Kim Kardashian, acusada de estropear el vestido de Marilyn Monroe que llevó a la gala MET

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Photo credit: Gotham - Getty Images
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Más de un mes después, la aparición de Kim Kardashian en la gala MET sigue generando controversia. Primero recibió fuertes críticas por someterse a una dieta y rutinas tan peregrinas como ponerse un traje de sauna un par de veces al día para lograr ponerse el icónico vestido con el que Marilyn Monroe cantó Happy Birthday a Kennedy. Ahora es acusada de haber causado varios desperfectos a la pieza original, a pesar de que apenas la lució durante unos pocos minutos para posar en la alfombra roja y después la sustituyó por una copia para disfrutar del resto de la gala.

El coleccionista Scott Fortner, al frente de la cuenta de Instagram @marilynmonroecollection y de una notable colección de objetos de la malograda actriz, ha publicado varias imágenes que evidencian los desperfectos que, según dice, Kim Kardashian ocasionó al vestido. Tal y como se aprecia en las imágenes disparadas en la exposición del museo Ripley's Believe It Or Not (Hollywood), donde está expuesto el diseño, la pieza presenta rasgaduras a lo largo del cierre trasero e incluso le faltan cristales y lentejuelas, quedando algunas de ellas pendiendo de un hilo. Si bien el museo, dueño de la pieza y responsable de habérsela prestado a Kim, aseguraba en un comunicado que “se tuvo mucho cuidado para preservar esta pieza de la historia de la cultura pop, priorizando su conservación gracias a la ayuda de conservacionistas, tasadores y archivistas de prendas y evitando cualquier modificación", las pruebas gráficas parecen afirmar lo contrario.

"¿Valió la pena?", se pregunta el coleccionista Scott Fortner, mientras que en comentarios algunos opinan que lo que ha ocurrido es comparable a "echar a perder un Picasso". Una comparación nada disparatada teniendo en cuenta que en 1999, el vestido se vendió por más de un millón de dólares en Christie’s, como parte de una subasta con varios objetos personales de la actriz, y más tarde, en 2016, se volvió a subastar por 4,8 millones de dólares. Posteriormente fue adquirido por el museo Ripley's Believe It Or Not y de ahí acabó en manos la influencer y empresaria por una noche.

El propio Bob Mackie, diseñador encargado de los bocetos del vestido original (la ejecución corrió a cargo de Jean-Louis), se posicionó en contra de que Kim Kardashian llevara el vestido. "Fue diseñado para Marilyn Monroe y no se debería ver a nadie más con ese vestido", dijo a Entertainment Weekly. Una opinión compartida por conservadores e historiadores de moda, que aseguraban que un tejido con más de 60 años de historia era demasiado frágil para ser lucido por la reina de la telerrealidad.

A pesar de las advertencias, Kim se empeñó en embutirse en el diseño haciendo una dieta que no fue suficiente. Tras la gala MET, celebrada el primer lunes del pasado mayo, reveló que la cremallera trasera no cerraba por completo y ese fue el motivo por el que utilizó un abrigo blanco con el que cubrió estratégicamente esa zona durante su paso por la alfombra. En un vídeo publicado por el propio museo dueño de la pieza puede comprobarse cómo, a pesar de la ayuda de un equipo de varias personas, Kim logra meterse en el vestido con muchas dificultades.

Por el momento, Kim Kardashian no se ha pronunciado al respecto. Tampoco lo han hecho los portavoces del museo, si bien es cierto que fuentes cercanas a Kim han asegurado que el vestido no sufrió ningún daño y que las fotos son falsas. Mientras tanto, la infuencer disfruta de unos días en la playa junto a su pareja, el cómico Pete Davidson. Allí permanece alejada de cualquier otro vestido histórico susceptible de acabar en sus manos.

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