¡La basura tóxica está oculta en tu casa!

Dos de cada tres colillas se convierten en basura tóxica que va a parar a las calles, desagües, al aire, al mar… y  también a tu casa

Incluso en nuestra propia casa podemos acumular substancias potencialmente tóxicas que se asientan en muebles y cortinas afectando a la calidad del aire interior. (Foto: Getty)

Un escalofriante informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) denuncia que vivimos rodeados de contaminantes emergentes que pueden llegar a generar daños irreversibles en nuestra salud y al medio ambiente.

Si eres fumador, convives con un fumador o acabas de dejar de fumar deberías conocer los datos para darte cuenta, de una vez por todas, del impacto que tiene el tabaco en tu salud, en la de los demás y en el medio ambiente.

¿Por qué el tabaco daña el medio ambiente?

La planta del tabaco necesita grandes cantidades de productos químicos y reguladores del crecimiento, lo que resulta nocivo para el medio ambiente, empobrece el suelo, conduce a la desforestación y perjudica la salud de los granjeros locales de países subdesarrollados, según un informe de la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) publicado en la revista científica Archivos de Bronconeumología.

La deforestación ocurre porque los bosques son sustituidos por tabaco y para el curado de sus hojas. Se ha estimado que se necesitan 11,4 toneladas métricas al año de bosque para el curado de las hojas de tabaco. Además, una vez que se ha producido el tabaco, aún se necesita más para el empaquetado y el papel de cada cigarrillo.

Esta deforestación contribuye a un aumento de emisiones de CO2, el cambio climático, la pérdida de biodiversidad, la desertización, el aumento de la erosión del suelo, que disminuye su fertilidad y producción y que altera el ciclo del agua.

Ninguna sustancia comercial es tan peligrosa ni ha matado a tanta gente como el cigarro. Este mata más que el VIH/SIDA, tuberculosis y malaria juntos. (Foto: iStock)

Enfermedad del tabaco verde y otros efectos en la salud

“Tanto el cultivo del tabaco como su curado se encuentran asociados a una agricultura destructiva para el medio ambiente en países pobres y en vías de desarrollo. Aunque parezca que una plantación de tabaco reporta beneficios a los granjeros locales, en realidad se ha visto que las granjas dedicadas al cultivo del tabaco no son rentables y que la exposición mantenida a la planta del tabaco perjudica la salud de los granjeros, que acaban desarrollando la enfermedad del tabaco verde”, explica el Dr. Carlos A. Jiménez Ruiz.

En Indonesia la industria del tabaco emplea a niños intoxicados por nicotina. (Foto: Marcus Bleasdale/Human Rights Watch, vía Agence France-Presse/ Getty Images)

Esta enfermedad se caracteriza por síntomas como náuseas, vómitos, cefalea, debilidad muscular y vértigo.

Además, el uso de pesticidas, como el dicloro difenil tricloroetano (DDT), y otros contaminantes orgánicos persistentes prohibidos en países desarrollados tienen efectos en la salud, por exposición crónica, incluso en las personas que no cultivan directamente el tabaco.

Algunos de estos efectos son trastornos en el nacimiento, tumores, cambios genéticos, desórdenes endocrinos, sanguíneos, neurológicos y psiquiátricos, según detalla el documento.

Basura tóxica y contaminantes emergentes

La manufactura y la distribución del tabaco también resultan muy contaminantes para el medio ambiente. De hecho, “la manufactura es el paso más contaminante para el medioambiente en la producción del tabaco”, explica el Dr. Jose Ignacio de Granda, “porque consume gran cantidad de recursos naturales y humanos y emplea contaminantes como pesticidas, productos químicos, hielo seco, agentes decolorantes, papel, plásticos, acetatos, cartón y aluminio y, además, genera enfermedades”.

Algunos de estos contaminantes son el tabaco de tercera mano o TTM, que son residuos químicos en un ambiente cerrado del tabaco de segunda mano (TSM), o corriente secundaria del tabaco. Algunos componentes del TTM son las nitrosaminas, metales tóxicos, alcaloides, productos de la combustión orgánica y componentes volátiles orgánicos que aún pueden reaccionar con otros, volverse más tóxicos y dar origen a partículas ultrafinas con capacidad para penetrar en los pulmones y ser altamente nocivas para la salud.

Todos estos residuos químicos se acumulan en el polvo, las superficies, los objetos o las cortinas de nuestras casas. Este TTM tiene un efecto negativo sobre el entorno y la calidad del aire que se produce cuando reacciona y entra en contacto con oxidantes y componentes del ambiente, logrando contaminantes secundarios y, además, que “la polución se mantiene hasta seis meses después de dejar de fumar”, asegura el Dr. Segismundo Solano.

Algunas plantas como el la Cinta, la Areca Palma, el Helecho o el Bambú absorben toxinas y pueden mejorar la calidad del aire interior. (Foto: Getty)

Y es quela contaminación derivada del tabaco se mezcla, además,  con el polvo y queda adherida a la superficie de los muebles de tu casa durante meses, causando un grave riesgo en la salud, sobre todo en la de los miembros más vulnerables de la familia.

Los más vulnerable al TTM son los niños “por su inmadurez inmunológica, desarrollo incompleto y tiempo de exposición al TTM” y, en España, se ha visto que hay un aumento de riesgo de cáncer en niños expuestos al TTM, alerta el experto. Las consecuencias pueden ser mucho peores de lo que se piensa, generando en ellos afecciones pulmonares, alergias y patologías respiratorias crónicas.

Además, no solo contamina los espacios cerrados, como los hogares donde viven niños, sino también espacios abiertos. Y, en este sentido está aumentando la preocupación por los llamados contaminantes emergentes, ya que no solo existen vertederos de prescripciones farmacéuticas y no farmacéuticas, sino que también se están encontrando sustancias químicas industriales y de los hogares, entre ellas nicotina y cotinina.

Precisamente, la nicotina y los productos de su degradación se encuentran en aguas residuales y pueden persistir en plantas de reciclaje. Hasta dos tercios de las colillas del tabaco acaban en el medio ambiente. Esto es lo que se llama “tabaco de cuarta mano” (TCM). De estas colillas no sólo son un problema los residuos tóxicos, sino también los productos químicos tóxicos que contienen y que acaban como basura que termina en las calles, desagües, el agua y el mar, y lo contaminan todo.

¿El remedio más eficaz? Para eliminar los efectos del humo debes ventilar a diario tu casa y utilizar un purificador de aire de calidad y alta densidad, con el que se pueda eliminar el olor y los componentes químicos y nocivos que se desprenden al fumar y quedan adheridos al humo y al aire que circula en los espacios en los que se ha fumado. 
¿Conocías el alcance del impacto del tabaco? ¿Habías oído hablar de la enfermedad del tabaco verde?

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