La bronca ficticia con la que algunos medios han vuelto a poner a la reina Letizia al pie de los caballos.

“La reina Letizia pillada abroncando a su escolta”

“El momento de tensión entre Letizia y su escolta”

“La reina recrimina a su escolta en plena calle”

“La reina abronca a su escolta tras tropezar con un escalón”

“La reina Letizia tropieza con un escalón y abronca a su escolta por no haberla avisado

Y así un titular tras otro. Seguido de toda una retahíla de comentarios del tipo “el fuerte carácter de la Reina ... sus modales rozando la mala educación”.

Pero, ¿qué bronca ni qué bronca? Yo no veo bronca en ninguna parte.

La reina Letizia habla con tranquilidad a su escolta. Miren:

Letizia tropieza mientras da la mano a la gente que se congrega tras una valla que la separaba de las personas que la habían ido a ver a la entrada de los Reales Alcázares. “Ay, ¡qué me caigo!”, se le escapa. Y luego le dice al escolta, tranquilamente y con el rictus relajado: “Oye, no me has avisado del escalón. Casi me mato”.

¿Dónde ven ustedes la mala educación? ¿La bronca?

En una visita real todo está medido al milímetro, incluso por dónde se mueven, dónde se harán las fotos y con quién y de qué hablarán. Y en ocasiones uno de los escoltas van guiando a los reyes y avisándoles de por dónde tienen que caminar y si hay algún tipo de obstáculos. En este caso la reina va estrechando las manos de la gente, con lo que difícil tiene ir mirando el suelo a la vez. O mira el suelo o estrecha manos, sonríe y habla con las personas que la esperan.

¿Cuántas veces no hemos dicho nosotros “casi me mato”?

¿Es que ya no puede Letizia ni abrir la boca? Las mujeres, ¿mejor calladas?