La nueva serie de HBO sube el listón a los dramas de época

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A Netflix le llega competencia en su reinado de series de época. Los Bridgerton habrá encandilado al mundo con esos escenarios majestuosos y vestuarios de ensueño al adentrarse en la era Regencia británica, pero la serie que acaba de llegar a HBO sube el listón para los amantes de este tipo de historias.

Porque el padre de Downton Abbey vuelve a la carga con su buen ojo para los dramas de época a través de La edad dorada, poniendo los dientes largos a la exitosa serie de Netflix aportando lo que a Los Bridgerton le falta.

Louisa Jacobson y Denee Benton en La edad dorada (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)
Louisa Jacobson y Denee Benton en La edad dorada (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)

Para empezar, Los Bridgerton transcurre en el Londres del Período Regencia británico que tuvo lugar entre 1811 y 1820. La edad dorada, por su parte, nos traslada al Nueva York de la Edad Dorada de los 1880s, un período de crecimiento económico en EE.UU. con la expansión de la industrialización e inmigración europea al país. Y ambas series nos colocan en el seno de familias de la alta sociedad, poniendo el foco sobre la presión impuesta ante la carente libertad femenina y la necesidad de supervivencia económica a costa del amor verdadero. Sin embargo, tras haber visto los cinco primeros episodios de la nueva serie de HBO, estoy convencida de que hace sombra al éxito de Netflix al aportar un universo más rico, de personajes accesibles y esa profundidad narrativa que Julian Fellows tan bien sabe desarrollar.

Los Bridgerton habrá sido todo un fenómeno en las navidades de 2020 y aún se mantiene como la segunda serie más vista de la historia de Netflix (por detrás de El juego del calamar), sin embargo la pomposidad telenovelera de su historia se percibe como un postre azucarado que provoca empacho. La falta de originalidad ante las similitudes con Downton Abbey y Gossip Girl, y la narrativa repetida de amores cruzados a golpe de personalidades contrarias con la conquista final del soltero empedernido, hizo de Los Bridgerton una serie fácil de ver pero con una profundidad dramática que brillaba por su ausencia. Sus personajes se antojaban clichés en sí mismos, mientras la serie apoyaba su valía en el impresionante vestuario, puesta en escena y los planos románticamente heroicos de Regé-Jean Page (que más que serie parecía el anuncio de un perfume).

La edad dorada, en cambio, expande su historia desde diferentes personajes protagonistas, centrando su atención tanto en la mujer veterana y tradicional de alta sociedad, como en el perfil de la mujer moderna en desarrollo o la nueva millonaria que representa el avance del futuro en una era de cambios. Todas con sus metas pero compartiendo la misma presión que las arrincona bajo las reglas sociales de la época.

Carrie Coon en La edad dorada (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)
Carrie Coon en La edad dorada (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)

Los amantes de Downton Abbey encontrarán muchos aspectos parecidos entre ambas series dado que Julian Fellows vuelve a crear un universo de mundos paralelos, dividiendo arcos narrativos entre las protagonistas y la servidumbre. En esta serie volvemos a ver todo el arsenal de mayordomos, sirvientes y empleados que operan estas casas de alta alcurnia, pero expandiendo el universo de Downton al sumar más casas y rivalidad. Es en estas cocinas donde, quizás, los fans de Downton Abbey vivan los déjà vus más evidentes al encontrar las mismas dinámicas, conversaciones y personalidades. Y es precisamente en este arco que Julian Fellows pierde cierta originalidad, pero no lo suficiente como para echar a perder el trabajo general.

Desde su primer episodio -ya disponible en HBO Max- La edad dorada hipnotiza con la majestuosidad externa de su historia, y a través de escenarios diseñados al detalle con tanta elaboración que cuesta imaginar que lograron crear semejante producción en plena pandemia, así como un vestuario elegante, variopinto y en constante cambio que invitan a hacer pausa solo para apreciar los detalles. Esto es muy similar a lo que consigue Los Bridgerton, sin embargo, La edad dorada encandila a los amantes del género al crear ese universo más rico.

Imagen de La edad dorada (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)
Imagen de La edad dorada (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)

Carrie Coon (The leftovers, The nest) vuelve a demostrar por qué es una de las actrices del momento metiéndose en la piel de Bertha Russell, una mujer recién llegada a la alta sociedad neoyorkina, con suficiente dinero como para escalar posiciones pero que se enfrenta a las puertas cerradas de una sociedad tradicional que se resiste al cambio. Su empecinamiento y capricho por llegar lejos crean los momentos de tensión femenina más divertidos de la historia. Por su parte, Christine Baranski (The good fight) sigue dejando huella en el mundo de las series a sus 69 años como la tía obstinada de la protagonista, Marian Brook -interpretada por la hija de Meryl Streep, Louisa Jacobson-, quien se marcha a vivir con sus tías después de que su padre la dejara en la ruina con su muerte. Es aquí donde entra en escena Cynthia Nixon (Sexo en Nueva York) como la otra tía amorosa, de consejos sabios pero soltera por culpa de las exigencias sociales y también Peggy (Denée Benton), amiga de Marian y representante del racismo imperante en la era.

A lo largo de cada episodio vamos descubriendo las personalidades de cada una y el juego de ajedrez social donde conviven, haciendo del posicionamiento social, el chisme de turno y los eventos, las estrategias para mantenerse a flote. Marian y sus ganas de amor genuino y libertad real, y la visión a futuro de Bertha Russell conforman dos pilares diferentes por los que giran el resto de historias, creando una telaraña de tramas que prometen expandir este nuevo universo que habla de restricciones sobre las mujeres y las libertades que piden a gritos.

Cynthia Nixon y Christine Baranski en 'La edad dorada' (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)
Cynthia Nixon y Christine Baranski en 'La edad dorada' (Alison Cohen Rosa, cortesía de HBO)

La edad dorada no deja de ser un drama de época con tintes de telenovela, pero con mayor profundidad dramática que Los Bridgerton, permitiendo que el espectador absorba más imaginación, más historias y mejor desarrollo de personajes. Habrá que ver hacia dónde se dirige la producción a largo plazo pero, con lo visto hasta ahora, bien podría convertirse en una serie de ambiciones pasionales y traiciones inesperadas con más entretenimiento y menos lentitud dramática que Downton Abbey.

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