La 'democracia infecciosa': lo que hemos conseguido por no vacunar a nuestros hijos

Meningitis, sarampión y otros peligrosos virus que nos acechan (a todos)

El sarampión sigue siendo una de las principales causas de muerte entre los niños de todo el mundo y, lamentablemente, Europa no se ha salvado, afirma la OMS. (Foto: Getty)

Las vacunas no son solo cosa de niños o viajes exóticos, tampoco es algo que debiera estar en manos de ricos o pobres ni debería depender de si somos o no fanáticos de la medicina natural. Las vacunas evitan cada año seis millones de muertes en todo el mundo y han sido una de las principales estrategias en materia de Salud Pública en los últimos dos siglos.

Sin embargo, el desconocimiento, el miedo y los falsos mitos las han convertido las vacunas en objeto de críticas y rechazo por un sector cada más amplio de la población. 

En países con un alto nivel de desarrollo económico y sociosanitario existe una  desafección, cuando no un movimiento activo frente a las vacunas que, advierten los expertos, no debemos alentar con actitudes erráticas y poco rigurosas. Al contrario, los expertos recuerdan que evitan muertes y son programables a lo largo de toda la vida.

Para arrojar luz sobre este controvertido tema, nos hemos puesto al habla con los médicos y especialistas más reconocidos en vacunación. Mira lo que dicen, y luego ya, piensa en lo que tú vas a hacer al respecto.

“Se deberían prescribir mucho más (las vacunas) por formar parte de un `estilo saludable de vida´ que abarca desde la niñez a la senectud”, afirma el doctor Raúl Ortiz de Lejarazu Leonardo, Jefe del Servicio de Microbiología del Hospital Clínico de Valladolid (España).

En los últimos años ha habido un rebrote de enfermedades que se creían erradicadas porque los virus se está propagando rápidamente entre la población que decide no vacunarse, aquellos que no tienen acceso a la inmunización y entre los que no pueden tratarse debido a condiciones de salud subyacentes.

Ante esto, la OMS insiste en la necesidad de que los niños reciban dos dosis de vacuna y de que los adultos que no estén “totalmente inmunizados” o no estén seguros de su estado de inmunidad, se vacunen.

Los expertos insisten en que es vital cumplir la cobertura de vacunación entre adolescentes, adultos y grupos de población vulnerables. (Foto: Getty)

No se trata únicamente de prevenir enfermedades leves o comunes como la gripe o el rotavirus  (que afecta prácticamente al cien por cien de los menores en sus primeros 2 años de vida), sino que los expertos en salud también tienen como objetivo favorecer la concienciación sobre la importancia de la protección del viajero o la situación de enfermedades que no son frecuentes en España pero sí en otros países de un mundo cada vez más interconectado.

Vivimos en un mundo cambiante inmerso en un proceso de globalización donde las enfermedades infecciosas traspasan fácil y rápidamente las fronteras, por ello la vacunación de los viajeros internacionales es una estrategia fundamental para la prevención de las enfermedades infecciosas.

“La denominada democracia infecciosa se da cuando un virus es capaz de infectar a animales y a humanos, y dentro de la especie humana a lactantes, niños, adolescentes e incluso adultos, tanto en países industrializados como en vías de desarrollo; los rotavirus cumplen escrupulosamente todos esos supuestos, por ello se les denomina `virus democráticos´”, explica el doctor Ortiz de Lejarazu.

Recientemente, la Región Europea de la Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de que en el último año 35 personas han muerto en Europa por sarampión, especialmente en países como Italia, Rumanía, Alemania y Portugal. En EEUU hasta el propio Barack Obama tuvo que hacer un llamamiento popular ante un brote que afectó a más de 100 personas. No es el único problema que tenemos, también están aumentando los casos de meningitis y diferia.

Normalizar la vacunación y reponer las ‘caducadas’ garantiza la erradicación de enfermedades graves. (Foto: Getty)

En España existen altas tasas de cobertura vacunal, lo que ha motivado que la población y algunos profesionales perciban como  remota la posibilidad de que se produzcan casos de enfermedades muy frecuentes en la era prevacunal como por ejemplo el sarampión, la poliomielitis o la difteria.  Enfermedades que, en su mayoría,  no tienen un tratamiento  específico y que pueden producir muertes y graves secuelas.

