La ejemplar decisión de un joven que deja crecer su pelo para hacerle una peluca a su hermana enferma

Antes que dejar que un rígido y para muchos trasnochado reglamento escolar lo detuviese de dar un gesto de amor y solidaridad a su hermana enferma, un adolescente en Texas optó por dejar su escuela y continuar sus estudios en casa. Todo porque él se negó a cortar su largo pelo, como le exigían los directivos de su escuela.

Varios centros educativos en Texas han cobrado severa notoriedad por casos de sanción y discriminación en contra de estudiantes a causa de la extensión o naturaleza de su pelo. Ha sido el caso, sobre todo, de varones a los que se les ha exigido recortar sustancialmente su cabello, a fin de cumplir con sus códigos de vestimenta que por lo general indican que los varones deben llevar el pelo corto o enfrentar sanciones que pueden llegar incluso a la suspensión.

Los hermanos Maggie y Newt Johnson viven en Poth, Texas. Ella ha comenzado a perder el cabello a causa de una quiioterapia y él se lo está dejando crecer para regalarle en su momento una peluca a su hermana. (Captura de video / News4SA)

Se ha criticado que esa presión contra estudiantes para que corten o contengan su pelo es especialmente severa contra aquellos que lo llevan largo o muy rizado (por ejemplo, en rastas) como parte de su identidad sociocultural o individual. Es el caso de estudiantes afroamericanos, pero también de otros que simplemente desean llevarlo largo y se topan con códigos de vestimenta rígidos y muy conservadores, que algunos creen no solo anticuados sino potencialmente discriminatorios.

En ese sentido, el caso de la familia Johnson, en el pequeño poblado rural de Poth, Texas, añade al asunto un tono de insensibilidad inquietante.

Maggie Johnson, de 11 años, fue diagnosticada con una severa enfermedad autoinmune en octubre de 2019 y ha debido someterse a quimioterapia y otros tratamientos, de acuerdo al relato de la televisora NBC News. Ello provocó que la niña perdiera parte de su cabellera pelirroja que, entre otras cosas, la caracterizaba.

Entonces, Newt Johnson, de 16 años y hermano mayor de Maggie, decidió hacerle un presente de amor y solidaridad: dejarse crecer el pelo considerablemente para regalarle una peluca a su hermana.

“Él se está dejando crecer el pelo en caso de que yo necesite una peluca”, contó Maggie a la televisora local News2SA.

Durante su tratamiento, la comunidad de Poth, al sureste de San Antonio, Texas, se ha mostrado atenta a Maggie y su escuela, donde cursa el quinto grado de primaria, ha convocado a realizar donaciones para ayudar con los gastos médicos de la familia.

Los meses pasaron y el pelo de Newt creció, le cubrió las orejas y prometía convertirse en excelente material para la amorosa peluca. Pero en enero pasado (la cabellera del chico alcanzó ya unos 15 centímetros de largo), las autoridades de su escuela le dijeron que tenía que cortarse el pelo y acatar el reglamento de vestido y cuidado personal que indica que “todos los chicos deben estar bien afeitados, las barbas y bigotes no son permitidos. El pelo de los estudiantes varones no debe extenderse más allá de la apertura de las orejas y… no debajo de la parte superior del cuello de la camisa. ‘Colas de caballo’ de cualquier tipo no les están permitidas a los varones. Ni símbolos ni números deberán estar cortados o afeitados en el pelo. El pelo no debe extenderse por debajo de las cejas, colgar sobre la cara y ojos o ser una distracción para el estudiante u otros. Las patillas no deberán ser más largas que la parte baja de la oreja ni de más de una pulgada de ancho”.

La violación repetida de esas estipulaciones pueden llevar a la suspensión temporal y, si se reincide, a la aplicación de sanciones disciplinarias.

Pero todo ello resultó, es de suponer, perturbador para Newt, quien se deja crecer su pelo no por rebeldía o por considerarlo un componente de su identidad, sino simplemente para que alcance una longitud lo suficientemente considerable para donarlo y ofrecerle una peluca a su hermana enferma, un regalo amoroso y que le daría beneficios anímicos muy valiosos mientras ella lucha por su salud y su vida.

“Si no me lo cortaba para el lunes no podría regresar a la escuela”, comentó Newt en relación a lo que se le dijo. “Eso realmente me estresó porque yo estoy realmente preocupado por mi hermana”, añadió el joven.

De acuerdo a The Washington Post, la organización no lucrativa Locks of Love (https://locksoflove.org/), que promueve la donación de cabello para construir pelucas para niños y jóvenes que han perdido su pelo a causa de enfermedades y tratamientos médicos, señala que el pelo a ser donado debe tener al menos unos 25 centímetros de largo.

Así, con una extensión de pelo aún insuficiente para su fin, Newt simplemente decidió no hacer caso de la indicación de los directivos de la escuela, que conocían el objetivo de dejarse crecer el cabello pero aún así se negaron a hacer excepción en el caso del joven.

La familia objetó que se le exigiera tal cosa a su hijo, pero al final no quiso llevar más allá ese diferendo (por ejemplo ante la superintendente del distrito escolar de Poth) y ellos optaron, simplemente, por sacar a su hijo de la escuela y proseguir con su educación en casa.

Al respecto, la superintendente señaló, de acuerdo al Post, que el código de vestimenta conservador de su distrito, y otros elementos, es un motivo de orgullo y que la decisión del director de la escuela “nunca tuvo que ver con no apoyar a una niña enferma”. Y señalaron que existe un proceso para resolver diferencias pero que la familia Johnson prefirió no seguirlo.

Pero en el caso de un joven que solidariamente se deja crecer el pelo para dar alegría a su hermana que lucha por su salud y su vida, o en los de los jóvenes que expresan su identidad sociocultural en su estilo de peinado, esos códigos conservadores rayan en la insensibilidad y la discriminación.

“Estoy orgulloso de él”, dijo Alan Johnson, padre de Newt y Maggie. “Decepciona que se haya llegado a esto. Nadie quiere que esto suceda. Pero él ama tanto a su hermana y tomó la decisión de ayudarla”, concluyó Johnson.