supone un riesgo para la población que no esté vacunada porque, por ejemplo, no tienen la edad para hacerlo o para aquellas personas que padezcanenfermedades crónicas o graves que les hacen más susceptibles a padecer enfermedades infecciosas. Por tanto, es absolutamente necesario mantener coberturas de vacunación altas para, no solo evitar individualmente las enfermedades prevenibles mediante la vacunación, sino también para proteger a las personas más débiles y susceptibles”, señala el experto.

Las coberturas de vacunación sistemática en España son altas en comparación con otros países de nuestro entorno. No obstante, el descenso de las coberturas ha supuesto la vuelta de infecciones que
estaban superadas e, incluso, olvidadas. Para el Dr. Salamanca, “es en estos países donde surgen iniciativas de obligatoriedad de vacunación para intentar controlar la reemergencia de enfermedades infecciosas”.

A pesar de que asociamos vacunación con la infancia, también en la adolescencia y la adultez son necesarias medidas de prevención. Para el experto, la adolescencia es una etapa que requiere especial atención, ya que es en ese periodo cuando se pueden iniciar conductas de riesgo sobre las que se debe poner el foco e informar. “Supone un grupo de edad con especial susceptibilidad para algunas infecciones prevenibles mediante la vacunación, como son el virus del papiloma humano (VPH), en los dos sexos, y las meningitis”, concluye el especialista.

Además de la vacunación, un tratamiento de apoyo puede garantizar una buena nutrición, la ingesta suficiente de líquidos y el tratamiento de la deshidratación con las soluciones de rehidratación. Además, la prescripción de antibióticos es necesaria para combatir la posibilidad de neumonía y las infecciones de los oídos y los ojos.

¿Eres consciente del repunte de esta enfermedad? ¿Vas a pasar estancias prolongadas en algún país de la UE y no estás vacunado?

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