La autoexploración ya no es el estándar de oro para la prevención del cáncer de mama

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Las autoexploraciones mamarias ya no estarían entre las estrategias de prevención para ayudar a la detección precoz del cáncer de mama (el segundo cáncer más prevalente, precedido por el de pulmón, y el más prevalente y mortal en población de sexo femenino en el mundo), sino que se consideran una herramienta al servicio de las pruebas validadas científica y medicamente. (Foto: Getty)
Las autoexploraciones mamarias ya no estarían entre las estrategias de prevención para ayudar a la detección precoz del cáncer de mama (el segundo cáncer más prevalente, precedido por el de pulmón, y el más prevalente y mortal en población de sexo femenino en el mundo), sino que se consideran una herramienta al servicio de las pruebas validadas científica y medicamente. (Foto: Getty)

El cáncer de mama es el tumor que con más frecuencia se diagnostica en la mujer española. Se estima que en este año aproximadamente 33.375 mujeres serán diagnosticadas de cáncer de mama. No obstante, el pronóstico es cada vez mejor y, a día de hoy, la supervivencia media relativa del cáncer de mama en España a los cinco años del diagnóstico es, de manera global, del 89,2 por ciento, siendo mayor en fases tempranas (estadio I) con tasas de supervivencia por encima del 98 por ciento, pero menor en fases muy avanzadas (estadio IV) en las que la supervivencia desciende al 24 por ciento. 

En los últimos años ha aumentado la controversia en torno a cuál es la mejor forma de detectar tumores mamarios en estadios más tempranos. Aunque muchos médicos siguen explicando a las mujeres cómo realizarse autoexploraciones, cada vez más profesionales consideran que hay que poner el foco en otras medidas, ya que no parece que estas funcionen del todo, y puede que causen más daño que bien. El debate ha ido evolucionando desde los años 90 apoyándose en estudios e investigaciones científicas y saltando del circuito médico, a las propias consultas y a las páginas de los periódicos y la prensa especializada, tal y como recoge este artículo del portal estadounidense WeelandGood.

"Nunca se ha demostrado que los autoexámenes de mama disminuyan la mortalidad por cáncer de mama", cuenta a este medio la doctora Deborah Lindner, MD, directora médica de Bright Pink, una organización sin ánimo de lucro dedicada a la educación, el apoyo y la detección temprana sobre el cáncer de ovario y de mama. Esto significa que las mujeres mueren de cáncer de mama al mismo ritmo, bien se realicen autoexámenes de mama y mamografías, o simplemente se salten el autoexamen y realicen mamografías como se recomienda".

Además, Lindner considera que, las autoexploraciones mamarias pueden causar mucha ansiedad innecesaria. "Hacerse un autoexamen mensual de los senos te hace pensar que es tu responsabilidad detectar su propio cáncer y esto puede conducir a un aumento de la ansiedad, la depresión y el miedo", dice. "La autoexploración también aumenta la posibilidad de encontrar un bulto que no sea cáncer, añade, lo que puede llevar a pasar por pruebas, biopsias y cirugías innecesarias que son costosas y pueden agregar estrés adicional".

Una declaraciones poco usuales que aparentemente van en contra de la creencia generalizada de que las autoexpliraciones salvan vidas. Pero como sabes, las cosas no siempre son lo que parece, y hay que ir más al meollo del asunto antes de sacar conclusiones. Así que intentaremos analizar la situación un poco más.

La autoexploración mamaria es una técnica basada en la observación y palpación que la mujer se hace de sus mamas delante de un espejo recorriendo toda la mama, sin olvidar el pezón ni la axila. Nos han hecho creer que las autoexploraciones ayudan y que basta con estar un poco atenta para notar cualquier cambio en los senos y, si se aprecia alguno, acudir con rapidez al médico, que desde luego es el único capacitado para valorar por medio de pruebas específicas, como la mamografía, ecografía o resonancia magnética si se trata de un cáncer de mama.

Sin embargo, no todo es tan sencillo. Algunos especialistas cuestionan que la autoexploración mamaria sea necesaria para la prevención del cáncer de mama. ¿Por qué? La literatura médica ha arrojado evidencias que sugieren que la autoexploración mamaria se asocia a una biopsia negativa por malignidad, es decir, que de encontrarse una lesión mediante la autoexploración mamaria es altamente sugestivo de ser un falso positivo de cáncer de mama, habiendo sometido a la paciente a una prueba invasiva con los riesgos físicos y psicológicos que comporta una biopsia mamaria para diagnosticar un cáncer.

Por su parte, la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM) apunta que la autoexploración ha sido propuesta como prueba de cribado pero no hay evidencia de que reduzca la mortalidad a pesar de que en muchas ocasiones el diagnóstico de cáncer entre las mujeres que habían practicado la autoexploración se efectuaba en estadios más precoces. Pero si una mujer elige la autoexploración periódica, los profesionales consideran que debería recibir instrucciones en cuanto la técnica (no sirve hacerlo de cualquier manera), y además tendría que ser revisada igualmente en los exámenes médicos rutinarios. Por otro lado también destacan la necesidad de comunicar al médico la detección de cualquier nuevo síntoma; así mismo tendría que ser informada sobre los potenciales beneficios, limitaciones y perjuicios (principalmente la posibilidad de falsos positivos. Y la realidad es que rara vez se cumplen todos estos requisitos.

