El defensor judicial de Kiko Rivera en la herencia de Paquirri le quita la razón

Anna Sanchez
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Kiko Rivera acapara titulares en su particular guerra contra su madre, Isabel Pantoja. Su principal queja es la presunta estafa a la que le sometió la tonadillera para que, sin saberlo, le cediera la mitad de la finca Cantora.

El DJ ha pedido a sus abogados que revisen el testamento original de su padre, Paquirri, para ver si realmente él le dejó el 100% de Cantora a su hijo Kiko Rivera con usufructo vitalicio a Isabel Pantoja.

De ser así Isabel habría engañado toda su vida a Kiko según él mismo afirma pero ¿y si el joven está equivocado? 'Look' ha conseguido una entrevista en exclusiva con Ramón Calderón, el defensor judicial de Kiko en la herencia de su padre y él, le quita la razón al DJ.

Ramón Calderón asegura que él defendió los intereses de Kiko Rivera dado que el niño no tenía ni un año cuando murió su padre y, obviamente, no podía representarse legalmente a sí mismo. El defensor judicial explica al citado medio que Paquirri dejó escrito que ninguna de las madres (Isabel y Carmina) actuara en nombre de sus hijos al repartir su herencia.

El abogado asegura que luchó muchísimo “para que Kiko no saliera perjudicado” y, respecto a la portada de ‘Lecturas’ en la que Rivera asegura que él no cedió nunca Cantora a su madre a sabiendas sino que se fió y firmó lo que ella le pidió, Ramón asegura que hubo un consenso completo en cuanto a esas adjudicaciones.

Según Calderón se tardo tres años en negociar tanto con Fran y Cayetano Rivera como con Isabel Pantoja y él, en representación de Kiko. Si no hubieran llegado a un consenso, se habría celebrado un juicio, asegura.

El último testamento de Paquirri data de 1983, justo antes de casarse con Isabel Pantoja. Según recoge ‘Semana’, la cosa quedaba así: el 45% de los bienes de Paquirri y la finca Cantora quedaban para Isabel Pantoja y Kiko. El 40% y la finca Los Rosales iba a parar a manos de sus hijos mayores: Fran y Cayetano. El 15% restante y la finca El Robledo se las quedaron su padre Antonio Rivera y sus tres hermanos.

Ramón Calderón mantiene que “Paco lega a su viuda solo el usufructo de la mitad del tercio de libre disposición, más la cuota vidual legítima que se obtiene del tercio de mejora. Sin embargo, Isabel Pantoja inscribe en el registro de la propiedad el 52’40 de la finca Cantora. Es dueña de más de la mitad de la finca.”

Cuando se le pregunta al abogado si Isabel decidió conmutar ese usufructo por su cuenta, tiene claro que no: “No, fue decisión de todos. Había unos albaceas y un partidor contador. Yo representaba a Kiko, al pequeño, y Antonio Ordóñez a sus nietos, Francisco y Cayetano. Entre todos buscamos una solución. Tuvimos que hacerlo el último día después de 3 años de no llegar a un acuerdo con nadie. Lo que se hizo fue valorar el usufructo de la viuda, en función de unos años y de unas tablas establecidas y adjudicar. Paquirri había luchado mucho por la vida y murió luchando. Tenía, sobre todo, patrimonio inmobiliario, así que lo que se hizo fue valorar Cantora y se le adjudicó al niño, dentro de los dos tercios que le correspondía, junto con su madre.”

Tras esta revelación, la pregunta es clara: ¿no sale muy perjudicado Kiko al conmutarse ese usufructo? “No”, responde Ramón y prosigue, “cada cual recibió la parte que le correspondía del patrimonio del que fallece.”

Por último, el defensor judicial de Kiko Rivera asegura que “si él quisiera vender ahora la parte de la finca que le corresponde, está en su derecho.” eso sí, no tiene tan claro que le pueda reclamar nada a su madre a nivel legal respecto al % de ella dado que “Paquirri deja un legado y a partir de ahí, nombra unos albaceas para que cumplan con la función en la mejor manera posible, de la manera más justa y sin perjuicio para ninguno”, y así sostiene que se hizo.

Esta versión de Ramón Calderón deja desarmado a Kiko y demostraría que no hubo estafa alguna por parte de su madre sino que se acordó así entre los responsables legales al morir su padre. Eso sí, si Pantoja no tiene nada que ocultar, ¿por qué a día de hoy sigue sin llamar a su hijo para decirle que se equivoca? Algo sigue sin cuadrarme…

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