Después de esto se me quitan las ganas de ver 'Supervivientes'

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Como buena amiga de la aventura, siempre me ha encantado Supervivientes. Antes más que ahora. El morbo siempre fue parte de la historia, pero no a los niveles actuales. Se asume, es parte del juego y del cambio de la televisión. Todo bien. Pero hay cosas que ya rozan lo absurdo, por no decir lo inaceptable. Este jueves volvió a pasar lo que creo que no tuvo que pasar. Un ejemplo claro de que la supervivencia en el programa bajo este nombre ha pasado a un segundo, incluso tercer plano. Con este nuevo episodio, de todo menos gracioso en la isla, se me quitan las ganas de seguir viendo el que ha sido mi reality favorito. Qué gran contradicción.

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La de este jueves fue una gala completita. Bueno, le faltaron las nominaciones que ahora a Telecinco le ha dado por cortar para emitir el viernes por la noche. Justo cuando llega uno de los momentos más esperados, te dejan con la miel en los labios. Y sigo preguntándome, ¿por y para qué? La conversación en redes habla de querer hacerle competencia a Antena 3 pero, personalmente, no le veo el sentido a la hora de tener en cuenta el interés del espectador. No sé los demás pero en mi caso, no veo las nominaciones los viernes, me informo de los resultados en las redes y punto. Y no lo hago porque no tenga el tiempo, sino porque lo suyo es verlo el día de la gala principal, cuando se vive con más intensidad y gracia.

Pero vuelvo al tema central: la gala. Había ganas porque con la repesca de Desy y el enfrentamiento entre Anuar y Yulen con Kiko Matamoros y Nacho Palau, la cosa apuntaba maneras. Por fin nos enteramos mejor de lo que pasó con el primer fuego de Anuar y la gran mentira del grupo ocultando que para lograrlo hicieron trampa usando un material que tenían prohibido. En una rabieta de niño pequeño y venganza, el señor Kiko lo sacó a la luz para dejar al marroquí por los suelos y conseguir lo que pasó, que le castigaran desde la organización. Ahora le toca cuidar el fuego día y noche durante un tiempo ilimitado.

Hecho este resumen, voy al grano. ¿Qué pasó en este programa para que a una se le quitaran las ganas de apagar la televisión? Pues algo que para la producción quizás sea gracioso y de salsa a la historia, pero que para quienes nos tomamos en serio el asunto nos parece que ya pasa de castaño oscuro. O quieres estar en Supervivientes, o te vas, lo que no puedes es saltarte las normas del programa, que este no te penalice y que encima de la sensación que se ríen del público. Sí, me refiero a Kiko Matamoros. Lo suyo es de otro mundo y, lo peor de todo, es que se le ríen las gracias desde casi todos los lados, menos de quienes viven con él. Para empezar, siempre se dijo que está prohibido pedir que te nominen y eso es justo lo que lleva haciendo él desde que llegó. Sin embargo, dice que lo pide porque quiere convertirse en el nominado que más veces se ha salvado en la historia de este reality. A él ganar pruebas le interesaría poco pero convertirse en el nominado más nominado y salvado de la historia le supondría una medalla de oro.

¿Qué puede hacer uno ante esto? O te ríes y lo dejas pasar porque es de circo, o te sientes estafada, como es el caso de muchos. Una vez lo pasas y te despierta incluso algo de gracia, dos, comienzas a cansarte y a la tercera empiezas a pensar si todo es un cuento mal contado. Él sigue saliendo nominado una y otra vez, sin ningún tipo de toque de atención de la organización ni a él ni a los que le nominan aposta, y, además, se salva en cada gala, algo de lo que él encima muestra un orgullo atroz que ha dejado de ser divertido para convertirse en incómodo.

Su gracia de querer que le nominen siendo un personaje fuerte y con mucho apoyo fuera, hace que otros que sí se quieren quedar y están dando juego y contenido, se marchen para su casa. Ha ocurrido con Desy, quien a pesar de ser repescada sigue en la cuerda floja al estar en la zona de los parásitos, y anoche volvió a pasar con Marta Peñate, quien se midió con él y perdió. Ahora estas dos mujeres se ven las caras frente a la audiencia para ver quién se va y quién se queda. Dos participantes de hierro, fuertes, deseosas de concursar y con muchas posibilidades de ganar, cuya aventura ha sido, para mí, frustrada, en gran parte por la gracieta de Kiko Matamoros.

Este mismo jueves siguió pidiendo estar en la palestra. Lo importante para él es batir récords, sin embargo, ni participa en las pruebas porque dice que no puede, ni pesca, ni hace fuego y se la pasa tumbado debajo de la palmera la gran mayoría del tiempo. Y no, la edad no es una excusa, sobra repetir cuánta gente incluso mayor que él ha pasado por allí muy dignamente y se han superado a sí mismos. Kiko no. En algún momento leí por redes que se cree que sigue en Sálvame, y quizás, así es. Lo suyo parece ser hacer show televisivo con la palabra y crear broncas que no vienen a cuento. Se acepta, pero sin trampas. Quizás en su momento hizo gracia, pero pasado un mes de programa, ahora aburre, incluso molesta. Una quiere ver otro tipo de show, para ver el diario ya tenemos una cita a las 4 de la tarde.

Lo curioso y me atrevería a decir, peor de esta situación, es cómo le avalan desde el programa. Si fuera otro el que pidiera la nominación semanal, ¿se le permitiría igual? I don´t think so. Es conocido de sobra que si pides que te nominen tiene consecuencias, en el caso de Kiko parece que no, espero que esto cree precedentes para el resto de los participantes, los de este año y los de venideros. O todos o ninguno.

De sobra es conocido que Kiko tiene muchísimo apoyo fuera y que va a ir cargándose a diestro y siniestro en las nominaciones como lleva haciendo hasta ahora. Su hija Laura Matamoros, su novia Marta López y sus compañeros de programa mueven a mucha gente que los demás concursantes no tienen, así que es matemática pura calcular que, a no ser que pase algo muy gordo o la gente se canse, seguirá ahí. Dice que es su estrategia y se queda tan pancho, pero esta estrategia se salta nos normas del programa y afecta a los demás que sí quieren quedarse y vivir la aventura.

Espero que el público, siempre sabio y con la última palabra, empiece a darse cuenta del percal y dejen de salvarle frente a los verdaderos supervivientes. Kiko, diga lo que diga, está más que listo para irse a sus quehaceres en Madrid. Como colaborador de Sálvame no dudo que es de los más destacados, pero su papel en la isla está dejando mucho que desear. Creo que ya es hora de volver a casa y seguir dando guerra, pero desde plató.

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Imagen: Twitter/Supervivientes

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