En lo que no hay duda es en la importancia de la detección temprana del cáncer de mama mediante revisiones periódicas, el uso de la mamografía y otras técnicas fundamentales que cambian el pronóstico de la enfermedad.El diagnóstico precoz es vital pues de él dependen las posibilidades de curación, que pueden ser del cien por cien si se detecta a tiempo.

Por otro lado, los autoexámenes estarían evitando que algunas mujeres retrasen el momento de someterse a mamografías por miedo a los efectos de la radiación al considerar que si no notan nada mediante la palpación no hay peligro. Sin embargo, a día de hoy la mamografía es la prueba más fiable actualmente para detectar el cáncer de mama. 

"Su efecto protector se ha confirmado para las mujeres en edades comprendidas entre los 50 y 69 años. En este grupo de edad, los numerosos estudios han demostrado que se puede adelantar el diagnóstico en 2-4 años, detectando tumores en estadios más precoces (menores de 1 centímetro en más de la mitad de los casos y sin afectación axilar en más del 75 por ciento) y reduciendo la mortalidad causa específica en un 20 por ciento", afirman desde la SEOM.

A pesar de esto, la mamografía tampoco está exenta de polémica, no hay acuerdo sobre la edad de inicio de esta prueba (los organismos internacionales aconsejan que se realice a partir de los 40 años) ni sobre los posibles perjuicios. Las mujeres sanas que disponen de Tarjeta Sanitaria reciben una invitación a unirse al programa de cribado cuando llegan a una determinada edad, que varía en función de cada comunidad autónoma.. No obstante, si la paciente tiene alto riesgo de padecer cáncer de mama -por antecedentes familiares u otros factores-, el especialista puede pedirlas antes de esta edad.

El objetivo de esta prueba es detectar prematuramente lesiones que pueden aparecer en la mama, incluso, en algunas ocasiones en fases premalignas, cuando la paciente no presenta síntomas y no se pueden palpar, por lo que solo es posible descubrirlas mediante la mamografía.

Todo esto ha llevado a un cambio de percepción en el abordaje del cáncer del mama y su prevención. Con los datos actuales, los médicos consideran que el cribado mediante autoexamen de la mama no debe ser recomendado. Es más, tampoco existe evidencia para recomendar como método de cribado la exploración de las mamas por un clínico.

Esto no quita que las mujeres deban estar al tanto de cambios en sus mamas y consultar a los servicios asistenciales en este caso. Pero hoy en día existen programas de cribado poblacionales para su detección precoz mediante pruebas validadas que nos ayudan a llegar un diagnóstico rápido, permitiendo a los médicos abordar mejor la enfermedad. Por ejemplo, y para contextualizar, en España la mamografía es el método de cribado de elección habiéndose demostrado una reducción de mortalidad de al menos un 20 por ciento, siendo actualmente las mayores beneficiarias del cribado las mujeres de entre 50 y 75 años mediante mamografía bianual.

Además, la mamografía es la técnica utilizada más eficaz para detectar anomalías hasta 2 años antes de que sean palpables (recuerda que la cubre la Seguridad Social), y es la única herramienta de detección temprana del cáncer de mama capaz de reducir las muertes causadas por la enfermedad. Es decir, que puede haber un cáncer de mama en proceso y con las autoexploraciones no siempre se notaría. Por eso, aunque no está de más (constituye una herramienta de detección 'opcional'), los especialistas de la Asociación Española contra el Cáncer (AECC) no recomiendan como único método de detección la realización de autoexploraciones. Sino que solo es un método de revisión útil y esencial si se combina con mamografías y el resto de pruebas.

En este sentido también es importante saber que las autoexploraciones pueden ser particularmente ineficaces en las mujeres con senos densos, lo cual es un problema, dado que son justo las que tienen más probabilidades de desarrollar cáncer de mama.

Según los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), el 50 por ciento de las mujeres entran en la categoría de senos "uniformemente densos" o "extremadamente densos". Y resulta, tal y como señala Lindner que, "los senos densos, así como los fibroquísticos, son muy difíciles de examinar, tanto para un paciente como para un médico porque el tejido denso puede dificultar la identificación de bultos cancerosos al tacto. Por eso, la obtención de imágenes con mamografía 3D es mejor para determinar si algo es preocupante. Si una mujer nota un cambio o algo preocupante, son las imágenes, no el autoexamen, lo que determinará si es necesaria una biopsia".

A la vista de esto parece que sí hay un consenso sobre la verdadera función de las autoexploraciones mamarias ya que a las opiniones de los expertos se suman las investigaciones, que han mostrado que las mamografías anuales pueden ayudar a detectar los cánceres de seno en forma temprana, etapa en la que hay mayores posibilidades de curación y donde existe la posibilidad de realizar terapias conservadoras de los senos. 

Recuerda que las pruebas de detección del cáncer de mama pueden incluir pruebas de laboratorio que evalúan la sangre y otros fluídos, pruebas genéticas que buscan marcadores genéticos heredados asociados a la enfermedad, y exámenes por imágenes que producen imágenes del interior del cuerpo. Por eso lo principal es acudir a tu médico regularmente o si notas alguna anomalía en las mamas. También aconsejan llevar hábitos de vida saludables, comer sano, realizar ejercicio físico y acudir a revisiones periódicas. 

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