La asignatura pendiente de las series españolas: una mayor diversidad racial

Las nuevas plataformas han cambiado el consumo de los contenidos audiovisuales, arriesgando con tramas más complejas destinadas a un público más adulto y no tan familiar, y apostando por un número mayor y más variado de intérpretes.

(©FOX)

Sin embargo, en España -como en Estados Unidos donde todavía hoy se recuerda el discurso de Viola Davis en los Emmy 2015 reivindicando el papel de la mujer afroamericana- estamos un paso por detrás de otros países a la hora de reflejar una mayor diversidad racial en nuestros títulos.

Una circunstancia que la apreciamos, sin ir más lejos, en Movistar+. Aún me viene a la cabeza cómo Velvet Colección presentaba el pasado año un personaje iraní interpretado por el catalán Andrés Velencoso que fue clave en el desarrollo de la historia. El propio actor me explicaba en una entrevista cómo además decidieron ocultar el acento de Omar Ahmadi porque “hubiera quedado una cosa muy rara o tenía que haber hecho un trabajo desde mucho tiempo”. No cuela. Sinceramente creo que lo que desentona es la propia figura de un actor español para este rol pudiendo hacer un casting más complejo y diverso.

(©Movistar+)

Todavía hoy, aunque hemos avanzado a la hora de crear propuestas igualitarias y queda patente una mayor concienciación del papel de las actrices incluso centrando la trama mediante la relación de amistad entre dos mujeres, seguimos teniendo como asignatura pendiente la inclusión de actores de diversas nacionalidades. De hecho, se sigue recurriendo a los estereotipos y éstos acaban copando los roles de personajes mafiosos, ilegales como Óscar Reyes de Aída o yihadistas como en Los Nuestros 2.

Afortunadamente, parece que la tendencia se está invirtiendo y El Príncipe ya no es la única excepción, al sumergirse en la vida de una familia musulmana de la barriada ceutí y contar entre sus filas con Ayoub El Hilali, de origen marroquí. Aunque, todo hay que decirlo, en un papel secundario al igual que sucedió en Mar de plástico con el dominicano Will Shephard y, más recientemente, en Matadero con Merjoddy Bermúdez.

(©Netflix)

Un protagonismo más centralizado ha tenido Mina El Hammani, Nadia en Élite, aunque su caso también es peculiar porque la procedencia de la actriz se convierte en el rasgo definitorio de su trama descubriéndonos no sólo los rechazos a los que se enfrenta de primeras en un centro de estudios clasista sino añadiendo lo que puede implicar para una mujer llevar velo o no.

La medalla de oro, no obstante, es para Vis a vis, una de las ficciones españolas más diversas en todos los sentidos que ha encontrado su continuación en la pequeña pantalla con los personajes encarnados por Maggie Civantos y Najwa Nimri. Tras su salto a FOX, la serie carcelaria centró su trama en las presas chinas encabezadas por la intérprete Huichi Chiu, además de en la funcionaria mexicana interpretada por Adriana Paz. Y el resultado fueron unos capítulos sublimes que reivindicaron la diferencia en la televisión.

(©FOX)

“Vis a vis es muy importante porque tiene un montón de mujeres protagonistas que ya no solo es una cuestión de diversidad sino de romper arquetipos. No por el hecho de ser una persona de nacionalidad china tienes que tener el personaje de vender rosas”, apuntó en la presentación de la tercera temporada Abril Zamora quien además ha logrado el hito de encarnar a la presa transexual Luna Garrido.

Considero que la televisión pública debería asumir primeramente el liderazgo e imponer esta diversidad en sus producciones. He percibido un atisbo de abordar la trama del racismo en La otra mirada que en esta segunda temporada recién terminada ha otorgado un papel clave al fichaje de Dariam Coco, actriz nacida en Lanzarote pero con sangre de Guinea Ecuatorial por vía paterna que ha encarnado a la nueva alumna de la Academia de Señoritas.

En este sentido, a causa de su color de piel el personaje de Inés revolucionó el centro de estudios de Sevilla porque pasa de ser una huérfana que se busca la vida como puede en la calle a una compañera más que se labra su propio hueco en la elitista residencia.

Vale que nos encontremos en la edad de oro de la ficción nacional, con títulos como La casa de papel arrasando en medio mundo, pero también es verdad que se necesita, y diría yo con urgencia, una mayor responsabilidad para representar nuestra sociedad en conjunto y no un pequeño universo dominado por las caras blancas. Sólo añadiré dos palabras más: visibilidad y normalización.

Y tú, ¿consideras que se está produciendo una apertura real en series españolas a intérpretes de otras razas o que se está dando la espalda por sistema a la heterogeneidad de personajes?

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