La cosa más fácil que puedes hacer para mantener tu relación (si no tienes vergüenza)

Mónica De Haro

Usar apelativos cariñosos, acompañados de voz ñoña, puede llegar a resultar ridículo y bochornoso (sobre todo para alguien ajeno) pero tiene un efecto protector sobre la pareja, asegurando una relación más fuerte y duradera

Atrévete a romper el hielo y suéltale algo divertido y cariñoso tipo “Bombón, osito, cielo o tesoro”. Puedes personalizarlo más y utilizar cualquier diminutivo, abreviatura o guiño semántico que se ocurra. Mientras denote amor, cariño, confianza valdrá.
Atrévete a romper el hielo y suéltale algo divertido y cariñoso tipo “Bombón, osito, cielo o tesoro”. Puedes personalizarlo más y utilizar cualquier diminutivo, abreviatura o guiño semántico que se ocurra. Mientras denote amor, cariño, confianza valdrá.

La forma en que te diriges a tu media naranja revela muchas cosas de tu relación. Si utilizas, a diario, algún apodo para dirigirte a él o ella es señal de que habéis roto las barreras de lo formal y que vuestra comunicación va un poco más allá. Quiere decir que habéis superado ese periodo de ni sí ni no, sino todo lo contrario. Cuando no sabes si lo que tienes es un rollo pasajero o los sentimientos de ambos son reales y potencialmente perdurables en el tiempo.

En fin, que lo vuestro va en serio y para hacerlo oficial os habéis inventado vuestro propio ‘idioma’. Ahora bien no todos los apelativos son igual de válidos. Lo normal, en España, es usar “amor, cari, mi vida, cielo, bebé, nena, nene o gordi”. Pero, ¡ojo! Que el terreno puede volverse pantanoso porque los apodos son una prueba de la salud emocional de la pareja, y también manifiestan niveles de contento o descontento entre las personas, así como el nivel en el que se encuentra la relacion sin necesidad de hacer o decir de más.

¿Te acuerdas? Con esta foto y este mensaje: “Les presento a mi sol… Shak”, la cantante colombiana dió a conocer su noviazgo el 29 de marzo de 2011. Hoy en día tienen dos hermosos hijos.
¿Te acuerdas? Con esta foto y este mensaje: “Les presento a mi sol… Shak”, la cantante colombiana dió a conocer su noviazgo el 29 de marzo de 2011. Hoy en día tienen dos hermosos hijos.

Además es una forma de comunicación positiva, pues establece niveles de confianza. De hecho un nuevo estudio realizado con diferentes tipos de parejas, desde recién casados hasta otras que llevaban muchos años juntas, afirma que las parejas que tienen sobrenombres cariñosos se sienten más satisfechas con su relación. La mayoría de ellos al menos tenía un apodo, incluso algunas varios.

Según nos cuentan los autores de este trabajo, Carol Bruess y Judy Pearson, de la Universidad de Ohio, lo primero que indican estos apelativos es que la pareja tiene un mundo propio y privado, y así es como lo delimitan.

Por otro lado, también indican el nivel de satisfacción en la pareja, que está directamente relacionado con el uso de apodos, ya que estos incrementan la comunicación que, como ya sabemos, es fundamental en toda relación.

Mítica escena de Pulp Fiction, donde los personajes se declaran su amor de este modo tan particular.
Mítica escena de Pulp Fiction, donde los personajes se declaran su amor de este modo tan particular.
“Calabaza y Conejito de miel”, ¿por qué no? ¡Up to you!
“Calabaza y Conejito de miel”, ¿por qué no? ¡Up to you!

“Es una manera de identificar la relación como exclusiva”, añaden los autores. Una especie de “marcador auditivo de territorio”, pues cuando otros alrededor escuchan una conversación entre la pareja, saben que están comprometidos el uno con el otro.

Según afirma la terapeuta y psicóloga americana Jamie Turndorf esta es la “cosa más fácil que puedes hacer para mantener tu relación fuerte”; una manera sencilla de inyectar comunicación positiva en la vida cotidiana.

Al mismo tiempo, Salud de la Mujer informa que se ha comprobado que el lenguaje de pareja basado en frases cariñosas, chistosas o apodos ha salvado más de una relación, sobre todo cuando uno de esos ‘chistes’ se suelta dentro de una situación tensa.

O si lo prefieres hazlo al estilo Walking Dead; llamar a alguien “espíritu maligno” también tiene su punto.
O si lo prefieres hazlo al estilo Walking Dead; llamar a alguien “espíritu maligno” también tiene su punto.

Y también son un indicativo del momento en el que encuentra la relación. Es decir cuando las parejas están empezando se apodan cosas que recuerden algo dulce. Un ejemplo podría ser: “algodón de azúcar”, “pastelito”, “corazón de melón”, etc. Ya que ante los ojos de cada uno, el otro es una auténtica delicia y algo sumamente atractivo y apetecible. Con el tiempo, los apodos pasan a reflejar las experiencias compartidas.

¿Cómo? ¿Qué tu pareja y tú no tenéis ningún apodo? ¡Puf! Visto lo visto, a mi me preocuparía no tenerlo. Puede que sea el momento de que empecéis a trabajar en el fortalecimiento de vuestra relación, ¿no crees? Ánimo, que no es tan difícil. Aquí te dejo 3 pistas para elegir un apodo para tu pareja:

1. Usa un término cariñoso

Es la norma básica, y no importa si te pasas de azúcar. Cuando más cursi o meloso mejor. Todo está permitido, incluso el uso abusivo de los diminutivos (“itos”, “itas”) y todos sus derivados. Por ejemplo: “cosita”, “mamita”, “bebito”…

2. El apócope mola

El apodo de pareja anima a la brevedad. Sin ánimo de ofender, puedes seguir la misma pauta que cuando buscas nombre para un perro o mascota: que sea corto y sonoro. Así, “peque” es pequeña, “pitu” es pitufa, y “cuqui” me imagino que vendrá de cucada. Ten en cuenta que los diminutivos de los nombres propios también sirven, y a veces resultan tan cariñosos (o más) que el apodo más edulcorado. Ahí están el ‘Olvi’ y el ‘Marito’ de Alaska y Mario Vaquerizo. Y esto nos lleva al último punto…

3. Convierte un defecto en virtud

Pero cuidado con pasarse, no vayas a ofender en vez de enternecer, ¿eh? El truco están en escoger una palabra que en principio puediera parecer ofensiva y convertirla en algo bonito como “gordi”. Luego ya todo depende de lo creativo y dulce que quieres ser: “melón”, “pastelito”, “croquetita”…

En fin, a ver que se ocurre. ¡Ah! Una cosa más, si puedes evita usar la “ch”, que lo de “churri”, “cuchufleta” y “cuchi cuchi” es de lo peor.

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