Qué ocurre cuando el páncreas no funciona bien y qué se puede hacer

Mónica De Haro
·6 min de lectura

Junto con las piedras o cálculos biliares, el alcoholismo crónico, la obesidad y el sobrepeso como factores de riesgo, la pancreatitis puede darse en casos de personas operadas de cirugía abdominal u otras intervenciones, algo similar a lo que le ha ocurrido al colaborador de Sálvame, Kiko Matamoros

Gtres
Según informa 'Sálvame', Kiko Matamoros ha sufrido fuertes dolores abdominales tras su operación de vesícula debido a una pancreatitis. (Foto: Gtres)

El páncreas es un órgano fundamental ubicado en el abdomen, a la altura del estómago y detrás de una ‘cortina’ formada por el peritoneo, que es una membrana que cubre de forma interna la cavidad abdominal.

La inflamación del páncreas o pancreatitis se suele relacionar con el consumo de alcohol pero también puede desarrollarse cuando la vesícula biliar presenta cálculos o piedras (litiasis), ya que estas pueden quedarse enclavadas en este camino común.

A quién puede afectar

La pancreatitis suele afectar a personas mayores de 35-40 años que presentan antecedentes de problemas en la vesícula o vías biliares (cuando la vesícula biliar presenta cálculos o piedras -litiasis-, estas pueden quedarse enclavadas en este camino común) o de alcoholismo. En este último caso, la aparición puede ser muy prematura, en personas de incluso 25 o 30 años.

La pancreatitis aguda es un padecimiento cuya gravedad depende en buena medida de las causas que lo hayan provocado, y sus perspectivas de curación en la mayoría de los casos son buenas. Pero, para evitar complicaciones, es importante realizar un diagnóstico temprano y tomar medidas inmediatas. (Foto: Getty)
La pancreatitis aguda es un padecimiento cuya gravedad depende en buena medida de las causas que lo hayan provocado, y sus perspectivas de curación en la mayoría de los casos son buenas. Pero, para evitar complicaciones, es importante realizar un diagnóstico temprano y tomar medidas inmediatas. (Foto: Getty)

Malos hábitos y factores de riesgo

La toma de medicamentos y algunos procedimientos médicos son otras de las causas que pueden provocar un mal funcionamiento del páncreas. Aunque, según señala el doctor Juan Carlos Meneu, jefe de Cirugía General y Aparato Digestivo en el Hospital Ruber Juan Bravo de Madrid: “entre el 65 y 75 por ciento de los casos son causados por colelitiasis (piedras en la vesícula) y abuso de alcohol”.

También puede aparecer debido a ciertos desequilibrios hormonales y por tener altos niveles de triglicéridos (un tipo de grasa que se encuentra en la sangre) o de calcio.

“Más raramente tiene un origen tumoral, genético, infeccioso o autoinmune”, apunta la doctora María de Madariaga, médico especialista responsable de la Unidad del Dolor del Hospital Infanta Sofía de San Sebastián de los Reyes, en Madrid, y miembro de la Sociedad Española del Dolor (SED). No obstante, es importante señalar que la pancreatitis (sobre todo si es crónica) podría ser un signo de patologías más serias como fibrosis quística o cáncer de páncreas.

La pancreatitis provoca una reacción inflamatoria muy dolorosa localizada en el páncreas. Si no se trata se podría producir un daño permanente que acabaría deteriorando sus funciones digestivas y endocrinas. (Foto: Getty)
La pancreatitis provoca una reacción inflamatoria muy dolorosa localizada en el páncreas. Si no se trata se podría producir un daño permanente que acabaría deteriorando sus funciones digestivas y endocrinas. (Foto: Getty)

Pero la pancreatitis aguda, la más común, puede acarrear muchos problemas y molestias ya que este órgano está estrechamente relacionado con las funciones digestivas y hormonales, libera hormonas imprescindibles para el control de los niveles de azúcar en la sangre como son la somatostatina, el glucagón o la insulina.