En Italia, los casos de sarampión en 2017 ya ascienden a 2.395, de los cuales el 90 por ciento no estaban vacunados. Una auténtica emergencia sanitaria que amenaza con extenderse, y que ha obligado a este y otros países europeos como Alemania a obligar por ley a vacunar a los niños con multas de hasta 7.500 euros.

“Sin embargo, según apunta la Dra. Rosa Albañil, coordinadora del grupo de Patología Infecciosa de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), en países de nuestro entorno (Rumania pero también Francia, Alemania, Polonia, Ucrania, Suiza e Italia) se está produciendo en los últimos años un aumento continuo en los casos de sarampión, con resultado de muerte en algunos casos”.

Por eso, los pediatras recuerdan que la inmunización es un  proceso  dinámico que obliga a una revisión continua  de los calendarios vacunales, “para adaptarlos a los  cambios y teniendo en cuenta la  existencia  de factores de riesgo, no siempre ligados a problemas de salud sino también a estilos de vida y desplazamientos geográficos, que precisen vacunas especiales”, señala la Dra. Albañil.

Además del beneficio personal que supone protegernos de la enfermedad, la Dr. Isabel Moneo, pediatra del Centro de Salud (C.S.) Fuentes Norte de Zaragoza (España), señala que “las vacunas son un acto de responsabilidad social que permite crear una protección que abarca al resto de la población no vacunada. Las vacunas salvan vidas”.

La vacunación, en suma, constituye una medida esencial en la prevención y control de enfermedades infecciosas inmunoprevenibles y en la promoción de la salud. En este sentido, el establecimiento de un calendario y un registro vacunal únicos, en el marco de una historia de salud única para todas la Comunidades Autónomas, además de garantizar la igualdad, contribuiría a prevenir los errores producidos en el proceso de inmunización.

Además de la necesidad de mejorar los registros de vacunación, a su juicio, disponer de algún tipo de ‘cartilla vacunal’ para toda la vida, que permitiese llevar un control más riguroso de las vacunas que se reciben una vez pasada la infancia podría ser una solución adecuada para mejorar esta cobertura. “Yo llevo 20 años reclamando que cualquier persona que acuda a un centro de vacunación, por ejemplo, porque se va de viaje, exija el certificado de las vacunas que recibe. Un carnet devacunación en el adulto facilitaría mucho el trabajo de los sanitarios a la hora de saber qué vacunas se han recibido, cuáles faltan…  Y el que se beneficiaría sería siempre el paciente”, subraya.

“Igual que todos tenemos un DNI o un pasaporte o carnet de conducir, ese documento sería un buen instrumento y facilitaría la coordinación entre Primaria y los hospitales o incluso en traslados entre comunidades autónomas”, señala el Dr. José María Bayas, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.

Al margen de las recomendaciones individualizadas, en función de la edad o el historial médico y características de cada persona, este especialista recuerda que un adulto sano debería recibir una serie de ‘vacunas de repesca’ que en su momento no recibió porque no estaban disponibles.

“Es el caso de la vacuna frente a la hepatitis B que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda para toda la población; o la vacuna frente al virus del papiloma humano (VPH)”. A éstas habría que añadir además “la vacuna antigripal anual, la vacuna antineumocócica, la vacuna del herpes zóster, lavacuna frente al sarampión y la varicela (en ausencia de vacunación anterior o padecimiento de la enfermedad) y las dosis necesarias de recuerdo para la protección antitetánica así como la de la tosferina y la de la gripe en embarazadas”.

“Incluso una cartilla de vacunación para adultos ayudaría a un mejor control de las inmunizaciones”, señala el Dr. Bayas.

Según este especialista, igual que todos tenemos un DNI o un pasaporte o carnet de conducir, ese documento sería un buen instrumento y facilitaría la coordinación entre Primaria y los hospitales o incluso en traslados entre comunidades autónomas y a la larga, en otros países evitando crisis sanitaria”, concluye el Dr. Bayas.

Ahora, la decisión está en tus manos, ¿qué vas a hacer?

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