Brecha de género golpea a las mexicanas: trabajan mucho más, sin sueldo, ni tiempo para divertirse

Las mexicanas trabajan más que cualquier otra latinoamericana porque dedican 50 horas semanales al trabajo no remunerado. (Getty Images)

Las mujeres trabajamos más, ganamos menos (cuando nos pagan) y tenemos menos tiempo libre.

Esa fue la conclusión de un informe de Oxfam sobre el trabajo mal pagado o no remunerado y la crisis de desigualdad social, publicado en el marco del Foro Económico de Davos de febrero 2020.

Esa situación de desigualdad es especialmente crítica entre las mexicanas: son las mujeres del continente americano que más tiempo dedican a cuidar la casa, los niños y los enfermos sin recibir ni un centavo a cambio y las menos que tiempo menos tiempo para divertirse de los 36 países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)​.

Un papel de trabajo del Fondo Monetario Internacional reveló que las mujeres trabajan más que los hombres en actividades no remuneradas en todo el mundo. Y en México, mucho más. Mientras en Japón, las mujeres dedican 3,6 horas diarias a limpiar y cuidar a la familia, las mexicanas trabajan entre 7,1 horas todos los días de la semana, pero eso no se refleja en una mejora de su situación económica y social porque son actividades domésticas por las que no perciben un sueldo.

Papel de trabajo del FMI: Reducing and redistributing unpaid work. Cristian Alonso. 2019. (Captura de pantalla)

Otros estudios indican que las mexicanas trabajan 74,4 horas semanales, pero al menos 50 horas son destinadas al cuido de los otros. Según un estudio realizado por el Programa de la ONU para las Mujeres en México, el trabajo no remunerado, realizado por las mujeres, representa un 23 por ciento del Producto Interno Bruto.

La coordinadora del estudio Juliette Bonnafé dijo a la revista Dinero e Imagen que en realidad se trata de un subsidio no reconocido que hacen las mujeres a la economía de México.

La revelación de esta situación busca reconocer el trabajo no remunerado como un bien público, del que se beneficia toda la sociedad, y que deberían ser compartido con los hombres.

La OCDE señala que la mujer mexicana es la que menos tiempo tiene para el ocio y el entretenimiento, que incluye asistir a actividades culturales, eventos de deportivos, hacer deporte, jugar, tener pasatiempos, hobbies, ir al cine o mirar la televisión.  Específicamente, las mexicanas dedican al ocio unos 159 minutos de los 1.440 minutos que tiene un día, frente a los 284 minutos disfrutados por una española o 267 de una estadounidense.

Limitar a las mujeres al ámbito doméstico las expone a mayores riesgos de violencia: dificulta la toma de decisiones transcendentales porque no tienen autonomía económica y obstaculiza la posibilidad de educarse y trabajar.

¿Por qué el tiempo de las mujeres importa?

El Banco Mundial dice que al cuantificar mejor cómo los individuos pertenecientes a una familia dedican su tiempo puede entender mejor las diferencias del bienestar de los hombres y las mujeres para diseñar políticas contra la pobreza.

Los estudios recientes han confirmado las percepciones populares: Para los hombres, casarse y tener hijos significa tener más tiempo para el ocio y ganar más dinero en el mercado de trabajo. Para las mujeres, significa tener que cuidar más a los niños y hacer tareas domésticas sin paga, tener menos tiempo libre y menos oportunidades de ganar dinero en el mercado de trabajo.

Otro de los hallazgos es que el progreso que se ha realizado para cerrar las diferencias de oportunidades entre los hombres y las mujeres ha sido desigual en los distintos países estudiados.

La brecha de género ha disminuido en países como Guatemala, Estados Unidos, Ghana y Timor , aumentado en Argentina, Irak, México, Sudáfrica, Cisjordania y Gaza, y ha permanecido igual en Uruguay.

Ni en el norte se salvan

Los estudios en Estados Unidos siguen la misma tendencia mundial.

El crecimiento porcentual de mujeres ingresando en la fuerza laboral ha sido más acelerado que el de los hombres en las últimas seis décadas, pero el trabajo doméstico no ha disminuido en la misma proporción.

En Estados Unidos, el 84% de las mujeres pasan un promedio de 2,6 horas diarias haciendo labores domésticas, mientras que el 68 por ciento de los hombres dedica 2,1 horas en trabajos del hogar.

Las mujeres además de trabajar más, tienden a tener alianzas de amistad más sólidas y son más propensas a criar a sus hijos solas. Eso las hace valorar más sus relaciones sociales.

Aunque en Estados Unidos las mujeres representan casi la mitad de la fuerza laboral, ellas todavía llevan sobre sus hombros una mayor responsabilidad del trabajo doméstico, dijo una encuesta de Gallup.

Las parejas heterosexuales estadounidenses continúan dividiendo las tareas de una manera tradicional, en la que las mujeres son las encargadas de lavar la ropa, limpiar la casa y cocinar, mientras que los hombres mantienen el auto en buen estado y cortan el césped.

Un dato interesante es que las mujeres universitarias suelen compartir más las tareas domésticas, quizás porque tienen más posibilidades de trabajar tiempo completo. 

La desigualdad en la distribución del trabajo no remunerado comienza en la infancia. Un estudio del Pew Institute indicó que las adolescentes estadounidenses pasan más tiempo que los chicos ayudando a sus madres en las tareas domésticas. El resultado es que los varones disfrutan al menos de una hora más de su tiempo libre absortos en sus pantallas digitales.

Dos siglos y medio

Los cálculos del trabajo no remunerado de las mujeres son exorbitantes. Oxfam calculó que las mujeres y niñas han dedicado 12.500 millones de horas diarias en los últimos 15 años a trabajar sin cobrar y han aportado unos 10,8 billones de dólares a la economía, una cantidad que triplica el tamaño de la industria tecnología mundial.

Se ha tomado por sentado que las mujeres y las niñas son las responsables de cocinar, cuidar de los bebés, atender a los enfermos. En las regiones rurales la situación es aún más crítica porque son las encargadas de buscar leña y agua potable. La redistribución de las tareas sin retribución económica es clave para erradicar la pobreza.

Existe consenso en que el trabajo de cuidar a otro miembro de la familia en una situación vulnerable es crucial para la economía y la sociedad. Un informe de la Organización Mundial de la Salud dijo que con sus labores de cuidado, las mujeres más pobres del mundo subsidian la asistencia médica que debería ofrecer los estados por una cifra que rondaría el billón de dólares.

Al paso que vamos, la humanidad necesita 257 años para que las mujeres alcancen el nivel de participación económica y oportunidades que disfrutan los hombres, según el Índice Mundial de Brecha de Género publicado en 2020.

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