De ahí quela lesión del páncreas conlleve una pérdida de la capacidad de digestión de grasas y de proteínas ( con la consiguiente diarrea, pérdida de peso y dolor intenso en la digestión) así como la pérdida de función endocrina (con la aparición de diabetes mellitus por deficiencia de insulina)”, añade la doctora.

El síntoma más frecuente

El dolor se localiza en el epigastrio (la parte media-alta del abdomen, sobre el ombligo), y puede extenderse hacia la espalda como si “nos abrazara la cintura”, apunta Madariaga. Además es típico que el dolor aparezca de 20 a 30 minutos después del inicio de las comidas. Sobre todo si tienen contenido proteico, son grasas o se bebe alcohol.

“Las molestias en estos casos suelen incrementarse cuando el paciente está tumbado boca arriba; encuentra un cierto alivio si está inmóvil y acurrucado. También junto al dolor de la digestión son síntomas frecuentes que aparezcan nauseas y vómitos; y en casos más graves y dolorosos, el aumento de la frecuencia cardiaca, la sudoración o la aparición de fiebre”, añade.

Así se reconoce

  • Náuseas y vómitos.

  • Fiebre: puede aparecer como expresión de la propia inflamación o de la infección secundaria.

  • Pueden aparecer manchas cutáneas similares a moratones en los costados o cerca del ombligo.

  • Colapso cardiovascular: los casos más graves pueden evolucionar a esta situación.

Si es una pancreatitis aguda, suele presentarse de manera repentina y, a diferencia de la crónica, solo dura unos días. Aunque suele curarse con tratamiento médico, en ocasiones es necesario recurrir a la cirugía.

“Se trata de una enfermedad curable en la mayoría de los casos, pero es importante el diagnóstico lo más temprano posible y el tratamiento inmediato para evitar complicaciones”, apunta el Dr. Meneu.

Para un diagnóstico certero es necesario una buena exploración física. Además, el médico deber estar al corriente de la evolución de los síntomas y los hábitos de vida del paciente. Así podrá confirmar el diagnóstico de pancreatitis crónica o aguda y su gravedad, realizando pruebas de imagen (ecografías, radiografías y/o tac abdominal) con las que valorar las variaciones en el tamaño y forma del páncreas, y la presencia de calcificaciones pancreáticas, pseudoquistes, necrosis… Por último, realizando análisis de sangre y heces podrá estimar el deterioro de las funciones endocrinas y digestivas del páncreas.

Ante una pancreatitis aguda, los médicos suelen recurrir en principio al ayuno, la hidratación del paciente y, en caso de que sea necesario, la alimentación a través de sonda nasogástrica. El objetivo de estas primeras medidas es reducir la inflamación del páncreas, para después proceder a tratar las causas que la hayan originado.

“El dolor de la pancreatitis crónica no es muy diferente al de la aguda”, comenta la Dra. Madariaga. La diferencia, continúa la experta es que “en la aguda, el dolor está presente pocos días. En la forma crónica el dolor abdominal se mantendrá de manera continúa sin llegar a desaparecer por completo. Y aunque parezca extraño, el dolor puede llegar a desaparecer casi por completo cuando el deterioro del páncreas es ya importante: la ausencia de dolor en un paciente con pancreatitis crónica puede ser un síntoma de gravedad”.

Si está mal controlada...

Podría llegar a ser mortal. Además de las lesiones en el páncreas, “las enzimas digestivas pueden llegar activas hasta la cavidad peritoneal provocando una ‘autodigestión’ que cause necrosis e infecciones muy difíciles de tratar en los órganos vecinos al páncreas”, explica Madariaga.

En los casos más graves, “puede provocar una inflamación de todo el organismo, con fallos en la función de los riñones y los pulmones que ponen en riesgo la vida del paciente”, concluye.

Para que el páncreas no de problemas, los médicos aconsejan llevar un estilo de vida saludable, evitar la obesidad y el consumo de alcohol, así como la toma de medicamentos que aumenten la posibilidad de ocasionar pancreatitis y, si fuera necesario, seguir tratamientos específicos para elevación de triglicéridos.

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