La adicción silenciosa que deriva en situaciones preocupantes

El caso de la niña de 9 años en rehabilitación por adicción a Fortnite tras engancharse tanto que se hizo pis encima para seguir jugando ha hecho saltar todas las alarmas. Una experta nos dice cómo evitarlo

Hay que estar atento y buscar ayuda profesional si se detectan en el menor comportamientos hostiles o un deseo de estar continuamente despierto para poder jugar. (Foto: Getty) Una

La tecnología y los juegos relacionados con ella nos han parecido inocuos hasta ahora, que parece que se nos ha ido un poco de las manos. Ya no hay duda: la permanente exposición a Internet resulta perjudicial para la salud física y mental.

El ejemplo de esta menor nos tiene que servir para ver qué puede llegar a suceder. Su estado totalmente dependiente de la menor, pasaba hasta 10 horas al día jugando, nos ha abierto los ojos a la realidad: muchos padres no saben lo que hacen sus hijos y no son conscientes de los peligros a los que se enfrentan ni del grado de adicción que tienen. Y no son los únicos, cada vez más adultos sufren este tipo de trastornos.

Por este motivo, nos hemos puesto al habla con una experta en psicología para que nos enseñe a identificar este tipo de adicciones entre niños y nos de las claves para tratarlas. También nos va a contar qué podemos hacer para prevenirlo y permitir el juego de forma saludable.>

La OMS ha catalogado la adicción a los juegos online como un trastorno de salud mental. (Foto: Getty)

“Es un caso muy grave que no tiene que asustarnos, pero sí ponernos en alerta sobre las cosas
que pueden llegar a pasar, nos cuenta la Dra. Arantza Pérez Mijares, psicóloga en Doctoralia. Los padres de esta niña ni siquiera sabían que jugaba mientras ellos dormían. Este caso es la suma de muchos fallos. De una falta de control, por un lado, y de unas campañas promocionales muy agresivas dirigidas específicamente a preadolescentes por otro”.

En realidad, no es tan difícil darse cuenta de que algo va mal. Se trata de observar. Hay bastantes signos que pueden indicar que nuestro hijo tiene un problema:

  1. Si pasa más tiempo del debido jugando,
  2. Si cuando le decimos que pare sufre bruscos cambios de humor,
  3. Si se siente triste o enfadado sin motivo,
  4. Si baja su rendimiento académico,
  5. Si está siempre cansado.

Es decir, no hay un sólo indicativo, sino que suele haber varios que van a indicar en la misma dirección. En cualquier caso, ante la duda, hay que consultar a profesionales.

¿Qué tiempo máximo de juego sería el aconsejable?

Los padres son quienes tienen que limitar las horas de juego con las videoconsolas. Pero, no se trata de prohibir de forma gratuita, no. Se trata de generar alternativas de ocio que incluyan a toda la familia, de modo que el menor se va a sentir integrado y con una buena autoestima.

Prohibir sin dar alternativas no suele ser una buena idea. Además, los padres tenemos la obligación de dar ejemplo también en el uso de la tecnología, ya que nuestros hijos no van a hacer lo que les digamos, sino lo que vean que hacemos. Hay un enorme componente imitativo.

Por otro lado, no es cuestión de generar miedo. Hay que explicarles las cosas, sin ser alarmistas y con un lenguaje adecuado para su edad. Eso del “por qué lo digo yo” o “yo sé lo que es bueno para ti” no vale para nada. Los videojuegos están aquí para quedarse y son una alternativa de ocio más, pero no la única. Hay que educar en el uso, no en el abuso.

Varios estudios han demostrado que los niños que dedicaban más de nueve horas tienen problemas conductuales, falta de habilidades sociales y trastornos del sueño. (Foto: Getty)

Claves para prevenir conductas adictivas

  • Es importante que el menor se sienta integrado y querido dentro de su entorno familiar; eso potenciará su autoestima, algo que le va a proteger siempre.
  • Además, los padres tienen que ser ejemplo en el uso de la tecnología. Para ello deben establecer unas normas para toda la familia: los móviles por la noche se quedan en el salón, cargando. El ordenador también estará siempre en una zona común, no en el dormitorio de los niños.
  • Generar alternativas de ocio en familia: excursiones, juegos, etc., donde todos los miembros de la familia participen.
  • Fomentar el diálogo es también un punto muy importante. No permitiremos móviles en la mesa, a la hora de las comidas, ni la tele tampoco. Es preciso favorecer el diálogo y la confianza con los hijos y las horas de las comidas es un buen momento para compartir experiencias y dialogar de forma distendida.
  • Es muy importante también la práctica deportiva y si ésta puede ser de equipo, mejor. El deporte en general y los deportes de equipo en particular son una buena escuela de valores.

¿Y si nos salen con eso de “a mis amigos les dejan”?

Ese es un argumento que todos hemos empleado alguna vez, ¿no es cierto? Y seguro que recuerdas lo que te contestaba tu madre, que siempre tenía que ver con tirarse de un puente, ¿verdad?

En este caso la experta es muy clara: “Los padres no tienen que entrar en ese tipo de argumentos. En nuestra casa somos nosotros los que establecemos las normas. La autoridad y las normas las ponen los padres, no los hijos. Y lo que se haga en otras casas sencillamente es otro modelo diferente al nuestro. Si nosotros tenemos fé en nuestro modelo educativo no vamos a cambiar de opinión fácilmente, ¿verdad? No sería un buen ejemplo para nuestros hijos. Nuestros valores de hoy serán los suyos mañana”.

¿Podemos meternos en su ordenador, tablet o móvil?

Es una falta de respeto “investigar” en la intimidad del menor. Si perdemos su confianza, entonces hemos perdido la partida. El uso de la tecnología se enseña y se educa desde que nacen. Potenciar la confianza con conductas sanas, dialogantes y respetuosas es más productivo que el hecho de que piensen que se les espía. Por tanto, siempre mejor un clima de confianza, diálogo y tolerancia para que, si hay un problema, los padres seamos la primera opción a la hora de pedir ayuda.

¿Pasas mucho tiempo delante de la pantalla? ¿Dejas que tus hijos lo hagan? ¿Crees que estar todo el día conectado afecta a nuestra vida?

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